28 febrero, 2021

Macri blanqueó su relación con Awada: ¿Quién es la mujer que desplazó a Malala?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, decidió oficializar su noviazgo con María Juliana Awada, tras meses de rumores. Brindó una entrevista a la revista Gente y hasta se dejó fotografiar con ella.
Macri reconoció que si no hubiese sido jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ni presidente de Boca, en su relación con las mujeres "pudo haber existido más amor y rocanrol". Pero dada su posición de hombre público la historia fue otra.
"Me di cuenta desde hace unos años que los hombres somos unos chichipíos a quienes las mujeres nos ponen las miguitas de pan y nosotros vamos derecho", expresó el jefe de Gobierno a la revista Gente . Mientras daba la entrevista, Macri caminaba de la mano de su nueva pareja.
Aunque se reconoce tímido, el empresario y político admitió que puede vencer sus taras si "algo" le gusta mucho, y en el campo de las mujeres también. Claro, que el hecho de que Awada le hubiera echado el ojo ayudó bastante: "Descubrí que antes de darme cuenta, ella ya había decidido que pasara algo", expresó Macri.
La relación entre ambos empezó con un perfil muy bajo hace dos meses, pero ayudó a oficializarla el hecho de que él la invitara al cumpleaños número 80 de su padre, Franco Macri.
"Una semana antes estuvimos con él. Le cayó muy bien", comentó el jefe de Gobierno sobre la presentación de su novia a la cabeza del clan.
Pero…¿qué sabemos de Juliana?
Nacida el 3 de abril de 1974, en el Instituto del Diagnóstico, en plena Capital, María Juliana Awada es la menor de una familia de raigambre árabe vinculada al rubro textil.
Es la menor de cinco hermanos (uno de ellos es el reconocido actor Alejandro Awada), aunque, asegura, lejos estuvo de ser una consentida: “Mi mamá me hizo heredar el amor por lo textil. Ella trabaja desde muy joven y yo la acompañaba a la fábrica desde pequeña, viendo cuánta pasión ponía en la ropa”, le confesó meses atrás al diario La Nación.
Sus padres, Abraham y “Pomi”, iniciaron a la familia en el rubro, allá por los años sesenta, con una marca de ropa para chicos.
Esta amante del golf (tiene 22 de handicap), asegura: “Socialmente, soy un poco cara rota, pero en el fondo soy tímida. Tengo muy buen carácter. Soy alegre y positiva. No me gusta la agresión ni la pelea", según contó en una entrevista con Para Tí.
Juliana y sus cuatro hermanos mayores crecieron entre telas y diseño. Tras egresar del Colegio Chester, en el barrio de Belgrano (por ese entonces, la familia vivía cerca, en Libertador y Matienzo), viajó a Gran Bretaña, donde estuvo estudiando por algunos meses. Cuando volvió, empezó a trabajar en la marca.
A los 23 años se casó por primera vez. El matrimonio –casi un noviazgo, según ella– duró un año. Y volvió a abocarse al trabajo. “Me encanta trabajar. Es el ejemplo que me dio mi familia y el mismo que le quiero transmitir a mi hija”, dice ella, en referencia a Valentina, la hija de siete años que tuvo con el millonario belga Bruno Barbier.
"Estuve diez años con el papá de mi hija. Es una persona que quiero mucho y respeto enormemente. Por suerte, nos llevamos muy bien", contó.
# ¿Awada, trabajo esclavo?
Por otra parte, cabe destacar que la fundación La Alameda
viene denunciando “a la firma Awada desde octubre del 2006 ante el Juzgado Federal y ante el Ministerio de Trabajo, por basar su producción en talleres clandestinos, donde se explota brutalmente a migrantes indocumentados por una paga miserable y donde existe además, presumiblemente, el delito de trata de personas con fines de explotación laboral”, según explicaron en un comunicado.
El texto agrega que “la primer denuncia realizada por ‘La Alameda’ contra la firma Awada en la que se la acusa de violar la ley de migraciones (artículo 117 a 121) y la ley de trabajo a domicilio (artículo 4, 35 y 36) en los talleres donde confeccionan sus prendas y de los cuales es solidariamente responsable, se realizó el 18 octubre ante la fiscalía federal de Patricio Evers e inmediatamente después recayó en la megacausa que en aquel entonces administraba Norberto Oyarbide”.
Asimismo el escrito continúa que “ante la pasividad del Juzgado Federal frente a nuestra denuncia, en marzo de 2008 filmamos junto con equipos de ‘América TV’ un informe de varios talleres clandestinos de San Martín que trabajaban para grandes marcas que fue emitido el 12 de marzo de 2008 al aire”.
“El 14 de mayo de 2008 se denunció ante el viceministro de Trabajo, Gastón Guarracino, una nómina de 30 talleres de Provincia que trabajan para grandes marcas, en los cuales estaban incluidos los dos talleres de Awada de Villa Ballester que ya habían sido denunciados y filmados en 2006 y 2008”, añade el documento.
Y continúa explicando que “a principios de marzo de este año, el costurero Osvaldo Martín García denuncia un taller clandestino de planchado y estampado que trabaja para varias marcas, entre las cuales se encuentra Awada. García denuncia que trabajaba en pésimas condiciones de salubridad e higiene, extensas jornadas de trabajo y por una paga miserable muy por debajo del convenio colectivo; que entre sus compañeros varios estaban indocumentados y vivían miserablemente en el taller y que su propia esposa tuvo que trabajar hasta las vísperas del parto por cesárea. Este taller está ubicado en Virasoro 1638, Villa Crespo, Capital Federal y según el costurero denunciante nunca fue inspeccionado como corresponde”.
“Juliana Awada ha sido varias veces denunciada (prima de Daniel Awada, denunciado por el gobierno anterior y la Defensoría por trabajo esclavo de su firma Cheeky en enero de 2007) y es la actual novia del jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri. El mismo jefe de Gobierno que incumple la ley de trabajo a domicilio y que no ha encontrado a una sola marca usando talleres clandestinos desde que asumió, cuando el gobierno anterior había denunciado penalmente a 35 y la Defensoría del Pueblo a más de 60. El jefe de Gobierno tanto en su vida pública como privada demuestra una coherencia intachable: en todos los casos encubre y se niega a denunciar y sancionar la utilización de talleres clandestinos con trabajo esclavo por parte de las marcas”, finaliza el documento.

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