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Jueves 31 de Mayo de 2018
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Tras el veto, la oposición en el Congreso podría insistir con dos tercios, pero no le da el número

Un veto presidencial no pone punto final a una ley. El Congreso puede insistir sin que el Ejecutivo pueda hacer nada, pero necesita mayoría especial en ambas cámaras, Senado y Diputados. Y hasta puede recurrir a la Justicia.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Y después del veto, ¿queda alguna alternativa para los que quisieron frenar el tarifazo? Hay un camino previsto en la Constitución Nacional, insistir con los dos tercios en ambas cámaras, pero en este caso es altamente improbable que tenga éxito dada la relación de fuerzas en el Congreso. Otra posibilidad es la impugnación del veto a través de una presentación judicial.

En el primer caso, una vez vetada, la ley es devuelta a la cámara de origen, en este caso Diputados, que puede insistir con los dos tercios; si lo consigue, lo mismo debería suceder en el Senado. De prosperar, al Ejecutivo no le quedaría otra opción que promulgar la ley.

Así lo establece el artículo 83 de la Constitución: “Desechado en el todo o en parte un proyecto por el Poder Ejecutivo, vuelve con sus objeciones a la Cámara de su origen: ésta lo discute de nuevo, y si lo confirma por mayoría de dos tercios de votos, pasa otra vez a la Cámara de revisión [el Senado]”.

Sigue la Constitución: “Si ambas Cámaras lo sancionan por igual mayoría, el proyecto es ley y pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación. Las votaciones de ambas Cámaras serán en este caso nominales, por si o por no; y tanto los nombres y fundamentos de los sufragantes, como las objeciones del Poder Ejecutivo, se publicarán inmediatamente por la prensa. Si las Cámaras difieren sobre las objeciones, el proyecto no podrá repetirse en las sesiones de aquel año”.

El constitucionalista Andrés Gil Domínguez explicó a Clarín que se trata del “derecho de insistencia, un mecanismo de naturaleza política”. Y que también esta la vía judicial: “El veto una vez consolidado puede ser impugnado judicialmente, por considerarse que sus fundamentos son regresivos al afectar derechos, por ejemplo. Por eso los fundamentos deben tener razonabilidad. Una ONG, por ejemplo, podría presentar un amparo colectivo contar el veto”, explicó Gil Domínguez.

La insistencia legislativa tiene casi nulas chances de progresar, si se toma en cuenta la composición de ambas cámaras y los resultados de las votaciones, cuando se precisaba mayoría simple.

En Diputados, Cambiemos tiene 108 legisladores, número suficiente (un 40% de la Cámara, sobre 257) para bloquear el intento opositor de lograr dos tercios. La media sanción en Diputados fue por 133 a favor, 94 en contra (pesó la ausencia de Elisa Carrió y su bloque “lilito”) y 3 abstenciones.

En el Senado, el PJ, el cristicamporismo y otras bancadas más chicas juntaron en la madrugada de este jueves los 37 votos justos del quórum y la mayoría simple, contra 30 (25 de Cambiemos y y aliados eventuales). Como pasó con el veto a la “ley Antidespidos” en 2016, no parece estar en planes de nadie una insistencia legislativa condenada al fracaso.
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