CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). En otra jornada de tendencia a la baja, el riesgo país se ubicó en 654 puntos, un 3,3% menor que el cierre del jueves. La cifra equivale a un recorte total de 20% respecto de las 817 unidades a las que el índice cerró el 28 de diciembre pasado.

Además, es el número más bajo desde el 15 de noviembre.
La baja sostenida a lo largo del primer mes del año se da en un contexto internacional favorable para los mercados emergentes, luego de que señales desde la Reserva Federal de Estados Unidos indicaran una menor cantidad de ajustes en las tasas de interés que las esperadas originalmente.

Los últimos comunicados del presidente de la entidad Jerome Powell señalan que en el corto y mediano plazo tomarán una actitud defensiva en las que esperarán una evolución más definitiva en las variables económicas.
Con el nivel actual, en el caso argentino las colocaciones de deuda soberana se ubicarían en tasas de 9% anual en el caso de que estén denominadas en la moneda estadounidense.

En la visión de Powell, el Banco Central deberá tener una posición cauta y mantener el rango actual de 2,25% y 2,5% en las tasas de interés de referencia a la espera de cambios en la economía estadounidense.

La expectativa a nivel global de menores subas generó un cambio en el flujo de fondos financieros en favor de los mercados emergentes, contrario a la evolución que se experimentó durante 2018.

En el balance del año pasado, la mayoría de mercados emergentes reflejaron caídas significativas en sus monedas y mercados bursátiles. En ese grupo, el peso argentino lideró la marcha con una devaluación ligeramente por encima de 100 por ciento.

a fines de diciembre, el índice compuesto por JP Morgan mostró una serie de ruedas al alza, producto de nuevas incertidumbres entre los operadores del mercado internacional sobre el frente político de cara a las elecciones. Puntualmente, analistas locales apuntaban a un escenario donde una derrota de Mauricio Macri en los comicios resultaría en un posible retorno de políticas populistas y un cambio en los compromisos asumidos frente al Fondo Monetario Internacional.

El recorte durante enero es una señal positiva en términos de la percepción de inversores externos sobre el país, pero de todas formas no es suficiente para abaratar la toma de deuda soberana, si bien este año las necesidades de financiamiento están cubiertas por el acuerdo con el FMI y las licitaciones de Letras del Tesoro.

Fuente: Infobae