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Jueves 03 de Mayo de 2018
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Descubren una red de empresas fantasma y cuevas financieras alrededor del novio del ex juez Oyarbide

La Justicia pudo establecer que su pareja maneja un Mercedes Benz y un BMW de una cooperativa y tiene una extensión de una tarjeta de crédito de un socio.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Norberto Oyarbide no baila ahora al ritmo de “La flor más bella”, como hizo en 2016 en el sindicato de los taxistas, sino de una causa por enriquecimiento ilícito.

La Justicia descubrió una red de empresas fantasma y cuevas financieras que giran alrededor de Claudio Blanco, novio del polémico ex juez, e hicieron movimientos financieros millonarios y compraron autos de alta gama.

Oyarbide renunció en 2016, tras 27 años de ejercer como juez federal, luego de que el gobierno de Cambiemos lo amenazara con un juicio político. Entre otras causas sobreseyó al matrimonio Kirchner en tiempo récord por el aumento de su patrimonio en 168 por ciento en 2008.

Hasta 2010, año que conoció a Oyarbide, Blanco era un referí de divisiones menores de básquet de Entre Ríos que no tenía capacidad económica para comprarse autos o hacer inversiones, incluso tenía un programa social Hogar para pagar el gas con precios subsidiados.

El juez federal Ariel Torres delegó la investigación de la causa en el fiscal Jorge Di Lello, quien tendrá que decidir en las próximas semanas si convoca al ex magistrado para que justifique el crecimiento de sus bienes y los de su novio, al que considera como un supuesto testaferro.

Ahora Di Lello analiza la documentación que secuestró, a principios del mes pasado, en las oficinas de la empresas que integra Blanco.

La Unidad de Información Financiera (UIF), que dirigen Mariano Federici y María Eugenia Talerico, entregó un informe reservado al fiscal que detalla el meteórico crecimiento económico de Blanco, mientras Oyarbide sigue teniendo solo su departamento de Recoleta y un auto a su nombre.

De no tener casi nada en 2010, Blanco compró un Honda Fit tras conocer al juez. Más tarde, fundó el Consorcio Crea, con un capital de 2.100.000 pesos, y la sociedad Cuasares, con 100 mil pesos.

Cuatro años después adquirió un Peugeot 308 y luego empezó a usar autos de alta gama. A través de la Cooperativa de Trabajo Planher, fundada por Cristian Reinholcz, tiene células azules para manejar un Mercedes Benz y un BMW.

Y usa una extensión de la tarjeta de crédito de Ariel Roperti, otro de sus socios, quien entre 2012 y 2017 tuvo gastos en su tarjeta por más de 12 millones de pesos. Entre sus compras figuran dos relojes valuados en 142 mil y 306 mil pesos.

Además, el domicilio fiscal de Roperti es el mismo de Crea y Cuasares. Dos empresas de Roperti llamadas Mams Consultores y CIGADE IFASA fueron identificadas por la AFIP como usinas de facturas truchas.

Otros de los investigados en la causa como supuestos prestanombres, Ariel Feuer y José Bladimirsquy, aparecen como apoderados de las asociaciones Mutuales Bicentenario Argentino y Solmat, que funcionarían como “cuevas financieras”.

Solmat, por ejemplo, está denunciada en la causa en que se investiga el desvío de fondos del gobierno K en el plan Fútbol Para Todos.

Otro punto que comparten Oyarbide, Blanco y Roperti son los viajes. El ex juez y su novio registran más de 34 migraciones a EE.UU., tres de ellas con Roperti.

Por su parte, la cooperativa Planer tiene diez rodados bajo su titularidad, con cédulas azules expedidas, además de Blanco, en favor de Leandro Reinholzc, Javier Reinholcz, y Carlos Reinholcz, quienes están vinculados a Cristian Leonardo Reinholzc.

La causa

Esta causa tiene origen en la investigación que realizó en 1998 el fiscal José María Campagnoli que se congeló hasta que Oyarbide perdió sus fueros en 2016 al retirarse con una jubilación de privilegio ante la amenaza del gobierno de hacerle un juicio político.

En esa causa abierta antes del juicio político que se le abrió en 1998 y fue salvado por el menemismo en 2001, se detectó que Oyarbide tenía una tarjeta de crédito American Express y otra Diners Club.

Desde enero de 1996 a julio de 1998, Oyarbide había realizado gastos con esas tarjetas que “superaron en 60 mil dólares” a la suma de los sueldos que había cobrado en ese mismo período. Los jueces solo pueden vivir de sus sueldos y de la docencia. Desde ese momento dejó de usar tarjetas de crédito.

En la actual investigación de Di Lello, Roperti se cruza con socios y empresas de Blanco. Por ejemplo, con José Bladimisquy y Ariel Feuer, quienes son socios de Blanco en Consorcio Creba SA.

Además, comparten con Roperti su participación en las siguientes sociedades: Grupo Florida Inversiones Sociedad de Bolsa SA; El Mirador de Cavihue SA y La Playa de las Araucarias SA.

María Martha Cavallaro, ex mujer de Roperti, dijo a la agencia de noticias web “CFIN” que se habían conocido con Oyarbide y Blanco en el restaurante Mirasoles de la Recova y luego forjaron una relación comercial y de amistad. El ex juez y su novio terminaron siendo padrinos de una de las hijas de Roperti.

Este empresario vivió junto a su ex mujer en la casa 52 del exclusivo Country Abril, ubicado en Berazategui, y tras el divorcio se habría mudado a un departamento del Hotel Faena de Puerto Madero.

En el marco de un juicio por divorcio, Cavallaro disputa con Roperti diferentes participaciones societarias, una casa en Cariló de casi US$ 1.500.000, la casa de Abril, tasada en US$ 800 mil y el departamento del Faena valuado en US$ 600 mil.

También reclama por una cuenta que ambos tenían en el exterior, la cual “había sido vaciada por Roperti y que éste además tenía otras cuentas a nombre de sus padres y sociedades en el extranjero”.
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