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Miercoles 12 de Septiembre de 2018
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Detrás del tironeo por los fondos, los gobernadores opositores rechazan ser “socios” del ajuste

Las provincias no oficialistas se quejan porque dicen que el recorte que hará la Nación, afectará inevitablemente sus economías locales.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). La víscera más sensible del hombre, como dijo Juan Domingo Perón, es el bolsillo y la pulseada, áspera e imprevisible, entre Mauricio Macri y los gobernadores por el presupuesto 2019 refleja, con preciosismo, esa máxima.

La meta de déficit cero para fines de 2019 implica resolver una brecha de unos 600 mil millones de pesos. La poesía oficial fue que de esa inmensa torta de dinero, las provincias solo debe hacerse cargo de 100 mil millones.

Ese relato PRO enfureció a los gobernadores. De arranque porque, como dijo Juan Scharetti -que además de político es contador obseso por las cifras- el "gran déficit" es nacional: Nación tiene un rojo de 6% del PIB mientras que, sumadas, las provincias suman 0,5%.

El otro motivo es semántico. La Casa Rosada hizo circular como gesto de sacrificio que asumiría dos tercios del ajuste. El resto sería de las provincias: 60 mil millones de subsidios, 26 mil millones (con dolar a 38 pesos) del Fondo Sojero y cerca de 15 mil de tarifa social de servicios públicos.

Las provincias se quejan porque el "recorte" nacional de 200 mil millones en suspensión de obra pública, eliminación de programas de salud y educación y gastos corrientes pega en sus economías provinciales y alteran sus cuentas.

Ese ítem sigue abierto: los gobernadores anticipan que el presupuesto deberá contemplar mecanismos para compensar esas pérdidas y la única manera de hacerlo es con reforma tributaria.

Hasta que redescubrió las "retenciones", Macri no aceptaba propuesta para aumentar los ingresos y solo pedía achicar gasto. Encima, Casa Rosada atribuyó a las provincias querer subir impuestos. Post retenciones, Rogelio Frigerio confesó que "perdimos la virginidad" y aceptó hablar de ingresos.

Para el zarandeo en el Congreso quedarán el cambio en Bienes Personales, la eliminación de excepciones en Ganancias y el pago a cuenta del impuesto al Cheque, además de la ralentización de la baja de impuestos provinciales. Está en agenda demorar la baja de Sellos, que impacta en las provincias más grandes, pero sigue en danza el retoque de Ingresos Brutos.

Los gobernadores dicen que es "capricho" de Macri porque frenar temporalmente la reducción de alícuotas de IIBB en las provincias no tiene costo fiscal para Nación y es agua fresca para provincias que se preparan para una gran sequía.

"Cuando lo firmamos hace 9 meses, Argentina era otro país: íbamos a crecer 3% y vamos a terminar el año con más de 2 puntos de caída", explicó ayer un peronista.

El renglón de los números, compensación para financiar subsidios al transporte -varias pronvicias avisaron que no podrán hacerlo-, va atado a dos apreciaciones políticas.

Una suena, por igual, en los dos subgrupos en que se dividen los gobernadores: que Macri los quiere hacer socio del ajuste. La otra, más compleja, atribuye al presidente que quiere que el "recorte" los hagan las provincias y que hará todo para que provincia de Buenos Aires y Capital, escenarios electorales clave para el 2019, paguen un costo bajo. "En lo único que piensa en en reelegir", repite un gobernador que no está entre los más duros.
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