7 marzo, 2021

Todos juegan el juego K

“La votación en el Senado, el viaje de la Presidenta a China y el procesamiento de Macri han sido muy buenas noticias para nosotros. Hacía tiempo que no teníamos una semana así”, confesaba con euforia un hombre importante del oficialismo. Es que, en el marco del concepto cuasi futbolístico con el que encara su tarea el Gobierno, las cosas siempre son a ganar o a perder.
El error que cometen muchos de sus adversarios –sobre todo aquellos que no pertenecen al mundo de la política– es entrar en ese juego. Mucho de esto es lo que le pasó a la jerarquía de la Iglesia Católica en la discusión de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo. El cardenal Jorge Bergoglio decidió entrar en el juego del matrimonio Kirchner. Su carta de hace algunos días, que pareció remitir directamente a Torquemada, fue contradictoria con sus discursos invitando al diálogo de los distintos sectores de la política y a la necesidad que tiene la sociedad de convivir en la diversidad. La estrategia fue con nosotros o con los otros, es decir, kirchnerismo puro, lo que le terminó dando a la votación en el Senado un carácter de drama político que es el que al ex presidente en funciones más le gusta. Esto significó una ventaja enorme para el oficialismo. Al quedar las cosas así planteadas, el matrimonio presidencial hizo lo de siempre: politizó al extremo el asunto y se valió del mecanismo del apriete para sojuzgar voluntades. “Estoy en contra de este proyecto, pero voy a votarlo a favor. Sé que mi mujer se va a enojar, pero prefiero eso a que se enoje Néstor”, se le escuchó decir al presidente provisional del Senado, José Pampuro, en la tarde del martes. El tema dejó, a su vez, un tendal de heridos por fuera del kirchenrismo. Es el caso, por ejemplo, del senador por Córdoba Luis Juez que, por estas horas, no debe estar pasando momentos felices ya que, en su provincia, muchos de sus votantes se manifestaron disgustados con su postura a favor del proyecto que quedó convertido en ley.
En el radicalismo, por otra parte, hubo una profunda división entre los senadores que votaron a favor y el resto del bloque. La tensión fue tal que, en un momento, varios estuvieron a punto de irse a las manos.
El senador Carlos Menem, una vez más, fue funcional a los objetivos del oficialismo. Se entiende: el año que viene necesitará renovar la banca que le asegure protección ante los embates de la Justicia por hechos sucedidos durante su gobierno, verdadero emblema de la corrupción.
Lo inexplicable también abarca a los senadores Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero, quienes después de haberse manifestado en contra del proyecto, se ausentaron del recinto y se abstuvieron.
En la trastienda de todo esto, Néstor Kirchner sigue trabajando intensamente en la articulación de la interna del Partido Justicialista. Su estrategia es clara: necesita que todos los líderes del heterogéneo Peronismo Federal participen de una interna que está convencido de ganar, para así dejar fuera de carrera a Eduardo Duhalde, a Felipe Solá, y a Francisco de Narváez. Si esto no ocurriera y el susodicho terceto se presentase por fuera del Partido Justicialista, el ex presidente en funciones sabe que sus chances de ganar en primera vuelta la elección de 2011 se esfumarían. Sabe también que una segunda vuelta sería el pasaporte a una segura derrota. Entre los invitados a regresar están el ex jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el ex titular de ARBA, Santiago Montoya. En carpeta figura el intendente de La Plata, Pablo Bruera.
El fallo que confirmó el procesamiento de Mauricio Macri ha constituido un duro golpe que compromete tanto su presente como su futuro político. El elemento más contundente de este fallo fue su carácter de unánime. El viernes por la tarde se vivieron horas de desasosiego en el bloque de la legislatura porteña de PRO. “Decir que aquí no hay de qué preocuparse es un disparate. La situación es muy difícil por una razón muy simple: Mauricio es la nave insignia del partido; si él se cae, la fuerza corre riesgo de extinción”, reconoce una voz de PRO a la que el jefe de Gobierno no suele escuchar.
El procesamiento de una persona implica un estado de sospecha que recae sobre ella. No es una condena. Pero cuando el procesamiento es confirmado por una Cámara de apelaciones en forma unánime significa que el estado de sospecha es fuerte. Es verdad que en la investigación del juez Oyarbide es curiosa la decisión de desvincular de la causa al ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro. Es también cierto que, en este caso, los jueces han tenido una celeridad de la que adolecen otras causas que afectan al Gobierno nacional. Skanska duerme un largo sueño; la valija con 795 mil dólares de Antonini Wilson sigue en algún recoveco del Banco Nación; el escandaloso enriquecimiento del matrimonio Kirchner goza de un manto de impunidad y en el affaire Venezuela por el presunto pago de coimas en la venta de maquinaria agrícola desde la Argentina, el juez se viene moviendo con inquietante calma. Pero lo que es igualmente cierto es que el episodio de las escuchas ilegales existió y ello constituye un hecho de una enorme gravedad.
A propósito del affaire Venezuela: en la declaración ante la Comisión de Diputados del ex defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, quedó expresado que la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) le cobraba a las empresas que exportaban el 1% de comisión; que la empresa que realmente se encargaba del embarque y de la logística era Jas Forwarding; que durante el proceso de informes ni la cámara empresarial ni la intermediaria, Palmat, comunicaron que de la operatoria también participaba una empresa llamada Asotrader y que varios empresarios reconocieron, fuera del expediente que, una vez que la maquinaria llegaba a Venezuela, los representantes verdaderos de esas empresa eran los que debían hacerse cargo de la puesta en funcionamiento y reparación de las máquinas.
Finalmente, unas líneas para el viaje de la Presidenta a China. El objetivo primordial, que era destrabar la restricción para la entrada a ese país del aceite de soja proveniente de la Argentina, no se logró a pesar de lo que el canciller, Héctor Timerman, dijo: que el viaje había sido uno de los más exitosos de los que realizó la Presidenta al exterior. Hizo acordar a aquellos acólitos de Maradona que siguen calificando de éxito a la derrota por paliza ante Alemania en los cuartos de final de la Copa del Mundo.
Producción periodística Guido Baistrocchi y Santiago Serra.

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