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Sábado 13 de Octubre de 2018
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El fenómeno Jair Bolsonaro: dudas, inquietud y cautela en Estados Unidos

A varios expertos les preocupa el rechazo del candidato ultraderechista por la democracia y el fomento de la violencia. Pero creen que brasileño podrá ser aliado de Washington en la lucha contra el crimen y el narcotráfico.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). En Estados Unidos creen que el candidato a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, es un “Trump tropical”. A los expertos consultados por Clarín les preocupa el rechazo que el brasileño tiene por la democracia, las “tendencias cleptocráticas” y el poco apego a la separación de poderes y el fomento de la violencia, características que, según señalan, lo asemejan al estadounidense. Pero si bien resaltan que ambos son productos antiestablishment --forman parte de un movimiento que asoma en varios países--, los analistas señalan algunas diferencias como la base que los votó, en Brasil mucho más inclinada hacia el fin de la corrupción que en EE.UU.

Más allá de la buena química que creen que Trump tendrá con Bolsonaro (porque son parecidos y el estadounidense ama “ser halagado”) apuntan que el brasileño podrá ser un más firme aliado de Washington en la lucha contra el crimen y el narcotráfico o la posición con Venezuela.

Barry Ames, profesor de la Universidad de Pittsburgh y autor de “El punto muerto de la democracia en Brasil”, señala a Clarín que Bolsonaro y Trump son similares en muchos aspectos y los enumera: “Primero, ambos rechazan la democracia. Trump tiene poco o ningún respeto por el estado de derecho. Él cree que los funcionarios del gobierno deben ser leales a él en lugar de a la nación y la ley. Tiene tendencias seriamente cleptocráticas. En términos de democracia, Bolsonaro es aún peor. Apoya abiertamente el gobierno militar y no cree en la separación de poderes. Probablemente sea más antidemocrático que Chávez o Fujimori”, dice Ames.

“Segundo, ambos toleran y fomentan la violencia. En este caso, Bolsonaro también es aún peor. Trump anima a sus seguidores a usar la violencia contra los oponentes. Bolsonaro alienta a los escuadrones de la muerte y niega la legitimidad a sus rivales. Bolsonaro en el pasado avalaba la aniquilación de opositores. Bolsonaro es homofóbico y misógino, y no cree ni siquiera en las mínimas protecciones ambientales”, agrega.

Ames continúa: “Ambos obtienen apoyo de los conservadores tradicionales. En EE.UU., en temas como el libre comercio e inmigración. En Brasil, Bolsonaro tiene el apoyo de los partidos conservadores y es apoyado por las élites empresariales que creen que las políticas de su equipo económico neoliberal los beneficiarán. Mi conjetura es que estas elites económicas creen que pueden controlar Bolsonaro. Ya vimos antes esta película, y no terminó bien”.

Riordan Roett, director emérito del Programa de Estudios latinoamericanos de la Johns Hopkins University, afirmó a Clarín que muchos en Estados Unidos se refieren a Bolsonaro como un “Trump Tropical”. “Eso es solo superficialmente correcto”, asevera y explica que “la candidatura de Bolsonaro proviene de una fuerte posición anti-establishment de muchos brasileños que quieren un gobierno que elimine la corrupción, restablezca el crecimiento económico y aborde las profundas desigualdades en la sociedad. En cambio, los estadounidenses que votaron a favor de Trump fueron en una gran mayoría los desamparados estadounidenses de un país que no se ha beneficiado de la globalización, que teme a los inmigrantes y quiere restaurar la grandeza de Estados Unidos en el mundo”.

Agrega que “mientras que en Estados Unidos el sentimiento contra la inmigración es fuerte en los votantes de base de Trump, la corrupción no es un problema importante en este país. La posición de Trump de ‘volver a hacer grande a Estados Unidos’ no es un componente importante de la retórica de Bolsonaro con respecto a Brasil”.

Para Michael Shifter, director del InterAmerican Dialogue, “el fenómeno Bolsonaro es parte de una tendencia global de rechazo con las élites políticas tradicionales. Visto desde esa perspectiva, y dados los agudos problemas de Brasil con la economía, la corrupción y el crimen, su ascenso no debería ser tan sorprendente”, dice a Clarín.

Señala que hay varios puntos de contacto entre el estadounidense y el brasileño. “Trump y Bolsonaro prestan poca atención a las normas y prácticas democráticas. Desdeñan los establishments políticos de sus respectivos países y les gusta proyectar dureza. Son beneficiarios del disgusto generalizado hacia la política”.

Pero también señala diferencias importantes: “El Partido Republicano, uno de los dos tradicionales, ahora es de Trump. Eso es un gran contraste con el partido de Bolsonaro. La base política de Trump son los grupos de bajos ingresos, mientras que Bolsonaro ha recibido amplio apoyo de los estratos socioeconómicos más altos. Trump tiene experiencia ejecutiva en negocios de bienes raíces, Bolsonaro ha sido diputado y nunca ha dirigido nada”.

Sobre cómo cree que sería una futura relación entre Estados Unidos y Brasil si Bolsonaro resulta elegido presidente, Shifter cree que el gobierno de Trump ha sido “notablemente indiferente” hacia América Latina y Brasil no es la excepción. “Dudo de que Brasil esté en el radar de la administración Trump en este momento”.

Shifter señala que “retóricamente, puede haber convergencia entre Bolsonaro y Trump en la lucha contra el crimen y ser duro con Venezuela. Pero cualquier colaboración significativa será limitada si Bolsonaro preside un gobierno débil en Brasil, lo cual es una posibilidad real”. Además, el experto hace una advertencia: “Si Bolsonaro continúa con su enfoque para combatir el crimen y comete violaciones de derechos humanos, no todos los miembros de la administración de Trump lo aclamarán y, dependiendo de los resultados de las elecciones legislativas de noviembre, podemos esperar más voces críticas desde el Congreso de los Estados Unidos”.

Roett resalta la buena química entre ambos mandatarios. “A la administración de Trump le gustará la posición dura de Bolsonaro sobre seguridad y crimen. Trump admira a los ‘hombres fuertes’ y a los líderes autoritarios y Bolsonaro se ajusta a esa descripción. A Trump le gustará el hecho de que Bolsonaro lo admire y lo vea como un modelo para imponer la ley y el orden y luchar contra el establishment porque Trump ama ser halagado”. “En principio, ambas administraciones podrían ser bastante compatibles, pero veremos cómo la relación evoluciona con el tiempo”.

El experto agrega que, más allá de todo, “el principal desafío en Brasil es abordar los desequilibrios fiscales, la desigualdad social y la corrupción corrosiva en el sector público. Estas no son metas prioritarias en los EE.UU., pero son los desafíos locales de Brasil para el nuevo gobierno, sin importar quién gane la segunda vuelta”.
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