26 febrero, 2021

La verdadera historia del impuesto al cheque en el Senado

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hasta casi la medianoche del jueves 15/04 existía un compromiso de sectores de la oposición (Verna, Morales, Rodríguez Saá, entre otros) de impulsar el proyecto del senador misionero Luis Viana, para sumar adhesiones kirchneristas, entre ellos la del chubutense Marcelo Guinle y la del aliado neuquino, Horacio Lores.
Durante todo el día los asesores de Carlos Verna (PJ- La Pampa),Gerardo Morales (UCR- Jujuy) y Lui Viana (PJ- Misiones) estuvieron trabajando en la redacción del dictamen para que se vote en el recinto.
Fue así que no sorprendio que Viana al hacer uso de la palabra en el recinto se manifestó a favor de votar junto con la oposición la coparticipación del impuesto al cheque. Viana había manifestado en declaraciones a la prensa que no quería quedar como un senador "antioprovincias".
Ahora bien, sería importante reflejar lo que el senador misionero dijo en el recinto para justificar el apoyo a la coparticipación del impuesto a los débitos y créditos, expresiones que quedaron reflejadas en la versión taquigráfica de la sesión.
"(…) Sr. Presidente. – Tiene la palabra el señor senador Viana.
Sr. Viana. – Señor presidente: voy a hablar como uno de los autores de una de las iniciativas presentadas en septiembre del año pasado con respecto a este tema tan importante que es la coparticipación, comúnmente llamado impuesto al cheque.
Lamentablemente, no tuve la oportunidad de discutirlo en la comisión respectiva, aunque es un debate que daremos hoy aquí con distintas visiones sobre cómo elaborar un dictamen. Sinceramente, considero que era importante hacerlo en la comisión. En ese sentido, me parece que la oposición y los sectores no oficialistas actuaron con demasiada prisa. Hoy tenemos que entender esta realidad política, que no existe una imposición de nadie, de un sector sobre otro. Y esto también viene a la par porque quiero rechazar terminantemente su solicitada convocándome a sesionar, porque entiendo –y he sido presidente de una legislatura–, que hay que buscar el consenso cuando no se tiene una mayoría para imponer. En efecto, los senadores estamos acá; había que buscar este acuerdo, este consenso, donde hay senadores que opinamos a favor de unos temas y otros en contra. Creo que hoy la Argentina necesita este debate tan importante, donde todos debemos entender y buscar los puntos de coincidencia por sobre las diferencias, porque es lo que espera nuestro país.
Ahora bien, especialmente en este punto tengo una opinión distinta de la de mi bloque y mantengo las convicciones en función de que no es ni oportunismo político ni mucho menos. Digo esto, porque hay un proyecto que he presentado en septiembre del año pasado. Considero que era fundamental el debate sobre este asunto, luego de atravesar una crisis trascendental, donde las provincias cedimos derechos a la Nación en el marco de las crisis que sufrió nuestro país. Este impuesto, que considero totalmente distorsivo, toma aproximadamente 23 mil millones de pesos anuales de la producción nacional y muchos economistas dicen que es muy difícil de evadir, pero yo digo que es muy fácil de evitar.
En efecto, con este impuesto lo que estamos fomentando es ponerle una carga mucho mayor a aquellas empresas que trabajan en blanco y trabajan en el país produciendo y generando la evasión por el otro lado; generando una evasión, porque es muy fácil de evitar cuando te dicen “No me abones en cheque, porque no quiero pagar el impuesto respectivo”. Entonces, partiendo de esa premisa, creo que esto debe tener un límite, un final, que considero que tiene que ser a fines de 2011, a efectos de que el nuevo presidente electo de los argentinos tenga la visión de que este impuesto no debe estar en la contemplación de la recaudación y no debe ser interpretado como el tercer o cuarto ítem de recaudación de nuestro país. Así haremos un gran aporte el desarrollo de nuestras Pymes y de nuestra economía nacional.
