sáb. Oct 19th, 2019

Extraña fuga en la cárcel de Devoto

La cárcel de Devoto, inaugurada en 1927, es el único establecimiento penitenciario que perdura en la ciudad de Buenos Aires y la superpoblación existente no es novedad, ya que hay actualmente unos 2.200 internos, muchos de ellos hacinados.

Las autoridades porteñas anunciaron hace un año que será demolida y que sus reclusos serán trasladados en 2020 a una unidad que se está construyendo en Marcos Paz. Esta situación, que se suma a la emergencia penitenciaria que declaró por tres años el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación en las prisiones federales, quedó en evidencia este lunes a la mañana con la evasión de un detenido.

El Gobierno de la Ciudad ya anunció la mudanza de la cárcel de Devoto al penal de Marcos Paz.

El Gobierno de la Ciudad ya anunció la mudanza de la cárcel de Devoto al penal de Marcos Paz.NEWSLETTERS CLARÍN

La fuga, sin embargo, tiene algunos detalles que llaman la atención. Fuentes oficiales consultadas porClarín dijeron desconocer cómo logró huir Ángel Antonio Brítez (32), de nacionalidad paraguaya. La cárcel de Devoto tiene muros de cemento de 7 metros de altura. A esto se suman otros 2 metros de alambres ubicados a 45 grados.

¿Y si realmente se escapó en medio de las visitas familiares, como circulaba ayer fuertemente entre los propios internos, para una fuga “armada” en medio de investigaciones por corrupción contra las autoridades del Servicio Penitenciario Federal?

Según voceros del SPF, Brítez tenía dos causas, una por “robo en poblado y en banda, agravado por el uso de arma de fuego”, y otra por “intimidación”.

El preso había ingresado a esta cárcel el 3 de enero de este año. Actualmente era uno más en el “Pabellón 53”, un gimnasio que fue reconvertido para que vivan allí, desde el 13 de febrero, casi cien detenidos que se encontraban en la Unidad 28 (ubicada en el subsuelo del Palacio de los Tribunales, en la calle Talcahuano), también dependiente del SPF.

Este último lugar, según un duro fallo judicial, no era apto “para la condición humana”, por lo que se ordenó su traslado a Devoto, más precisamente al “Pabellón 53”, en el Módulo 6, donde hasta hace un tiempo se realizaban actividades de musculación, fútbol y visitas de familiares.

Pabellón 53: debería ser un gimnasio, pero está colapsado de presos, en la cárcel de Devoto.

Pabellón 53: debería ser un gimnasio, pero está colapsado de presos, en la cárcel de Devoto.

En un comunicado de prensa, el SPF indicó que “se adoptaron las medidas y acciones respectivas a los fines de proceder a la recaptura del interno en cuestión”. Además, sostuvo que “se iniciaron actuaciones sumariales correspondientes para determinar responsabilidades”.

Atento a ello el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación firmó un convenio con la Ciudad de Buenos Aires para la construcción de un nuevo establecimiento para trasladar definitivamente a los detenidos. Es preciso recordar que el día 25 de marzo el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos resolvió declarar la emergencia en materia penitenciaria por tres años, entre otras razones, a raíz del incremento de la población penitenciaria que supera en un 12% la capacidad operativa ideal de alojamiento”, completó.

Huelga de hambre de presos contra el cambio de salidas transitorias en la cárcel de Devoto. Foto NESTOR GARCIA

Huelga de hambre de presos contra el cambio de salidas transitorias en la cárcel de Devoto. Foto NESTOR GARCIA

El SPF calificó a Brítez como un interno “de riesgo medio” y admitió que “se trata de un edificio antiguo que presenta falencias estructurales”.

La realidad es que hoy en las cárceles federales colapsan los sectores para recibir visitas, algunos internos ya duermen en el piso, la comida escasea. No solo en Devoto, sino en Marcos Paz y las unidades 1 y 19 de Ezeiza.

Una protesta en la cárcel de Devoto, en 2017. 
Foto: Mario Quinteros

Una protesta en la cárcel de Devoto, en 2017. Foto: Mario Quinteros

El apellido del fugado es recordado en Devoto. Oscar Evaristo Brítez, detenido por narcotráfico, se escapó en agosto de 2010 con la complicidad de uno de los jefes del penal y la ayuda de su padre, quien pagó 60.000 dólares para sacar a su hijo de la cárcel. A este último lo mataron de tres balazos por la espalda en el barrio de San Cristóbal el 3 de noviembre de 2011, apenas cuatro meses después de la detención de su hijo en Europa.

En esta cárcel estuvo preso el célebre asaltante de bancos y blindados Luis “El Gordo” Valor, quien en 1994 se escapó deslizándose a través de una sábana junto a Hugo “La Garza” Sosa y tres reclusos más. Durante 244 días fue el más buscado del país.

Para concretar el plan, Valor y sus cómplices –Hugo “La Garza” Sosa, Emilio Nielsen, Dante Paulillo y Julio Pacheco– se reunieron en el patio y lograron llegar hasta la enfermería de la cárcel de donde sacaron los guardapolvos y un estetoscopio que usaron para engañar al resto los vigiladores.

El único que no se vistió de médico fue Valor, que en su lugar usó el uniforme que le robó a un agente penitenciario.

La última foto que le tomaron en el penal de Bolívar, antes de otorgarle la libertad, a Luis  "El Gordo" Valor.

La última foto que le tomaron en el penal de Bolívar, antes de otorgarle la libertad, a Luis “El Gordo” Valor.

Desde la enfermería continuaron, armados con pistolas 9 milímetros, el recorrido por el resto del penal reduciendo y encerrando a los agentes que se encontraban en su camino.

“¡Vengo para irme!”, iba gritando “La Garza” Sosa. En total fueron 20 los empleados de distintas oficinas y una de las garitas del paredón exterior que terminaron “presos” de los fugitivos. Testigos de aquella secuencia contaron que “El Gordo” Valor disparó varias veces al aire y que incluso intentó asesinar a uno de los guardias.

Cuando llegaron a la garita de vigilancia que daba al muro de Bermúdez, los presos descolgaron la soga que habían armado con sábanas anudadas. Los primeros cuatro lograron bajar con éxito, a los tiros. Al quinto se le cortó la soga, cayó de cuclillas y se dobló el tobillo. Igual pudo seguir junto a sus compañeros.

Desde la cárcel, los guardias les tiraban a los fugitivos, que intentaron abrir un Peugeot 504 que estaba estacionado en Bermúdez y Melincué. Se arrepintieron después que desde la prisión, los agentes penitenciarios le reventaran la luneta a balazos.

Hugo "La Garza" Sosa.

Hugo “La Garza” Sosa.

Después continuaron hasta el pasaje Laureles Argentinos donde los esperaban un Ford Escort y un Peugeot 505. Una vez en los autos, los reclusos cruzaron la General Paz y en Tres de Febrero se tirotearon con un patrullero de la Bonaerense que los intentó detener pero les perdió el rastro.

En Devoto, además, se produjo el motín más trágico de la historia carcelaria argentina. Fue el 14 de marzo de 1978 en el Pabellón 7° y murieron entre 60 a 65 internos (por asfixia, quemaduras o baleados). Además, otros 85 resultaron heridos.

Desde 1985, funciona dentro del penal una sede de la Universidad de Buenos Aires, llamado el CUD (Centro Universitario Devoto).

Informe: Nahuel Gallotta. (Clarín)

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