18 enero, 2021

¿Se congela todo durante el Mundial, o no?

Hora pico en la que se entremezcla la sobremesa del mediodía con el primer café de la tarde.
De fondo, varios plasmas colgados de la pared sintonizados en el canal Todo Noticias, pero sin audio, porque el sonido ambiente distribuía buena música de bar con onda en el centro platense.
Los títulos de TN mencionan la conformación de un frente opositor que reagrupa a varios personajes del PJ disidente, con intenciones de disputarle el gobierno (y el poder) a Néstor Kirchner; la cámara panea de izquierda a derecha y se detiene sobre la imagen de Adolfo Rodríguez Saá, quien gesticulaba con elocuencia.
De pronto el ruido de las conversaciones casi desaparece por completo, y las cabezas comienzan a girar, mirándose unos con otros, hasta que por allá se escucha: “Qué tema, ¿eh?". Y uno responde, “Sí, interesante, pero huele a foto vieja”.
La imagen sí genera ruido en Olivos y en Balcarce 50, pero pergeñan de qué manera lograr que eso mismo (lo de la foto en blanco y negro) se instale en el imaginario colectivo.
Creen que la gente quiere renovación (apelan al ejemplo de Alfonsín hijo), aunque imaginan que por algun extraño capricho del destino, esa renovación con discurso progresista podrá seguir manteniendo el mismo apellido por más de una década.
“Quien ríe último, ríe mejor”, piensan Néstor y Cristina Kirchner, pero también Eduardo Duhalde; los Rodríguez Saá; Mario Das Neves; Felipe Solá; Francisco de Narváez y la lista sigue, sin contar además aquellos que no integran las huestes peronistas.
Cada uno de ellos cree que la suerte no está echada aún, y que los próximos seis meses serán decisivos para el futuro de muchos, aunque no queda claro si también para el futuro de los argentinos.
Desde el oficialismo creen que por estos días, mejor hacer la plancha, mientras resuenan los ecos del Bicentenario y la pelota empieza a rodar en suelo sudafricano. Las próximas semanas los elogios o los insultos no irán dirigidos a la gestión presidencial, sino a la de Diego Armando Maradona, y eso podría significar un respiro hasta en las tapas del diario Clarín (aunque a Néstor parece agradarle la frase del ex banquero enemigo de Clarín: "Si aguantás 10 tapas, no tienen más").
El mismo día que los disidentes se juntaron para la foto y aseguraron que de allí saldrá un único candidato presidencial para 2011, para competir contra el oficialismo y no perder votos yendo por separado; el ex presidente Néstor Kirchner bajaba del helicóptero en Ensenada, para presidir un acto con ministros, legisladores e Intendentes de la tercera sección electoral.
A la foto oficialista no faltan nunca el gobernador bonaerense Daniel Scioli, ni el presidente de la Cámara baja de la provincia, Horacio González, quien abandonó la sesión que se llevaba a cabo en el recinto, para estar en Ensenada.
Scioli quiere ser nuevamente gobernador, y a González le encantaría acompañarlo en la fórmula, pero ambos se ven con dificultades para conseguir sus objetivos.
El mandatario bonaerense mira con detenimiento las encuestas, planea cómo mantener su imagen en los medios y de soslayo y con recelo pone atención en aquellos que vaticinan para él, “cuando mucho” una senaduría nacional o el regreso a una fórmula presidencial debajo de Kirchner.
El titular de la Cámara baja se esfuerza por figurar en la foto oficial, pero hay quienes dicen que su sonrisa allí no es sincera, y que por las dudas, no corta diálogos con otros sectores.
El problema es que dentro de las estructuras gubernamentales, esto también ocurre.
En los pasillos de la Gobernación bonaerense, se analiza el crecimiento en poder de la estructura que comanda políticamente el Jefe de Gabinete, Alberto Pérez, uno de los impulsores de un sciolismo que desborda optimismo, pero que no contagia. Se nota esto también, en la necesidad de cerrar filas en torno al mandatario provincial, sólo con nombres que respondan a su riñón.
Aunque reconocen que “el Mundial amplía los plazos”, ven un futuro incierto para Daniel Scioli, y eso, dicen, produce desequilibrios. En las tertulias de la mesa chica del sciolismo, detrás del poco claro discurso de los K para con el futuro electoral, se paranoiquean con un escenario en el que una alianza entre Néstor Kirchner y Sergio Massa también puede ser posible.
Massa no habla, pero el mensaje de no declinar la posibilidad de competir por el sillón bonaerense llega a La Plata y pone nervioso a más de uno.
Quien se esfuerza en cambio por dejar en claro que su “límite son los Kirchner” es De Narváez, aunque por otro lado, no deja en claro si se sumará a la contienda contra Scioli y/o Massa, o insistirá con llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que, como argentino naturalizado pero concebido en tierra patria, se le considere que tiene igual derecho de acceder al sillón de Rivadavia que quienes sean argentinos nativos o hijos de argentinos.
Él coquetea además, con jugar la interna en el PJ; algo que algunos dicen, no suma, sino que resta entre los disidentes, y en este punto, el “mi límite son los Kirchner” se mira con otros ojos.
En la Legislatura bonaerense lo que alguna vez fue la unión de los denervaistas con los felipistas se rompió hace rato, y aunque desde el búnker de Las Cañitas se esfuerzan por mostrar cohesión, en los pasillos platenses hay rumores de posibles nuevas fugas.
“El otro día, en una reunión, una legisladora nacional de otra provincia preguntó: ‘¿Y ese quién es?’; cuando la respuesta fue ‘Pepe Scioli’, la diputada increpó a más de uno por su presencia y la poca libertad que sentía de expresarse ante él”, relató un colaborador que asistió al encuentro, haciendo referencia al resquemor y las suspicacias que despierta la incorporación del hermano del mandatario bonaerense a las huestes del denervaismo.
“O Pepe es muy mal hermano, y Daniel no puede ni siquiera ejercer cierto dominio sobre él, o hay algo que huele a arreglo con Francisco”, dice otro, que jura, es lo que sospechan varios dirigentes y que por eso, tratan de forzar definiciones concretas para 2011.
Tampoco son menores los problemas de Mauricio Macri si aspira a convertirse en Presidente de la Nación.
Mientras se hace el distraído con el armado del PJ disidente y no retruca cuando desde ese sector le guiñan el ojo mencionándolo como “peronista”, su imagen se mantiene en el interior, pero baja en la Ciudad, no producto de la causa de las escuchas y el espía que dice que no era espía, sino de una gestión con agujeros, y las poco felices resoluciones que tomó en los últimos días, una de las cuales lo enfrentó con Pablo Moyano y la otra propicia el buchoneo gratuito y ciudadano de los vecinos porteños.
Kirchner sabe esto y sonríe.
Y como si fuera poco, para completar las semanitas con aire sudafricano que le van a permitir respirar más tranquilos o aprovechar para esconder algo debajo de la alfombra, la pelota empieza a rodar cuando apenas se aquietan los ecos del triunfo de Ricardo Alfonsín por sobre los históricos radicales que apoyaba Julio Cobos.
“No importa que nos agravien, la historia nos respalda. Nuestra obligación es llevar adelante la profundización de un modelo”, aseguró Néstor Kirchner desde el escenario de Ensenada, rodeado de funcionarios, legisladores y jefes comunales dispuestos a seguirlo; al menos por ahora, porque del otro lado, hay poco en claro y lo que aparece, no entusiasma aún, ni siquiera, a los comensales del bar platense que ponen caras frente a una foto que creen ver sepia.
Fuente: Urgente 24

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