dom. Jun 16th, 2019

Es el crack del barrio, jugaba un picado por plata y le dieron un balazo en una pierna

Rosario, 12 de Febrero de 2019 Jeremias ( 16 años ) baleado en una canchita de Rosario en un torneo por plata lo atacan por su habilidad con la pelota, para que no juege mas, asi denuncia la Mama ( Nilda ).- Foto: JUAN JOSE GARCIA

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El fútbol se juega por plata en muchos barrios de Rosario. El domingo por la tarde se enfrentaron “Los Rojos” y “Los Chaqueños” en la canchita ubicada en Pujato y Tarragona, un rectángulo de tierra y césped donde los fines de semana se arman torneos “por guita”.

El primero de los equipos está conformado por adolescentes de entre 15 y 17 años. En el segundo hay jóvenes de más de 30. La rivalidad se transformó en “pica” con el correr de los campeonatos y las piernas fuertes dieron paso a la locura: Jeremías, el crack de “Los Rojos”, terminó con un balazo.

Jeremías sufrió una fractura en la tibia de la pierna derecha. Tiene yeso y le espera una larga recuperación. (Juan José García)

Nilda tiene bronca y miedo. Bronca porque un rival al que define como un “descerebrado” dejó postrado en una cama a su hijo. Y miedo porque se siente desprotegida, teme que la denuncia que radicó en la Fiscalía de Rosario traiga represalias. La mujer aportó el nombre y el apodo de la persona que le disparó a Jeremías.

Cuando Nilda llegó corriendo al hospital el adolescente le contó una verdad a medias. Le dijo que estaban jugando un partido eliminatorio por el torneo, que “se agarraron a piñas”, que uno del equipo rival sacó un arma, que disparó “como un loco” y que una bala le pegó a él.

El relato sufrió modificaciones con el correr de las horas. “Decime la verdad que te voy a proteger”, le prometió Nilda. Y Jeremías entonces le contó que él fue el blanco del ataque, que un jugador rival, un muchacho de unos 30 años, lo encaró, lo insultó y en el medio de los gritos disparó varias veces al aire. Luego, bajó el revolver y le gatilló a las piernas.

A Jeremías lo trasladaron al Hospital de Emergencia Clemente Álvarez, donde quedó internado en observación, pero no lo operaron. El traumatólogo de guardia le dijo que lo mejor era esperar para ver la evolución de la herida. “Está angustiado, con mucha tristeza. El fútbol es su vida. Ahora por un buen tiempo no va a poder jugar”, maldice Nilda.

La canchita del barrio Hostal del Sol donde Jeremías fue baleado. (Juan José García)
La canchita del barrio Hostal del Sol donde Jeremías fue baleado. (Juan José García)

Cuando lo balearon, Jeremías estaba haciendo la pretemporada en un equipo de la localidad de Alvear, cercana a Rosario. A partir de marzo iba a jugar en una de las tantas ligas santafesinas, donde se paga mejor que en muchos clubes del Ascenso. Y él iba a destinar parte de sus sueldos a la casa. Es que Nilda lo mantiene a él y a sus dos hermanas, de 14 y 12 años.

Los torneos barriales tientan a jóvenes y adultos, sobre todo en épocas de crisis. Los ganadores suelen llevarse una buena suma de dinero. “A Jeremías siempre lo llaman, lo buscan muchos equipos. No me gusta que juegue porque siempre le pegan. La otra vez le dieron una patada en la columna. Nunca imaginé que le iban a dar un tiro”, se sincera la mamá del adolescente.

Nilda y Jeremías durante la nota con Clarín. La mujer pide que se investigue el ataque. (Juan José García)

Nilda y Jeremías durante la nota con Clarín. La mujer pide que se investigue el ataque. (Juan José García)

Nilda tiene un sólo pedido: “Esto se tiene que investigar, tiene que caer el responsable, de lo contrario mi hijo o cualquier otro pibe de su equipo puede terminar en un cajón“.

Antecedentes narcos

No es la primera vez que un potrero rosarino es escenario de un tiroteo. Las canchitas de barrio tienen sus titulares negros, casi siempre ligados al flagelo del narcotráfico que inundó la ciudad.

Pablo Silva tenía 14 años recién cumplidos. Su pasión era el fútbol. Jugaba en Juan XIII, un conocido club de barrio de Rosario. Fanático de Newell’s, el 21 de noviembre de 2018 había ido a ver cómo uno de sus tres hermanos se lucía en un picadito en una canchita del barrio Itatí.

Pablo Silva recibió un tiro en la zona lumbar mientras miraba un picadito. Ocurrió en noviembre de 2018. (Archivo)
Pablo Silva recibió un tiro en la zona lumbar mientras miraba un picadito. Ocurrió en noviembre de 2018. (Archivo)

Fue entonces que una bala le perforó la espalda a Pablo y lo mató. Los vecinos denunciaron que lo asesinó un disparo de una disputa entre narcos de la que el chico era totalmente ajeno.

Dos meses antes, en Las Flores, decenas de nenes que jugaban al fútbol en una canchita al aire libre tuvieron que escapar agachados para evitar una tragedia ante un ataque a tiros en el barrio donde construyó su poder la banda narco “Los Monos”.

Rosario, 13 de Setiembre 2018. Club Amistad: "Los chicos gateaban para poder refugiarse". (Archivo)
Rosario, 13 de Setiembre 2018. Club Amistad: “Los chicos gateaban para poder refugiarse”. (Archivo)

Ante esto, el Club Amistad suspendió sus actividades durante tres días. Cuando los chicos retomaron las prácticas lo hicieron con custodia policial hasta que las autoridades de la institución y el municipio de Rosario resolvieron levantar un muro perimetralpara mejorar las condiciones de seguridad.

La idea no fue novedad en la ciudad: una construcción similar a la que se hizo en 2017 en Defensores de América, otro club de barrio de la zona Norte. Aquella balacera dejó el saldo de dos nenes de 7 años heridos.

Fuente: Clarín

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