6 marzo, 2021

Todos los invitados del Teatro Colón

En cuestión de minutos, la alfombra roja de la explanada del Teatro Colón se llenó de invitados: políticos, periodistas, artistas y algún que otro mediático se engalanaron con sus mejores atuendos y dijeron presente en la reapertura del mítico escenario. Los primeros en llegar fueron Marcos Peña, secretario General del Gobierno PRO, Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete, que estuvieron apostados en las escalinatas de la entrada, dándole la bienvenida a todos los presentes. Mauricio Macri arribó minutos después de la mano de su novia, la diseñadora Juliana Awada.
Entre los tempraneros, el ex jefe de Gobierno, el radical Enrique Olivera charlaba con su mujer que posaba para las fotos, pero esquivaba las cámaras de video. Atrás suyo, el periodista Jorge Jacobson ponía al Colón como un ejemplo de lo que pueden hacer los argentinos cuando se ponen de acuerdo. Algo parecido decía el senador Samuel Cabanchik que le pidió a la Presidenta tomar el ejemplo del pueblo que se mostró unido por el Bicentenario. Y el intelectual Juan José Sebreli le contaba a los suyos cómo había sido la primera vez que pisó el Colón en la década del 40. El historiador Pacho O’Donnell no ocultaba su alegría bicentenaria por el debate histórico generado en estos días.
Oscar El Negro González Oro, el rabino Sergio Bergman y el titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcatti, charlaban y se reían a las carcajadas mientras avanzaba la fila. "La Presidenta tendría que estar acá", reconoció Oro, que desligó de las internas políticas a la inauguración del Colón. Otro ruralista que se puso el traje para la reapertura fue Mario Llambías, que posó para los fotógrafos sin problema.
Luis Majul era otro de los periodistas en la alfombra roja: "¿Luis, tenés miedo?", lo chicaneaban desde el palco de prensa los movileros. Pocos metros de distancia separaban Daniel Hadad, acompañado por su esposa Viviana Zocco, y Sergio Szpolski, de la mano de su hija. Los dos empresarios de medios cercanos al Gobierno dieron el presente en la gala PRO. Por su parte, Marcelo Longobardi se tomó un tiempo prudencial para ingresar al teatro: el que tardó en terminarse su cigarrillo.
Las principales figuras del Grupo Clarín participaron del evento, incluidos varios de los periodistas escrachados en los afiches anónimos pegados durante la última marcha a favor de la Ley de Medios. Ricardo Kirschbaum fue el primero en entrar al Colón, luego lo hizo el CEO de Grupo, Héctor Magnetto, quien se mostró hiperkinético en la alfombra roja: charló con todos los que lo saludaron y hasta le sacaba fotos a una pareja amiga. También pasó Eduardo Van Der Kooy, Luis Blank, Marcelo Zlotogwiazda y Marcelo Bonelli, que llegó último, entró por la puerta principal y tuvo que salir porque a su sector se ingresada por uno de los laterales.
Ernesto Sanz arribó con su esposa y un tercero, su compañero de banca en el Senado, el jujeño Gerardo Morales, quien no estaba acompañado. Un movilero, apelando a la ironía, le gritó a Sanz por sus críticas a la asignación universal por hijo y le preguntó si no había pobres en el Colón porque la plata se la gastaban en droga y juego. El mendocino prefirió obviarlo y continuó caminando. Unos pasos más atrás estaba el titular del bloque radical de Diputados, Oscar Aguad y el único Lilito que asistió: Adrián Pérez. Detrás, rezagado, podía vérselo a Omar de Marchi, demócrata mendocino y aliado del PRO.
En el rubro gobernadores, el chubutense Mario Das Neves y su esposa, la fueguina Fabiana Ríos, su marido y su hija, y el santafesino Hermes Binner, también con esposa e hijo, fueron los únicos presentes. El único ex presidente que llegó hasta el renovado teatro fue Fernándo De la Rúa, quien por su embestidura se salteó la fila y junto a su mujer, Inés Pertiné, tuvieron un trato preferencial para ingresar al Colón.
Por su parte y casi al unísono, Francisco De Narváez y Agustina Ayllón, su mujer, y Valeria Mazza y su esposo Alejandro Gravier posaron para las cámaras. En otro sector, Eleonora Casano y Enrique Pinti se llevaron los aplausos del sector de prensa. "Ustedes si que merecen estar invitados", coincidían. Después llegó otro de los invitados de lujo: Julio Bocca. El legislador de la ciudad Diego Kravetz fue, según reconoció en calidad de consorte, acompañando a su esposa, Soledad Acuña, funcionaria de Macri.
Entre tantas lentejuelas, glamour y color, Mirtha Legrand no desentonó. Vestida de dorado y con un abrigo de piel blanco, la diva de los almuerzos esquivo la polémica político y aclaró que es una abonada del teatro. Adriana Salguero, que acompañó al mediático Ricardo Fort, fue su opuesto: la ex modelo uso un vestido de encaje negro, muy brillante, y super ajustado que casi le trae problemas, porque se dobló el tobillo en la entrada al teatro. Marcela Tinayre optó por el verde, Analía Franchín -inseparable de Sebastián Ezquenazi- el azúl, Gabriela Michetti por el bordó y Paula Bertol escogió un vestido salón, con detalles negros, del diseñado Fabián Zitta.
El único kirchnerista de pura cepa que dijo presente fue el diputado del Frente para la Victoria Jorge Landau, que prefirió el perfil bajo, alejado de las cámaras. ¿Cómo recibirán en el kirchnerismo su presencia? El secretario de Cultura Jorge Asís y los ex ministros de Economía Roque Fernández y Roberto Lavagna no se perdieron el evento. Jorge Rial, que llegó casi al final, prometió twittear desde el Teatro, al igual que la periodista Mónica Gutiérrez.
El momento de mayor adrenalina se desató con la llegada del vicepresidente Julio Cobos. Los granaderos golpearon su fales contra el suelo y recibieron al mendocino y su esposa, en una interminable lluvia de flashes. Con un timing casi perfecto, apareció detrás suyo el mediático Ricardo Fort y sus custodios, que eran casi tantos como los del compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner. Y un minuto más tarde, José Pepe Mujica, vestido como todos los días, caminó hasta la puerta del mítico teatro, donde lo saludó Macri. El presidente uruguayo, con esa facilidad de palabras, resumió el espíritu de la velada con una sola frase: "Yo soy amigo de todos los argentinos".

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