Pero, en ese contexto, como creo que debe ser un impuesto transitorio –como debía haber sido desde un principio–, es que en su momento propuse un proyecto, ya que considero que las provincias debían recibir el aporte necesario que hacían en cada una de sus economías regionales. Pero también le daba el adicional de que era circunstancial que los municipios debían recibir una retribución extra en este impuesto. Y acá quiero plantear diferencias claras con el dictamen que tengo en mis manos, elaborado por la comisión, porque este menciona claramente una distribución utilizando los índices de coparticipación para redistribuir el total de lo recaudado del impuesto al cheque. Por otra parte, quiero hablar también de lo que pasa en mi provincia, como lo hizo el senador preopinante. Misiones hoy recibe 100 millones de pesos por el impuesto al cheque y no se coparticipa nada. Se queda en las arcas provinciales. Lo que nosotros proponemos, específicamente yo, en el dictamen es que Misiones reciba 400 millones de pesos. ¿Cómo no voy ponerme y no voy a defender estos intereses claros de mi provincia, que necesita esos recursos para cubrir déficit importantes? Y aquí hablo más allá de las diferencias políticas claras que tengo con el gobernador de Misiones, porque creo que esto va mucho más allá y tenemos que defender el interés de la provincia. Tenemos el doble de la tasa de natalidad del país y, lamentablemente, tenemos los índices de pobreza más altos de la Nación. Sin embargo, cuando miramos la coparticipación de Misiones con relación a la del Chaco –tenemos la misma cantidad de habitantes–, ésta última tiene aproximadamente 1,6 puntos de coparticipación más que Misiones. Esto es así porque mi provincia tiene un ritmo de crecimiento vegetativo que es el doble de la media nacional y, por lo tanto, estamos superando 1.200.000 personas en la provincia de Misiones, con un alto índice de pobreza.
Por lo tanto, hoy veo la realidad de los municipios de la provincia, que apenas pueden pagarlos sueldos y subsistir con la coparticipación que tienen. Entonces, ¿cuál es la cuestión de fondo que planteo en esta distribución? Que la coparticipación debe hacerse a las provincias y a los municipios porque, como pasa en Misiones y puede pasar en otras provincias, el gobernador, que se queja de que la Nación mantiene la caja y no le envía los recursos, hace lo mismo con los intendentes y no les envía los recursos necesarios para que cada municipio pueda aplicar su política de desarrollo en la comuna. ¡Qué bueno sería que iniciáramos ese debate federal del que tanto escucho y con el que tantos se llenan la boca! Hablan del federalismo, de un país distinto, de que tenemos que dar mayor protección en todos los puntos del país. Creo que éste es el momento de empezar una discusión de fondo en este sentido. No me gustó entrar de esta manera, pero hay que utilizar los momentos en que debemos empezar a discutir, sin dejar de lado la Nación y los importantes recursos que ésta debe recibir, para no desfinanciarla. Pero creo que, con el crecimiento, con el nivel de recaudación que va a tener el país y con la utilización de las reservas por parte de la presidenta del Banco Central para pagar deudas –alrededor de unos 6 mil millones de dólares-, también tenemos que redistribuir estos recursos a las provincias, para que cada una se pueda desarrollar y planificar de la mejor manera posible, tal como dijeron los senadores aquí. Quiero ser bien claro en lo que planteo, porque este es un tema de fondo. Y ¿cuál es la diferencia con el proyecto presentado por la oposición hoy, que dice que únicamente toma los recursos y los distribuye en función de los artículos 3º y 4º de la ley de coparticipación?.
Creo que hay que ser muy cauto. Lo que propongo y, luego, enviaré el texto a la Comisión –porque no tuve posibilidad de hacerlo en su seno–, es que sobre el total recaudado, como está en el pacto de 1994, el 15 por ciento vaya a la ANSeS. ¿Por qué digo que ese 15 por ciento debe ir a la ANSeS? Porque no hay que alentar la desfinanciación en un organismo que hoy está cumpliendo una función muy importante. Hablamos de la asignación universal por hijo, en la que todos estábamos de acuerdo; todo el arco político pedía esta asignación. Y hay otros aportes de este organismo que también son importantes. Hay que cederle lo que corresponde. Después, ello será materia de debate en el tratamiento de la Ley de Coparticipación. No se trata de discutir si corresponde ese 15 por ciento a la ANSeS o no. Pero éstas son las normas que tenemos hoy. Y sobre el resto, el monto restante, que se aplique la Ley de Coparticipación tal cual está previsto. ¿Qué dice, claramente? Que, en forma automática, la Nación se queda con el 42,34 por ciento y los índices menores –del 2 por ciento– que pasen en forma automática para las provincias de Buenos Aires, Chubut, Neuquén y Santa Cruz, y el 1 por ciento para el aporte del Tesoro Nacional a las provincias. Pero que esto sea establecido por la ley de coparticipación y de manera automática, porque si tenemos que firmar y esperar la aprobación de convenios con las provincias, lógicamente van a pasar los presupuestos y muchas provincias no recibirán lo que realmente les corresponde. Por otra parte, hago también un agregado especial, o sea, que del total de la coparticipación que llegue a la provincia por este impuesto, por esta única vez, el 50 por ciento se coparticipe a los municipios.
