4 marzo, 2021

Algunos límites al poder de los Kirchner

Panorama político La providecialidad nunca es eterna cuando lo que se pone en juego son cuestiones terrenales. Hace mucho tiempo que Cristina y Néstor Kirchner se vienen refugiando en aquella providecialidad . Apostaron a un éxito político en las elecciones del 2009 –que no fue– aferrándose a la hipotética lealtad ciega de los humildes del conurbano. Imaginaron que esa misma derrota se evaporaría con el tiempo a raíz de la endeblez e impotencia de la oposición victoriosa. Creyeron en un posible vuelco del mayoritario malhumor colectivo por la fiesta imponente del Bicentenario y los resplandores iniciales de la Selección en el mundial de Sudáfrica.
Para ser justos, casi no hay político en el mundo que no se deje atrapar por las fantasías de la popularidad sencilla que siempre depara el deporte, en especial el fútbol y el Mundial. Basta para corroborarlo con repasar fotos de Barack Obama con la selección de Estados Unidos, haber visto el entusiasmo de Angela Merkel celebrando los goles alemanes frente a la Argentina o enterarse de que Nicolás Sarkozy, el premier francés, terminó convirtiendo en asunto de Estado la crisis y el fracaso del equipo de fútbol de su país.
Los Kirchner tampoco son una excepción, pero sus sueños, al parecer, cobraron un poco más de vuelo . En algunos de sus fieles alcanzó, incluso, el estado de delirio: mientras la selección avanzaba en Sudáfrica, pensaron en Diego Maradona para alguna candidatura en el 2011 en Buenos Aires. Tanto influye aquel perfil providencial del ex futbolista, que aun en la adversidad los planes políticos en torno a él no se abandonaron.
Veamos. El cálido y masivo recibimiento a la Selección después de ser feamente marginada de la competencia fue un fenómeno que se podría explicar por varios lados. Hubo, en principio, una movilización que maquinó el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, antes menemista, luego duhaldista y ahora ultrakirchnerista, afín al ministro de Planificación, Julio De Vido. Hubo también mucha gente que decidió acercarse en forma espontánea . La presencia de los medios de comunicación detonó el resto.
Cristina brindó también pistas de que aquel plan no debía ser echado al cesto. Alabó a Maradona y a la Selección con un lenguaje que, por cierto, no le calza . Y promovió una reunión para el miércoles pasado en la Casa Rosada con la Selección y su entrenador. Esa reunión no se realizó porque el ex futbolista nunca dio señales de vida desde su regreso. Pasadas las primeras ráfagas de euforia, empezaron además a aflorar las secuelas que deja, naturalmente, cualquier decepción.
Nadie sabe, después de ese bache, qué rumbo podría tomar el plan kirchnerista. No deja de llamar la atención, sin embargo, cómo el oficialismo repica con la permanencia de Maradona al frente de la Selección. Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete, lleva la voz cantante con un mensaje, incluso, más contundente que el de Cristina. Revisando el calendario del 2011 se verifica lo siguiente: en julio se jugará en la Argentina la Copa América, con 12 selecciones; en agosto serían las internas abiertas y obligatorias; en octubre las presidenciales. Tanta tenacidad y energía depositada sobre Maradona podría desnudar una realidad: los Kirchner estarían ahora intentando rastrear en la taumaturgia las salidas que la política le vendría retaceando.
El matrimonio creyó, por ejemplo, subestimando a los demás, que la anormal relación diplomática y comercial con Venezuela resultaría intocable. Ni siquiera se ocupó por remendarla cuando estalló el escándalo de la valija de Guido Antonini Wilson. Esa relación es hoy uno de los principales trastornos que afronta el Gobierno.
Es mucho más político, todavía, que judicial. La investigación del juez Julián Ercolini progresa con parsimonia: no suele ser fácil revisar la trama oculta entre dos Estados. Pero la sonoridad política que adquiere y sus consecuencias resultan inevitables. La peor de ellas: las sospechas de corrupción se afianzan en la escena y el debate cotidiano, en vísperas de un año electoral clave.
Los Kirchner suponen que se trata de una perversión combinada por la oposición con el periodismo. Se engranan señalando que ningún otro gobierno debió soportar un acoso como el que padecen ellos. Olvidan los tiempos en los cuales fueron actores de segundo orden: el Yomagate, el caso Yabrán o el tráfico de armas que castigaron a Carlos Menem; el lavado de dinero o la Banelco que horadaron los cimientos de Fernando de la Rúa.
