sáb. Ago 17th, 2019

Pánico por escalofriante “exorcismo” en el tren Sarmiento

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Pasajeros del tren Sarmiento fueron testigos de un escalofriante “exorcismo” realizado a una mujer de unos 30 años entre las estaciones porteñas de Floresta y Villa Luro. Uno de los testigos grabó el momento y contó detalles de la experiencia paranormal. 

Decenas de personas viajaban en el vagón, este miércoles a las 11 de la mañana, cuando observaron el inusual fenómeno. Un sujeto practicó una suerte de conjuro sobre una mujer, de unos 30 años, que parecía estar sufriendo convulsiones, según relataron a Crónica.

La afectada estaba viajando sin acompañante en un asiento para dos personas en el ferrocarril. Los pasajeros que estaban en los lugares restantes notaron que la joven comenzó a realizar movimientos y ruidos extraños. Ante los síntomas, los testigos intentaron socorrerla. Sin embargo, un sujeto que se acercó corriendo a la mujer les ganó de mano. 

El hombre, con tonada extranjera y vestido con jeans y un suéter gris, se abalanzó sobre la muchacha, la tomó de su cabeza y comenzó a recitar una oración en la que pedía al diablo expulsar su espíritu maligno del cuerpo. Mientras tanto, la mujer no podía hacer nada más que gritar de dolor, toser y escupir. 

“Por el Espíritu Santo, camina por la boca en nombre de Jesús”, “Te vas y no volvés más. Vamos, camina por la boca, sal por la boca”, “Déjala libre por la sangre de Cristo que tiene poder”, son algunas de las frases pronunciadas por el desconocido, que no fue identificado.

Luego, una señora que viajaba en el vagón se acercó con una botella que parecía contener aceite en su interior. Este elemento, es utilizado usualmente para combatir los efectos de la acción demoníaca durante los exorcismos.

Uno de los pasajeros que fue testigo del hecho manifestó a este medio: “Estábamos todos sentados en el tren, como todos los días, cuando una joven comenzó a presentar síntomas que parecían ser convulsiones. Quisimos ayudarla pero de pronto apareció un hombre y la agarró”. 

Continuó: “No entendiamos qué estaba pasando. El hombre no dejó que nadie se meta. Le ponía la cabeza para abajo. Parecía que no quería que nadie la mire a los ojos. Si la mirábamos, algo malo podía pasar”. 

Tanto la joven como el hombre se bajaron en la estación Villa Luro y el resto de los pasajeros siguió su recorrido habitual mientras se cuestionaban la veracidad de los hechos de los que fueron testigos. 

Fuente: Crónica

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