Voy a dar un ejemplo gráfico: en mi provincia se van a recibir hoy 400 millones, aproximadamente. ¿Qué propongo yo? Que 200 millones vayan a Rentas Generales de la provincia, de modo tal que el gobernador duplique su presupuesto previsto para este año en materia de impuesto al cheque, y que 200 millones se coparticipen a cada uno de los municipios, de acuerdo a la ley de coparticipación de cada una de las provincias. ¿Por qué planteo esta cuestión? Creo que es fundamental que cada municipio, del lugar más alejado del país que fuera, pueda recibir estos fondos en forma directa, y que no caigan también en las manos de los gobernadores, para que no lo puedan administrar y manejar discrecionalmente. Hablo, especialmente, de lo que corresponde a mi provincia, que es de mi conocimiento. Entonces, señor presidente, este es un debate de fondo, que se anticipa a uno mucho mayor, que estamos esperando –por lo menos, como senadores de mi provincia–, relativo a la ley de coparticipación federal, la cual debe surgir de un acuerdo de todos los sectores políticos. Hoy la realidad política de este Congreso señala que es posible este debate, porque no hay una imposición de un sector sobre otro. Por eso, se debe lograr el consenso necesario, para que se sancione esa ley. Ella va a ayudar fuertemente al crecimiento y al fortalecimiento de las instituciones, si fuera una ley que se sancione más allá de un gobierno. Por eso, señor presidente, voy a acompañar este proyecto de ley en general. En el tratamiento en particular voy a acercar a Secretaría y a la comisión la redacción que propongo, que no tuve posibilidad de discutir en la comisión donde se trató es proyecto, porque es diferente claramente en sus objetivos y en cómo se distribuyen los recursos con relación al proyecto elaborado por la comisión. Señor presidente: muchas gracias; espero que empecemos un debate diferente para la Argentina."

Hasta ahí todo se encaminaba normalmente.
La ausencia del senador Carlos Menem, quien se retiró luego de abstenerse de votar el pliego de Mercedes Marcó del Pont, lo que posibilitó al oficialismo nombrarla como titular del Banco Central, más la falta de María José Bongiorno, internada por una indisposición cardíaca, hizo la oposición cambiara su compromiso original.
Entonces, planteó la derogación del artículo 3º de la ley de competitividad 25.413 y sus modificatorias, sobre el impuesto a aplicar sobre los créditos y débitos en cuenta corriente bancaria, donde se establece que el setenta (70%) de este impuesto ingresará al Tesoro Nacional y lo administrará el Poder Ejecutivo nacional, a fin de contribuir a consolidar la sustentabilidad del programa fiscal y económico.
Así fue que, de buenas a primeras, el teléfono de Viana dejó de sonar.
A esta altura Verna, Morales y compañia eran conscientes que carecían de los 37 votos necesarios para modificar la norma. Tal es así, que modificaron lo realizado anteriormente para en definitiva presentar el dictamen que se terminó votando.
En los pasillos, los propios opositores que participaron de la movida reconocieron el cambio de dictamen porque no le alcanzaban las voluntades para modificar la famosa ley de competitividad.
Ante esa jugada opositora, el senador Luis Viana volvió a pedir la palabra.
"Quiero dejar sentado que cuando dije que iba a acompañar este proyecto había impulsado modificaciones que no las pude hacer en la comisión. Evidentemente, la comisión no tomó en consideración ninguna modificación, incluso que se coparticipe a los municipios el 50 por ciento, que era la base esencial de un proyecto federal para que, realmente, la coparticipación de este impuesto llegue hasta el final. Por lo tanto, no se condice con lo que he fundamentado inicialmente en esta sesión. Por eso, no voy a acompañar este proyecto. Evidentemente, si ese es el artículo, no refleja el espíritu que hemos elaborado y que he planteado acá", dijo el misionero según cuenta en la versión taruigráfica provisoria del Honorable Senado de la Nación.
El resto de la historia es conocida. El kirchnerismo llevó a la Justicia el tema, la oposición defiende la legalidad de lo votado. Ahora la pelota está en el campo de la Cámara de Diputados y las discusiones están a la orden del día.

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