Las sospechas de esta hora tienen antecedentes que las tornan creíbles . El caso Skanska, también por el pago de coimas, no se extinguió. Casi todas las semanas surgen nuevas revelaciones sobre andanzas del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime. El caso de la mafia de los remedios, que llevó a la cárcel al sindicalista Juan José Zanola, vira hacia los aportes de dinero sucio para la campaña de Cristina. Aunque no exista ningún vínculo con esos episodios, otra noticia divulgada la semana pasada impactó sobre aquel mar de desconfianzas: el crecimiento del 710% de la fortuna de los Kirchner desde el 2003, cuando llegaron al poder.
Otro problema para el Gobierno es la crisis que la cuestión de Venezuela produjo en la Cancillería y que no concluyó.
La renuncia de Jorge Taiana obedeció, entre varias razones, a aquel descontrol de la diplomacia paralela. Desde que lo reemplazó, Héctor Timerman no logró desembarazarse de ese estigma.
Ni siquiera alcanzan los esfuerzos por hallar un escape al conflicto por Botnia con Uruguay. Su llegada generó también fisuras y prevenciones en el cuerpo diplomático. En ese marco se inscribiría la advertencia sobre dificultades de algunas empresas argentinas en Caracas que hizo en un cable secreto el subsecretario Eduardo Sigal.
El otro frente convulsionado por el mismo motivo para los Kirchner está en el Congreso.
La comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, que desde diciembre controla la oposición, no parece dispuesta a ceder un tranco en la investigación sobre la diplomacia paralela. Tampoco está dispuesta a consumir, sin ton ni son, su tiempo. Los negocios con el chavismo, entre un manojo de temas, han servido para cohesionar la acción política, sobre todo, del radicalismo, el peronismo disidente y la Coalición Cívica.
Aquella comisión ha recibido información nueva sobre el pago de las coimas. Espera esta semana el testimonio del ex Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, que en su vieja carpeta también acaba de añadir novedades. Pero el plato fuerte para los opositores es el pedido de interpelación a De Vido y Timerman.
“Esa debería ser la culminación del proceso” , consideran.
Esos dos ministros son, de alguna manera, un espejo de Kirchner y de Cristina. La oposición sostiene que, aún sin el respaldo de la centroizquierda que vacila ante el caso Venezuela, contaría con los votos para aprobar en el recinto el pedido de interpelación.
“El dilema es cómo prepararla” , advierte Patricia Bullrich.
La diputada de la Coalición y Alfredo Atanasof, titular de la comisión de Relaciones Exteriores, saben de qué se trata. Ambos fueron ministros en épocas tormentosas. Bullrich, incluso, sorteó interpelaciones cuando el gobierno de la Alianza empezaba a trastabillar. Uno y otro conocen un secreto: los ministros, por su cercanía al poder, suelen manejar casi siempre mejores recursos e información que los legisladores. Después del barullo que se armó, el paso de De Vido y Timerman por Diputados no podría convertirse en un paseo . Si así ocurriera, sería un golpe para el andar nuevo de la oposición.
¿Existe, de verdad, ese andar nuevo? Hay señales de un suave cambio de tendencia en la iniciativa política que, incluso después de la derrota del 2009, pareció patrimonio kirchnerista. Se han empezado a vencer resistencias oficiales que la oposición no atinaba a enfrentar. No se dio vuelta el panorama y los Kirchner no han estado todavía obligados a decisiones –el veto– que seguirían menguando su capital.
Pero están empezando a conocer algunos límites para su poder.
El recuento de las últimas semanas parece ilustrativo. Diputados votó la eliminación de los superpoderes y la reforma al Consejo de la Magistratura. Resta en ambos casos el veredicto del Senado. Agita además el escándalo de la diplomacia paralela con Venezuela. El Senado aprobó un dictamen que promueve la normalización del INDEC en 150 días. Ambas Cámaras impulsan el restablecimiento del 82% móvil para las jubilaciones mínimas. El Senado cuestionó la media sanción del matrimonio gay en Diputados e impulsaría su propio plan. A Kirchner pareciera interesarle poco la sustancia del debate y lo ha circunscripto al rédito político que le podría dar. Su mujer también: cargó en el avión que la llevó a China a dos senadoras K dispuestas a votar en contra del proyecto oficialista.
En agosto caerían las facultades delegadas si no hubiera antes un acuerdo del kirchnerismo con la oposición. Por ahora no lo hay. Eso implicaría que las retenciones serían fijadas en adelante por el Congreso. Elisa Carrió promueve una baja para los granos, entre ellos la soja.
La caja del Gobierno empezaría a temblar.
La oposición se apoderó además de la mayoría y la jefatura de la Bicameral que debe fiscalizar a la SIDE. Sus acciones y el destino de sus fondos.
Kirchner maltrata a diputados y senadores porque no comprende aquel avance opositor. Sus diputados y sus senadores perciben lo que él no desea percibir: que el ciclo kirchnerista ha comenzado a transitar sus horas bajas.
Copyright Clarín 2010

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