4 marzo, 2021

Macri vs. Macri, una pelea sin tregua

"¿Otra vez? No lo puedo creer", masculló enojado Mauricio Macri mientras terminaba de leer los informes de los diarios y ante el silencio de sus principales colaboradores. Desde China, su propio padre y "principal enemigo", como alguna vez lo denominó, desligaba al ex presidente Néstor Kirchner del caso de las escuchas ilegales y ponía en duda su principal argumento para rechazar su responsabilidad en el caso por el que está procesado por el juez federal Norberto Oyarbide.
Varios días después de aquel trago amargo, Mauricio Macri todavía sigue golpeado: decidió, contra los consejos de sus asesores, no contestarle a su padre. También les confesó a sus íntimos que no tiene deseos de retomar las relaciones, tras varias décadas de disensos, competencia apenas disimulada y rencores acumulados. Una relación personal tormentosa que afecta a su futuro político.
Las declaraciones de Franco Macri, en las que elogió al gobierno de los Kirchner e intentaba desvincularlo de la "operación política" denunciada desde Pro, motivaron una reunión de la mesa chica del macrismo. Algunos, como el gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba, le aconsejaban "alguna acción" para sacar rédito político. Fue el propio Macri el que "no quiso mezclar con la campaña un hecho que le dolía y cortó el tema", según contó uno de los asistentes al cónclave. Otros, como el ministro de Medio Ambiente, Diego Santilli, le aconsejaron una declaración similar a la que hizo finalmente, en la que invocó el respeto por los hijos para no contestar como hubiera querido las declaraciones de su padre. Aparecieron las bromas para distender el ambiente. "Por lo menos, te ahorrás un regalo para el próximo Día del Padre", le dijo otro ministro, atento a la fama de amarrete del jefe porteño.
Más allá de las especulaciones políticas, la feroz pelea entre padre e hijo es todo un clásico de familia. "No es algo que me haya sorprendido, pero me inquieta hasta dónde puede llegar Franco", dijo a LA NACION un dirigente bonaerense. Según el mismo integrante de Pro, "Franco es un hombre que construye y destruye con la misma facilidad todo lo que hace. Con tal de hacer un negocio [en China] que no le sumará demasiado, destruye la relación con su hijo". "Con Franco no hay dos posturas. Mauricio rompió el molde y eso no le gustó", agregó otro dirigente cercano al jefe de gobierno, que conoce desde hace años a los protagonistas de esta trama. Además de recordar que Mauricio debió dejar la vida empresarial y dedicarse al club Boca Juniors para "poner distancia de su padre y ser él mismo", otros miembros de Pro destacan al fundador del clan familiar sorprendido con la boleta del Frente para la Victoria en la mano, el día de la elección en la que Macri se convirtió en jefe de gobierno porteño.

Familia dividida

Según pudo reconstruir La Nación, la familia Macri se vio otra vez sacudida por las últimas divergencias mediáticas entre padre e hijo. A pesar del silencio público, Mariano y Gianfranco, sus hermanos varones, se pusieron del lado de Mauricio. Sandra, casada con el parapsicólogo Néstor Leonardo, uno de los espiados por Ciro James, y Florencia, la hija menor de Franco, se mantuvieron equidistantes, aunque siempre están "más cerca del padre", según contó un miembro de su familia. "No puedo aportar mucho… veo las cosas con menos inmediatez que ustedes, los periodistas. Estas son cosas anecdóticas que pasan y que pasarán", afirmó Mariano Macri a LA NACION con tono amable y sin ganas de continuar la charla. Razones no le faltan para no inmiscuirse en el tema: su ex esposa, Marie France Peña Luque, denunció meses atrás que era "espiada" por el clan familiar. El abogado de Leonardo, Luis Conde, afirmó que ni su cliente ni Sandra Macri harían declaraciones.
Algunos dirigentes de Pro intentan poner paños fríos. "Creo que Franco está realmente preocupado por lo que los Kirchner le puedan hacer a Mauricio. Por eso le dice que repita en la ciudad y no compita por la presidencia", afirma otro dirigente.
Mauricio no lo cree así. Ni piensa en hablar con su padre, que sigue en China. Recuerda que Franco nunca quiso para él un destino ligado a la política y que más de una vez lo ninguneó en público. Mientras sigue con la mente puesta en el juicio político que iniciaría la Legislatura, se refugia en su novia Julia Awada (actualmente de viaje) y en su madre, Alicia Blanco Villegas, "la única con la que se ve un Mauricio desconocido, cariñoso y atento", según confió un ministro.

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