mar. Ago 20th, 2019

Bonadio tiene dudas y retrasa el acuerdo como arrepentido de Manzanares

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). El ex contador de la familia Kirchner Vícto Manzanares espera aún que el juez Claudio Bonadio lo acepte como imputado colaborador en la causa conocida como los cuadernos de las coimas. Sus dichos plasmados en más de 60 páginas aún despiertan ciertas sospechas en el Juzgado. Para el juez hay puntos “inconsistentes”, planteos que no coinciden con las fechas e información que ya fue corroborada en otros expedientes. Esos son algunos de los aspectos que aún impiden la homologación del acuerdo de colaboración. Además, en tribunales destacan que algunos vínculos de la defensa con una firma de Lázaro Báez se suman a la lista de puntos que están bajo análisis.

Víctor Manzanares pidió ser imputado colaborador en la causa donde Cristina Kirchner está procesada como jefa de la asociación ilícita dos años después de haber quedado detenido y de declarar ante la Cámara federal porteña que se sentía “orgulloso” de ser -en aquel momento-, el contador de la familia Kirchner y que no había nada ilegal en todo el trabajo realizado en las empresas de los ex presidentes y en sus respectivas declaraciones patrimoniales.

En este expediente, Manzanares está procesado por maniobras de lavado de dinero vinculadas a las operaciones inmobiliarias que realizó Daniel Muñoz -ex secretario de Néstor Kirchner-, en Estados Unidos. Aunque en un comienzo se estimaron dichas compra-venta de 16 propiedades, en 70 millones de dólares, después de la confesión del contador, la Justicia sigue una ruta de unos 500 millones de dólares que se movieron en el exterior.

Durante su extensa indagatoria brindó información sobre los hoteles de los Kirchner. Y como novedad señaló que Néstor Kirchner quiso comprar dos hoteles en Ushuaia por 17.500.000 dólares en total, como reveló Clarín

Pero pese a los detalles brindados, la información aún no resulta suficiente para obtener el beneficio de la homologación por parte de Bonadio. En esas más de 60 páginas, hay algunos datos que no resultan relevantes al expediente que rastrea el circuito de fondos ilegales que cobraban los ex funcionarios por parte de empresarios de la obra pública. 

Los tramos de la confesión de Manzanares donde da detalles de cómo lavó dinero con Daniel Muñoz, resultan de mayor peso. Allí detalla cómo escondió dinero en su propiedad y cómo lo ingresaron al circuito legal a través de la compra de propiedades y de una cadena farmacéutica. Pero, la Justicia cree que hay mucho más que el ex contador no está diciendo sobre el movimiento de dinero en el exterior.

Las dudas de la Justicia sobre el testimonio de Manzanares tienen que ver con que algunas fechas planteadas no se condicen con los períodos en los que sitúa reuniones y movimientos de fondos. Por otro lado, el Juzgado analiza con detenimiento algunos tramos de la confesión que considera “inconsistente”, según pudo saber Clarín y que en tal caso pueden incluso tornarse “inverosímiles”.

En medio de la poca certidumbre que aún deja la declaración, en la mira también están los vínculos de uno de sus abogados Alejandro Baldini con algunos sectores del kirchnerismo.Fuentes judiciales señalaron a este medio que se desempeñó como abogado de Carlos Zannini y fue el primer dueño de Valle Mitre la empresa de Lázaro Báez utilizó para manejar los hoteles de los Kirchner.

Consultado por Clarín, Baldini señaló que él no hace “defensa políticas, sólo defensas técnicas, a Zannini lo asistí cuando lo detuvieron (en la causa del Pacto con Irán) pero no asumí una defensa formal, pero mis funciones son técnicas y defensivas y seguiré defendiendo a Manzanares”.

Por otro lado, admitió haber fundado Valle Mitre pero que la vendió sin saber que terminaría en manos de Lázaro Báez. Así y todo, estos datos son observados en los Tribunales de Comodoro Py y después de dos semanas aún el ex contador de Cristina Kirchner espera obtener la homologación de su confesión donde entre otras cosas, admitió ser parte de una estructura de lavado de activos.

Fuente: Clarín

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