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Jueves 18 de Octubre de 2018
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¿Carrió candidata, vice de Macri, o nada?

Por: Eduardo van der Kooy para Clarín
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). La diputada presentó el juicio político contra Garavano. El Presidente respaldó a su ministro el mismo día.

Además de la tensión lógica, la embestida de Elisa Carrió contra Germán Garavano empieza a sembrar desconcierto en el Gobierno y en Cambiemos. No es la primera oportunidad que la diputada empuja la política interna hacia una situación límite. Pero nunca la sostuvo tanto tiempo. Tampoco llegó tan lejos. Golpea sobre el ministro de Justicia al que Mauricio Macri apoya. El martes a la mañana le aconsejó por teléfono: “Trabajá, no respondas y quedate tranquilo”.

La líder de la Coalición presentó en las últimas horas el pedido de juicio político contra Garavano. Sabe muy bien que esa iniciativa no podrá prosperar. El macrismo se abrió con declaraciones duras de los diputados Pablo Tonelli, Eduardo Amadeo y Daniel Lipovetzky. Este último podría haber evitado la escena: es compinche de Daniel Angelici en mucho lados. En Boca Juniors y en el Colegio de Abogados. Angelici es el demonio, según Carrió. El radicalismo se hundió en un silencio sólo para no enrarecer más el clima. Pero tampoco respalda la iniciativa de la mujer. El kirchnerismo anticipó que no acompañará la solicitud de juicio político. Había tenido una actitud similar cuando la diputada cargó contra Ricardo Lorenzetti como titular de la Corte Suprema. Esa batalla se zanjó a favor de la diputada de la Coalición a raíz de un atajo inesperado: el cambio anticipado de timón en el máximo Tribunal, ahora en manos de Carlos Rosenkrantz. Uno de los hombre que impulsó el Presidente al iniciar su mandato.

En síntesis, Carrió conoce que su proyecto carece de destino. Pero lo mantiene vivo. Con la intención transparente de intentar marcar diferencias con el macrismo y los radicales. De eso se encargó con declaraciones lineales la diputada Marcela Campagnoli, hermana del fiscal. La líder no ignora, por otra parte, el valor de cualquier interpretación que corresponda hacer sobre su desafío explícito a la autoridad presidencial.

Carrió no invitó a ningún bloque para realizar la presentación sobre el juicio político. Asistieron sólo sus compañeros de la Coalición. Ahora habría que esperar el rumbo que tome tal pedido. La diputada presentó una solicitud similar contra Lorenzetti hace un año y medio. Pero nunca tuvo tratamiento en la comisión específica de la Cámara de Diputados. Tampoco fue retirada. Permanece allí como un elemento de presión. ¿Sucederá lo mismo con Garavano?

La inquina contra el ministro de Justicia surgió por sus infortunadas declaraciones sobre la inconveniencia de que algún ex presidente en la Argentina pueda ser detenido. Habló un día antes de que la Cámara de Casación Penal decretara la “prescripción de los plazos” en favor de Carlos Menem, en la causa por el tráfico de armas a Croacia y Ecuador. El ex presidente arrastraba una condena de 7 años de prisión. Casi en el mismo momento, la situación de Cristina Fernández ingresaba en otro clímax, por la elevación a juicio oral y público de la causa Los Sauces que sustancia Julián Ercolini. Una investigación que indicaría que la familia Kirchner recibía por alquileres de inmuebles devolución de dinero de los empresarios K, Cristóbal López y Lázaro Báez, beneficiados con la adjudicación de la obra pública.

Aquellas palabras de Garavano pueden haber resultado sólo el detonador de disgustos que Carrió acumuló con antelación. La diputada registró la decisión del ministro de retirar la acusación contra los fiscales José Barbaccia y Eamon Mullen, en la causa AMIA. Además transformó esa Unidad Especial en una secretaría.

Otro cargo consiste en haber designado como asesora del ministerio a la ex procuradora de Buenos Aires, María del Carmen Falbo. Una abogada ligada históricamente al PJ que supo ser defensora de Aníbal Fernández. Su cargo fue ocupado por Julio Conte Grand. Un cambio indispensable para María Eugenia Vidal: a partir de ese momento logró meter mano en la oscura maraña que vincula a la Policía bonaerense, con la Justicia y bandas delictivas que operan en la Provincia.

¿Por qué razón Falbo terminó cerca de Garavano? Como producto de una negociación. Compensación por su renuncia voluntaria. Los portavoces del ministro se ocupan de interrogar: ¿Acaso no se le garantizó a Alejandra Gils Carbó su jubilación para que abandonara la Procuración General de la Nación? Carrió, en ese caso, sólo se ocupó de celebrar. Oscuras gratitudes de la política.

El macrismo cometió en los últimos días otro error de apreciación. Después de la escalada que hizo la diputada, se encargó de intoxicar con rumores su asistencia del sábado a la noche al programa de Mirtha Legrand. Filtró que Carrió pondría fin al episodio. Que la normalidad retornaría a Cambiemos. “Quieren mi rendición”, carcajeó la líder. Fue toreada con imprudencia sin mensurar una cosa: la diputada inicia y concluye cada capítulo cuando lo considera conveniente. Porque tiene peso político propio –abundante-- en la Coalición. Porque sabe también, en medio de la severa crisis económica, que el Gobierno no debe declinar ninguna de las banderas de transparencia que demanda su propio electorado, al que necesitará para la elección del 2019.

Carrió echó más combustible al fuego en la presentación televisiva. Arriesgó que Macri tendría apenas seis meses para ordenar ciertas cuestiones en la Justicia. Amenazó incluso con una hipotética ruptura. Ratificó el lugar que tiene en el Gobierno. Aquel que el macrismo se ocupó de darle. Con repetidas peregrinaciones de sus ministros y asesores a Exaltación de la Cruz, en las afueras de Buenos Aires, donde reside.

Aquel mismo macrismo adolecería, a lo mejor, de memoria corta. La diputada también supo hacerle favores enormes en instancias críticas. Como fue la salvaje batalla de diciembre por la reforma previsional. Más que eso todavía: ayudó a disfrazar de monaguillos a ciertos diablos.

El problema radica ahora en las vísperas del año electoral. El Gobierno carece de margen para, en medio de las desventuras económicas, administrar mal este pleito. Debería, por empezar, aceptar que las diferencias se mantengan en la Coalición. Aún cuando la coyuntura no parezca apropiada. El kirchnerismo y Sergio Massa, en su reciente paso por Estados Unidos, sembraron desconfianza sobre el rumbo de la Argentina a partir del 2020 con un presunto gobierno de otro signo. ¿La actual inestabilidad de Cambiemos no significaría acaso más de lo mismo?

Esa inestabilidad da pasto, afuera y adentro de la Coalición, a infinidad de conjeturas. Hay quienes sostienen que Carrió vislumbraría la imposibilidad de salir de la crisis económica el año que viene. En tal caso, la reelección de Macri se convertiría en quimera. ¿Plantearía la diputada su candidatura dentro de las PASO de Cambiemos? ¿Desafiaría al Presidente? ¿O estaría espoleando con sus planteos la posibilidad de acompañarlo en la fórmula para fortalecerla? Todas, especulaciones que con el tiempo, tal vez, también vayan quedando en la nada.
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