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Lunes 16 de Abril de 2018
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Denuncian que hay 15 ataques diarios a colectiveros y reclaman seguridad

Son cifras del gremio UTA durante el año pasado para Capital y GBA. Se suman los robos y las agresiones por peleas con pasajeros. Piden cámaras en los vehículos y más policía.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). En el área metropolitana de Capital y Gran Buenos Aires se mueven casi 19.000 colectivos y se estima que transportan a 10 millones de personas. En este volumen incesante de porteños y bonaerenses moviéndose entre sus hogares, lugares de trabajo y de estudio, hay cientos y miles de ellos que han pasado por momentos traumáticos. Para los choferes el miedo es recurrente, y el asesinato del colectivero Leandro Alcaraz puso en foco el grave problema que subsiste en relación a la seguridad.

Se trata de la muerte del joven que, según fuentes policiales, fue asesinado luego de discutir con dos pasajeros que subieron en una parada en San Justo. Ambos usuarios estaban sin la tarjeta SUBE, pese a lo cual Alcaraz los trasladó hasta las calles Burela y Concordia. Cuando bajaron del colectivo le dispararon, según contaron algunos testigos. Ayer, durante todo el día los compañeros de más de 30 líneas de colectivos protagonizaron un paro para protestar y reclamar seguridad, que incluyó un acampe frente a la comisaría local.

Según el Ministerio de Transporte de la Nación, durante 2017 hubo 233 hechos delictivos en colectivos; 68 de ellos fueron robos. Y no se registraron muertes. Claro que estas cifras están basadas en denuncias concretas. Por ejemplo, el ministerio considera que la muerte del chofer Carlos Sánchez no se enmarca dentro de la inseguridad en el transporte público. La muerte de Sánchez ocurrió en junio, cuando dos delincuentes que robaban en inmediaciones de la estación de Claypole, en donde se encontraba el chofer, dentro de un interno de la línea 514. Un tiro ingresó por la ventanilla y el hombre murió en el acto. En ese momento, alrededor de 60 líneas de colectivos se plegaron a un paro para manifestar la preocupación de trabajadores y usuarios frente a la creciente violencia e inseguridad.

El ministro de Seguridad de la Provincia, Cristian Ritondo, argumentó que “el establecimiento de distintas bandas de narcomenudeo ha hecho que la mayoría de los vecinos honestos no puedan vivir en paz”. Y aseguró que las están combatiendo "poniendo al Estado presente en los lugares donde antes no se entraba”. Por su parte, Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación, reveló que existe "una hipótesis que señala que los asesinos conocían al colectivero".

De todas formas, en la causa todavía no hay detenidos, y aunque hubo al menos diez allanamientos no se encontró a ningún sospechoso. La fiscalía investiga si las dos personas que atacaron al chofer también asaltaron a pasajeros del colectivo. En la Justicia piden que se presenten testigos a declarar.

Por su parte la Unión Tranviarios Automotor (UTA) denunció que en 2017 hubo 15 hechos violentos diarios arriba de un colectivo, entre robos y agresiones a choferes. "Hoy podemos decir que esa cifra aumentó, porque cada vez recibimos más denuncias por parte de trabajadores y usuarios", aseguró Mario Calegari, secretario de prensa del gremio.

"Lo que ocurrió con Alcaraz fue un asesinato a sangre fría. Necesitamos garantizar a los compañeros puedan salir a trabajar sin que los maten. Algo tiene que suceder para parar esta locura" reclamó el dirigente sindical. Recordó que desde hace años se viene prometiendo que van a colocar cámaras de seguridad, al menos como efecto disuasorio. "Todo tiene que ver con la política, en este caso la desidia se llevó la vida de un compañero", dijo Calegari, quien confirmó que el paro de las 36 líneas de colectivos iba a terminar anoche, tras el cierre de esta edición.

En tanto, los choferes de la zona de La Matanza, muchos de ellos compañeros de Alcaraz, hablaron con los medios para contar la situación en la que se encuentran: "Dependemos de nuestra intuición. A veces no paramos, pero una vez que los tenemos arriba del colectivo, ya no podemos hacer nada. Muchas veces suben borrachos o drogados cuando salen de los boliches. O en pleno día", relató uno de ellos.

"A mi me apuñalaron y tuvieron que darme ocho puntos en un brazo y la cara. Subieron dos delincuentes a las 10 de la mañana en Crovara. Sacaron boleto y cuando se iban a bajar me acusaron de haberlos entregado a un patrullero", contó otro conductor.

En efecto, los colectiveros señalan que la mayor cantidad de actos delictivos y situaciones de violencia se dan a partir del kilómetros 29 hasta el 48. "Es tierra de nadie", afirman.

Los relatos de inseguridad en la línea se multiplicaron. "El año pasado me pegaron una piña, tuve desprendimiento de retina y me dieron una puñalada en el brazo", agregó un chofer, y afirmó: "Sos carne de cañón arriba del colectivo. Yo salgo todos los días y quiero volver a mi casa para ver a mis hijos, pero acá no sabés si vas a volver".
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