24 enero, 2021

El Gobierno presiona a Sadous con un sumario que pediría suspenderlo

El ex embajador en Venezuela, Eduardo Sadous, ha quedado en la mira del Gobierno por involucrar a la estructura del poderoso Ministerio de Planificación Federal en una presunta red de negocios turbios entre Caracas y Buenos Aires.
Pero la ofensiva no pasa sólo por la verba agresiva del diputado Néstor Kirchner, del ministro Julio De Vido y del flamante canciller Héctor Timerman (ver recuadro). También pasa por un sumario interno que la Cancillería está elaborando contra Sadous.
Los instructores de la investigación sostienen que el diplomático se encuentra en un “estado de sospecha” y que podría ser sancionado. De este modo, el Gobierno busca desacreditar sus dichos y fulminarlo políticamente. Si bien el sumario ya había sido iniciado durante la gestión de Jorge Taiana, se habría acelerado en los últimos días, tras la declaración de Sadous en el Congreso.
Es la declaración de un “testigo clave” lo que podría terminar con la carrera del embajador que tanto altera los nervios del ministro Julio De Vido. La supuesta “omisión de información” y “violación de secreto de Estado”, son las dos acusación que podrían caer sobre el embajador una vez que finalice la investigación interna.
Los hombres del servicio exterior saben manejar las palabras, más quienes tienen una larga trayectoria en el ámbito de la diplomacia. Y Sadous maneja ese arte a la perfección.
Habrá sido por eso que el embajador no aportó nada nuevo cuando fue indagado por los investigadores de la Dirección de Sumarios de la Cancillería. “Ratificó cada punto de su denuncia y se remitió en lo que declaró en la Justicia”, explicó a PERFIL una fuente con acceso al sumario.
El extraño “testigo clave” sería nada más y nada menos que Alberto Alvarez Tufillo, el ex consejero jefe de la Sección Económica y Comercial de la Embajada argentina en Caracas y pieza fundamental en la diagramación de la estrategia comercial entre el kirchnerismo y el chavismo durante cinco años.
“Alvarez Tufillo contradijo gran parte de la versión que aportó Sadous”, agregó la misma fuente. Ahora el ex embajador deberá responder nuevas preguntas de los instructores del sumario. El expediente de la Cancillería engordó con la incorporación de información con el sello de secreto.
Un importante funcionario de Cancillería, también con acceso al sumario que tiene a Sadous en la mira, le explicó a PERFIL que “la formación sumarial” que pesa sobre el diplomático se sustenta en el artículo 62 del reglamento de investigaciones administrativas según se establece en el decreto 467/99.
El artículo indica que “cuando respecto de un agente solamente existiere estado de sospecha, el instructor podrá llamarlo para prestar declaración sobre hechos personales que pudieran implicarlo. En tal caso, estará amparado por las garantías establecidas para la declaración del sumariado, sin que ello implique el carácter de tal”. Es decir que Sadous cuelga de un péndulo.
La investigación contra Sadous es monitoreada personalmente por el jefe de sumarios de Cancillería, Alejandro Mischutin Nogués. Tal vez, esta sea la última misión compleja a la que le toca dirigir a “el sabueso”, como se lo conoce al funcionario en los pasillos del Palacio San Martín, según Perfil.
Mischutin Nogués, después de ocho años al frente de la Dirección de Sumarios, ya tiene lista la mudanza para la Embajada en Uruguay. Allí se encargará de los farragosos asuntos legales de las relaciones bilaterales entre ambos países. Pero no estará solo. Lo acompañará su protector, el flamante embajador en Uruguay, Rodolfo Ojea Quintana, ex subsecretario de Coordinación y Cooperación Internacional y mano derecha del renunciado Canciller Jorge Taiana.
Apoyo al embajador. Aunque no lo diga en público, el ex embajador en Caracas está preocupado por la marcha del sumario y salió a buscar respaldo. No sólo lo encontró en el arco opositor del Congreso, sino que también en el influyente gremio que agrupa a los diplomáticos: la Asociación Profesional del Cuerpo Permanente del Servicio Exterior de la Nación (Apsen).
Uno de los receptores de esa preocupación fue Eduardo Mallea, quien ejerció la presidencia de Apsen desde 2003 a febrero del año pasado. Hasta el momento, la entidad no hizo público ningún pronunciamiento sobre el caso Sadous. Pero su actual presidente, el embajador Alberto Daverede, estaría pensando en elaborar un “duro” documento al respecto, adelantaron a PERFIL fuentes de Cancillería.
A raíz de su tinte “profesionalista”, Aspen chocó en varias oportunidades con la forma en la que la gestión K manejó los hilos de la política exterior argentina. Días atrás la entidad se mostró preocupada por la designación de más embajadores políticos por parte del Gobierno, algo que los diplomáticos de carrera ven como una amenaza.
Los diputados siguen adelante con su investigación
En la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, la novela de los polémicos vínculos entre Argentina y Venezuela seguirán la semana que viene. Allí, los diputados definirán dos cuestiones clave: los próximos citados a declarar y cómo seguir la investigación.
En principio, los bloques opositores querían crear una comisión investigadora. Sin embargo, la misma tiene que pasar por la comisión de Peticiones, que comanda un kirchnerista. Para evitar las dilaciones, ahora piensan en crear una subcomisión de Relaciones Exteriores que se dedique íntegramente a investigar las relaciones comerciales entre los países. La subcomisión no tendría las mismas facultades que una comisión investigadora, pero le sería útil a la oposición para seguir de cerca (y con exposición pública) el caso. Entre los próximos invitados a declarar, el nombre que reúne el mayor consenso es el ex defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, quien siguió el caso al recibir denuncias anónimas de empresarios. El otro nombre en carpeta, pero que todavía no tiene el visto bueno de toda la oposición, es el del ministro, Julio De Vido, acusado de haber montado una embajada paralela en Venezuela.

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