24 enero, 2021

Macri le cedió a Moyano el control del transporte de remedios de la Ciudad

Una licitación para distribuir medicamentos desató una interna entre poderosos grupos económicos y dejó al descubierto la influencia del sindicalista Hugo Moyano en dos empresas que ahora concentran la mayor parte de la distribución de remedios: OCA y Ocasa.
Se trata de dos empresas del ex Grupo Yabrán, dirigidas actualmente por dos hombres de extrema confianza de Moyano. La empresa que perdió la licitación, UPS, es una compañía estadounidense de mala relación con Camioneros. La tercera pieza del rompecabezas es Mauricio Macri, que cuida su relación con el líder de la CGT.
Licitando. Ocasa acaba de ganar la licitación para almacenar y distribuir los medicamentos en la Ciudad de Buenos Aires. El Gobierno porteño se la pre-adjudicó hace menos de un mes, en medio de denuncias de irregularidades de las empresas que se quedaron afuera del negocio, en particular de UPS, que venía prestando el servicio. UPS fue sumamente criticada en un informe de la Auditoría General de la Ciudad por “no poseer la habilitación del Anmat como operador logístico ni contar con los antecedentes exigidos. Pero según fuentes de esa compañía, Ocasa tampoco cumple con las condiciones del pliego que acaba de ganar (ver página 3) y el Gobierno porteño “se encargó de boicotear el servicio para dejar que se vencieran casi 7 millones de pesos en remedios” en los depósitos de UPS –la empresa fue denunciada por esa razón–, mientras escasean en los hospitales porteños. “Nos corrieron del negocio para dárselo a Ocasa”, aseguran.
Espaldas. “Moyano no necesita ser dueño de nada. Controla el mercado a través de empresarios locales que son sus aliados incondicionales”, asegura un asesor del jefe de la CGT, cuando se le consulta si Moyano compró OCA y Ocasa. Muy cerca de Ricardo Depresbisteris, el dueño de la compañía de recolección de residuos Covelia, cuentan que el sindicalista “le pidió que comprara OCA en 2009. Hasta le hizo comprar veinte camionetas para correo, pero Ricardo estaba inseguro. Le dijo: ‘Lo mío es la basura’. Al poco tiempo, Alfredo Romero, que también se lleva muy bien con Hugo, compró OCA”.
Alfredo Gustavo Romero ingresó a OCA en la década del 90, cuando la empresa pertenecía a Yabrán. La empresa luego pasó a manos del Grupo Exxel, un grupo de bancos y Advent. Romero siempre estuvo ahí y llegó a ser presidente de la compañía. En octubre de 2009 se convirtió en su dueño.
En cuanto a Ocasa, Pablo Colella, hermano de Héctor, el ex socio y heredero de Yabrán, negó a PERFIL que Ocasa se haya vendido. Sin embargo, una alta fuente del sector de correos, un hombre de Moyano y una fuente de la política porteña aseguran que Ocasa pasó a manos de un hombre de extrema confianza de Moyano: Juan Carlos García. “Colella no se apartaría de Ocasa, pero tendría un acuerdo con García”, dice una de las fuentes. “Ni Romero ni García tienen las espaldas para comprar estas dos empresas. Ninguno se puede poner un maxikiosko sin el apoyo de Moyano”, aseguran cerca del líder camionero.
García trabajó para Yabrán, siendo vicepresidente de Villalonga Furlong hasta 1998. Figura como dueño de Transfármaco SA y Transportes Vidal SA. “Fue una pieza clave en la relación entre Hugo y Yabrán. García es Hugo desde hace mucho. Lo asesora en las sombras desde fines de los 90. Pero el gremio no puso un peso para comprar Ocasa –se ataja una fuente moyanista–. Hugo lo único que quiere es controlar el mercado con empresas que le respondan incondicionalmente, como Covelia en la recolección” (ver página 3). Si al correo privado le va bien, a Moyano también. Sólo OCA tiene más de 7 mil trabajadores y controla el 19 por ciento del mercado. “Hugo nunca deja que las empresas quiebren. Hay una orden de la CNC (Comisión Nacional de Comunicaciones) para que no den más habilitaciones de correo y así fortalecer a OCA y Ocasa”, contó un asesor del Gobierno, según consigna Perfil.
Alfredo Yabrán y Hugo Moyano empezaron su relación con el pie izquierdo. A fines de 1989, cuando el sindicalista avanzaba en las internas de Camioneros y se perfilaba como un dirigente combativo, el empresario fuerte del sector de logística le tendió una trampa para evitar que gane las elecciones nacionales del gremio. Con la ayuda de la SIDE menemista y un juez monitoreado por el gobierno, Moyano recibió en su oficina del sindicato una orden de allanamiento por tenencia de drogas. Ante el asombro de los dirigentes camioneros y del propio Moyano, y sin resultados en la búsqueda, el juez, que se presentó en el operativo, tuvo que pedir un teléfono. Hizo una llamada. Cuando cortó, indicó a los oficiales que busquen en la cajonera del escritorio de Moyano. Para mayor asombro de todos, allí había una bolsa plástica cerrada con cinta negra, con medio kilo de cocaína. Moyano terminó detenido. Finalmente, ante el escándalo y la insistencia de un grupo de diputados del PJ y de la mayoría del gremio camionero, la SIDE y el gobierno de Menem dejaron a cargo de todo a aquel juez de Mercedes que había hecho el allanamiento. La causa terminó en el juzgado de María Servini de Cubría. Moyano fue sobreseído, previo acuerdo con Yabrán. Ambos entendieron que debían funcionar como aliados. Gracias a esa alianza, el negocio de la logística creció durante los 90.

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