25 enero, 2021

Moyano igual que Lula pero… peronista…

Antes de ir al acto de Hugo Moyano en la ciudad de Mendoza, hay que leer algunos fragmentos de la nota de Roberto García en el bisemanario Diario Perfil:
"(…) Dos nítidas, las candidaturas manifiestas y sólidas en apariencia de quienes no gozan, precisamente, de un favor multitudinario. Ni de la aprobación del silencio anónimo. Basta ver las encuestas, casi sin alteraciones en los últimos meses, en las que Kirchner no logra cosechar simpatías y Eduardo Duhalde, por más que cambie de estilo, tampoco disfruta del amor masivo, aunque publicite el insólito mensaje de que es el mal menor.
Al margen de intrepideces propias, la aventura de Kirchner supone una contribución a la estabilidad del gobierno de su mujer: mientras él se fatiga, promete y transa por su candidatura, ella escapa de la maldición del pato rengo o, en su caso particular, de mujer abandonada en la soledad del palacio ante la inminencia del fin.
Duhalde, a su vez, no menos atrevido, se lanza en Córdoba, convoca a empresarios y políticos –trata de envolver en un mismo paquete a Roberto Lavagna y a Martín Redrado–, consigue que alguno abandone a los Kirchner (se dice que el embajador en la OEA, Rodolfo Gil, abandonará ese puesto para acompañar al bonaerense), predica el consenso como cultura y entiende que octubre será una fecha clave: allí los sondeos le dirán si tiene sentido proseguir en la búsqueda presidencial. Singular entonces: según las encuestas, dos de las personas menos queridas en todo el país, por no cargar las tintas, sueñan con ser queridas y elegidas para presidente en un año y monedas. No son los únicos casos raros.
¿O de qué otro modo habría que encuadrar la misión presidencial que se ha impuesto Francisco de Narváez, quien a pesar de todas las versiones y noticias contrarias, sólo actúa con la vista fija en la Casa Rosada? Basta preguntarse la razón de su último viaje a España, con entrevistas más del poder nacional que local de esa tierra y casi incompatibles con quien debería desear sólo hacerse fuerte en La Matanza. Si pretendiera ser gobernador y no presidente, ¿se dedicaría a esos menesteres? Igual, su propuesta, en principio, parece irreal: a los inconvenientes a debatir fijados en la Constitución se les añade un continente superior: el del resto de sus presuntos contendientes presidenciales. Ninguno digiere su postulación y a voz en cuello levantan la inhibición legal, casi ofensivamente le imputan su origen colombiano. Menos lo asimilan debido a su persistente flotación en las encuestas, un corcho que casi nunca se hunde. Al revés de Duhalde y Kirchner, él parece más querido en la población; pero, merced a otras razones, también integra la tríada imposible para la presidencial. (…)".
A García le faltó el capítulo Moyano, quien dice querer ser gobernador bonaerense pero se lanzó por el interior del país mientras insiste en que el próximo Presidente debe ser un gremialista.
Pablo Icardi estuvo en el acto de Moyano y así lo contó en Los Andes de la capital mendocina:
"Llegó rápido y muy custodiado. Dijo lo suyo y se fue a la misma velocidad e igualmente protegido. Hugo Moyano presentó su movimiento político en Mendoza y arengó a los gremialistas a pelear por espacios de representación política.
Al mismo tiempo apoyó el modelo del "Gobierno nacional", pero nunca hizo mención directa a Cristina o Néstor Kirchner como líderes.
Lo que sí queda claro es que Moyano y los suyos apuestan a sumar poder y espacios. Tanto que aseguró que los trabajadores van a estar mejor "si un trabajador tiene la posibilidad de conducir al país". "Los representantes de los trabajadores no queremos ser más instrumentos de presión sino un instrumento de poder", dijo el líder sindical ante unas 4 mil personas.
En el acto, cada movimiento estuvo previsto. Desde la llegada de los militantes, que coparon desde temprano la Federación Mendocina de Box, hasta lo acotado de la participación de políticos "extra gremios". El Partido Justicialista mendocino estuvo ausente y del Gobierno sólo participó Mario Adaro (que fue abogado del Centro Empleados de Comercio) y su equipo, que son parte de la Corriente conducida por Moyano.
El espacio político
La Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista que presentó ayer Moyano en Mendoza pretende ser la plataforma política con la que busca ocupar cargos electivos. El acta fundacional de esa corriente fue firmada en Mar del Plata el 18 de setiembre del año pasado.
Ayer, los seguidores del jefe de la CGT se encargaron de aclarar que quieren ocupar "concejos deliberantes, legislaturas y el Congreso". Y que si Moyano quiere ocupar un lugar, lo respaldarán.
El acto tuvo fuerte presencia de sindicatos, encabezados por Camioneros, la UOM y el resto de los que forman parte de la CGT local conducida por Luis Márquez. También hubo representantes de San Juan, San Luis y La Rioja.
Moyano habló en Mendoza, pero con la mirada puesta en toda la Argentina. Por eso, para que hablara, esperaron que se habilitara la conexión satelital que se había contratado para que así todo el país tuviera acceso al lanzamiento del sindicalista.
"Los argentinos tienen algunos prejuicios con nosotros porque no tenemos ningún título. En la historia argentina hay muchos presidentes con título y así fueron las cagadas que se mandaron. El mejor título que tenemos es ser trabajadores", dijo el secretario general de la CGT ante el auditorio.
Moyano se animó a comparar la realidad argentina con Europa y Estados Unidos, asegurando que nuestro país está mejor posicionado. "Mientras en España se pierden seis mil puestos de trabajo por día, acá estamos discutiendo salarios. No digo que esté todo bien, hay cosas para mejorar, pero Argentina está en una situación privilegiada", dijo.
En el discurso, el camionero se midió. Aseguró estar de acuerdo con el modelo del Gobierno nacional, pero nunca mencionó ni pidió apoyo para la presidenta Cristina Fernández ni para su esposo Néstor Kirchner. Pero sí repitió algunas frases casi calcadas del matrimonio. "Que no los engañen con lo que dicen algunos medios de comunicación", dijo.
En la primera línea, junto a Moyano, se sentaron los líderes de la Corriente, como JulioPiumato, de los Judiciales, y Omar Viviani, del sindicato de taxistas. Detrás, el único representante político fue Mario Adaro. Celso Jaque no participó y ni siquiera envió una carta de adhesión. Igual ninguneo hubo de parte del presidente del PJ local,Rubén Miranda. La única adhesión que se leyó fue la del rector de la Universidad Nacional de Cuyo, ArturoSomoza.
Nuevo folclore sindical
Los adherentes a la "causa Moyano" llegaron desde temprano a la Federación de Box. Muchos en colectivos y también a pie desde el Centro. Incluso hubo algunos incidentes camino al estadio.
El lugar estuvo muy custodiado, pero no por la policía. La seguridad estuvo a cargo del Sindicato de Camioneros, incluso de decenas de custodios de Moyano que llegaron desde BuenosAires. El titular de la CGT llegó a Mendoza en un avión privado y antes de ir al acto visitó el mega hospital que su gremio construye en Guaymallén.
Dentro del estadio, todo parecía guionado paso a paso, con el agregado de la mística peronista. A Moyano lo presentaron como "el chofer que a los 18 años era delegado de una empresa de mudanzas y ahora conduce a los trabajadores del país". Se cantó el himno, hubo agradecimientos y para el cierre la marcha peronista, justo en el día del nacimiento de Evita."

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