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Domingo 29 de Julio de 2018
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Uno a uno, cómo es el aborto en los países de Europa

En Italia una mujer puede interrumpir su embarazo hasta la semana 12, en España hasta la 14 y en Francia hasta la 21. En Irlanda, está permitido sólo si la vida de la mujer estaba en peligro
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Aunque la ley 194 despenalizó el aborto en Italia en 1978, el 70 por ciento de los médicos capacitados para practicarlo es objetor de conciencia. Por ley, una mujer puede interrumpir voluntariamente su embarazo en un hospital público durante los primeros 90 días de embarazo. Si se trata de un aborto terapéutico, lo puede realizar hasta el quinto mes de gestación.

Para acceder al procedimiento, la mujer debe presentar un certificado de embarazo y un documento que certifique su voluntad de interrumpirlo.

En el caso de las menores de edad, es imprescindible presentarse con al menos uno de los padres. Si la presencia de los padres no es posible, un asistente social deberá presentarse con la chica ante un juez de menores que será quien expida el certificado que autorice el aborto.

Desde el momento en el que se presentan todos los documentos, es preciso permanecer en espera durante siete días, el plazo establecido para dar cabida a cualquier tipo de replanteo de la decisión que se está a punto de tomar.

Si el médico señala en el certificado el carácter “urgente” del aborto, se puede no esperar esos siete días y proceder antes a la interrupción del embarazo. Pasada esta semana, si la mujer no ha cambiado de idea, puede presentarse en una clínica idónea para interrumpir la gestación.

El aborto se puede practicar de dos modos: a través del suministro de fármacos o mediante una cirugía. El aborto farmacológico es posible en Italia desde diciembre de 2009 y se puede realizar durante los primeros 40 días de concepción. Pasado este lapso, los riesgos de no lograr la interrupción del embarazo y de posteriores complicaciones para la mujer aumentan considerablemente. Quien elige esta modalidad debe permanecer internada durante todo el tratamiento.

Pasados los 50 días de gestación, la paciente sólo se puede someter a un aborto quirúrgico que incluye su hospitalización durante uno o dos días. Existen excepciones para interrumpir un embarazo pasados los 90 días de gestación: cuando el embarazo o el parto implican un grave peligro para la vida de la mujer o cuando las complicaciones pudieran representar riesgos para su salud física o mental.

En España, la ley del aborto, que fue aprobada en 2010, permite que una mujer pueda interrumpir voluntariamente un embarazo durante las primeras 14 semanas de gestación. Sólo en algunos casos de enfermedad es posible hacerlo hasta con 22 ó 24 semanas de embarazo, sobre todo si hay riesgo de vida para la mujer o si se detectan graves malformaciones en el feto. La ley legalizaba el aborto también para jóvenes de 16 y 17 años pero una modificación de 2015 incluyó el consentimiento de los padres en caso de menores de edad embarazadas.

En Francia, dentro de las primeras 21 semanas de gestación es legal interrumpir un embarazo. Luego de ese plazo, la ley francesa no castiga a las mujeres con embarazos más avanzados que se realicen abortos en otros países.

En Alemania el aborto es sólo legal por indicación médica, cuando el embarazo provoca graves problemas a la mujer.

En el Reino Unido el aborto es legal y se puede practicar hasta la semana 24 de gestación. Pero si hay riesgo que el bebé nazca con discapacidades severas o si el aborto puede evitar a la mujer gestante daños permanentes físicos o mentales, el embarazo se puede interrumpir en cualquier momento.

Hasta hoy, en Irlanda, el aborto estaba permitido sólo si la vida de la mujer estaba en peligro, una excepción que proviene de la Protection of Life During Pregnancy Act (Ley de Protección de la Vida durante el Embarazo), aprobada en 2013 tras la muerte de una mujer embarazada a quien se le negó el aborto. En mayo de este año se celebró un referéndum para decidir la derogación de un artículo de la Constitución -más conocido como la Octava Enmienda-, que fue agregado en 1983 y hacía que el aborto fuera ilegal incluso en casos extremos como violación, incesto o enfermedades graves del feto. En el referéndum ganó el sí, con el 66,4 por ciento de los votos. Actualmente en Irlanda quien le practique o ayude a una mujer a abortar puede recibir una condena de hasta 14 años de prisión. No se castigan, en cambio, las interrupciones de embarazo realizadas en otros países. La meta más popular para esta práctica es el Reino Unido.

En Austria, luego de haber realizado una consulta médica o con un operador sanitario, una mujer puede abortar legalmente antes de que se cumplan las 16 semanas de gestación. Para las menores de 14 años que queden embarazadas y no deseen continuar adelante con la gestación, el plazo es más flexible.

En Dinamarca es posible abortar en el segundo trimestre del embarazo y hasta por motivos socio económicos. En Suecia el aborto puede ser practicado a pedido de la gestante hasta la semana 18 de embarazo. Transcurrido este período, la mujer puede argumentar “razones especiales” por complicaciones en su salud o del feto. Las “razones especiales” son evaluadas por una comisión nacional de la salud cuya decisión es inapelable. Y en Finlandia es legal abortar y no existe la objeción de conciencia.

En Grecia el aborto está permitido dentro de las primeras 12 semanas de gestación. En caso de violación o incesto, el plazo para interrumpir el embarazo puede prolongarse hasta las 19 semanas.

En Portugal es posible abortar habiendo realizado una previa consulta con psicólogos y asistentes sociales y pagando una tasa.

Y en Polonia el aborto está permitido sólo en tres casos: si hay peligro de vida para la mujer que está embarazada, si el bebé presenta graves malformaciones o en caso de violación.
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