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Domingo 14 de Octubre de 2018
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La incansable lucha de un padre por saber quién violó y descuartizó a su hijo

Mario Salto ya protagonizó 123 marchas para exigir justicia. “La causa sigue gracias a la gente”, cuenta.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). “Exigimos Justicia por las calles de Santiago del Estero por Marito Salto y por tantos crímenes impunes que han ocurrido en la provincia”. La voz del megáfono repetía la consigna mientras la multitudinaria marcha, la número 123 por el nene de 11 años descuartizado en el marco de un rito satánico en Quimilí, se movilizaba por las calles de la capital santiagueña.

Como siempre, al frente de la movilización, con la remera con la cara de su hijo y la emblemática bandera, Mario Salto (40) lideró a los miles de vecinos que marcharon hacia la Casa de Gobierno de Santiago del Estero. “Mi lucha no es fácil: la causa sigue gracias a la gente”, le dice este padre a Clarín, un día después de una convocatoria que, según él, concentró a 4 mil personas.

“A veces cuesta mucho juntar a la gente para las marchas. En Quimilí hay oportunidades en las que somos 30, 50... Ayer, sentí que me siguen acompañando en la lucha, me da más fuerzas pasa seguir”, explica Salto, que tiene otros dos hijos, Elías (11) y Efraín (9), con quienes intenta no hablar mucho del crimen de su hermanito: “Ya sufrieron demasiado”.

Marito salió de su casa el 31 de mayo de 2016. Se fue con la bici a pescar a la laguna de Quimilí. Nunca regresó. Dos días después, su cuerpo fue hallado descuartizado en 11 bolsas a la vera de un ruta santiagueña.

Según la investigación, al nene lo abusaron, lo intentaron asfixiar con un alambre y lo descuartizaron vivo en el marco de un rito satánico en el cual se "bebieron su sangre para obtener virilidad y juventud", según consta en los manuscritos hallados donde se describió la macabra ceremonia.

En el cuerpo de Marito los peritos encontraron dos perfiles genéticos de hombres que son parientes. No son ninguno de los 7 detenidos ni de los seis procesados y excarcelados que tiene la causa.

Por eso, en el último mes, 3.200 hombres de Quimilí se sometieron a la entrega voluntaria de su ADN: sólo cinco se negaron y serán investigados. Buscan a los abusadores de Marito y, creen que una vez que den con ellos, podrán hallar al autor de tan aberrante crimen.

“Siempre me preguntó por qué, por qué tuvieron tanta saña. Me cuesta mucho entenderlo, me descuartizaron un hijo... Si hubiera muerto en un accidente lo llevaría de otra manera, pero lo que le hicieron... Sólo me queda el sufrimiento, y lo voy a llevar de por vida”, se sincera Mario.

Y sigue: “Por los manuscritos, sé que Marito era un niño marcado, le venían haciendo un seguimiento. Pero nunca voy a entender por qué a él. En Quimilí, es común que la gente trabaje con los santos pero nunca a este extremo. Es más, para mí no fue el primero. En el lugar donde lo dejaron hace como unos 10 años hallaron el cuerpo de una chica a la que le faltaban los dedos. Ese crimen sigue impune”.

En la marcha que se hizo ayer en la capital santiagueña no sólo se pedía Justicia por Marito, sino también por “todos los crímenes impunes en la provincia”, según repetía la voz en el megáfono. Y para Mario no es sencillo mantener esta lucha.

“Siento tanta bronca con los que mataron a mi hijo, y con la Justicia. Yo sé que no hice el duelo todavía y que no me queda otra que seguir. Me empuja el dolor para poder continuar con mi lucha, es ese mismo dolor el que me hace más fuerte”, señala.

Albañil de lunes a viernes, el papá de Marito contó que los fines de semana hace una recorrida por las jineteadas de la provincia para pedir colaboración a la gente. “Si no no puedo bancar el abogado, las fotocopias del expediente... Nadie me ayuda más que la gente: los funcionarios me han dado la espalda desde un principio”, resume.

Sin embargo, Mario no baja los brazos. “Los últimos días, con la decisión de tomar las muestras de ADN en Quimilí, recobré las esperanzas. Deberían haberlo hecho mucho antes. En un principio, se encubrió el caso, se perdieron muchas pruebas y la Policía nunca lo buscó a Marito. No se hizo una investigación seria. Ojalá se pueda llegar a la verdad”, soltó.

Y cerró: “Yo creo que falta aún detener a más personas. Hay gente del poder involucrada”.
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