19 enero, 2021

Rescatando a Guerrero Marthineitz (Murió)

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Voz grave, de dicción envidiable, carcajada explosiva y elocuentes silencios, Hugo Guerrero Marthineitz marcó a la radiofonía (y también a la TV) argentina.
Antes de su internación en una clínica neuropsiquiátrica del barrio porteño de Belgrano, desesperado por generar algún ingreso, a los 85/86 años Hugo Guerrero Marthineitz iba a domicilios particulares a conversar “a la gorra”. Dramático ejemplo de la inagotable capacidad de innovación de un personaje importante de la radio y la TV que debería recibir atención en los últimos años de su vida.
Astuto, cínico, perspicaz, irónico y sutil, sus contragolpes diálecticos penetran como estiletazos. No deja pasar una y suele poner en aprietos en más de una ocasión.
Nació en 1924, en Lima, Perú, hijo de la modista Esther, modista, y del buscavidas Lorenzo, buscavidas.
Esther y Lorenzo llevaban años separados cuando un hijo de ellos que Hugo no llegó a conocer, en la última de sus agonías, les rogó que se reconciliaran.
Apenas Lorenzo embarazó a Esther volvió a marcharse y nunca más regresó.
"Mi padre vivía a 20 cuadras de mi casa. Me compraba ropa, pero para la casa, ni un peso. A mí me enseñaron a pedir disculpas por todo. Por vivir. Porque mi madre no se acordaba con la frecuencia que debería haberse acordado, de mi nombre… ¡Víctor!", relató alguna vez a Leila Guerriero, que lo entrevistaba para La Nación.
Ya en 2000 subastó las últimas pertenencias que atesoraba. Hacía 2 años que vivía en 1 ambiente. En septiembre de 2009 lo desalojaron porque llevaba 2 años sin poder pagar el alquiler. Cuando llegó la Policía, Marthineitz se preparó para resistir, aunque, al notar que había cámaras de televisión en la puerta de su casa, decidió cubrirse la cabeza con una bolsa de consorcio y alejarse del lugar en un taxi.
En esa oportunidad ocurrió el siguiente fragmento de diálogo:

–Luego de estar en la cresta de la ola, ¿por qué ahora está quebrado?

–Estar en la cresta de la ola no significa tener dinero. El dinero está relacionado al éxito.
–Usted fue exitoso…
–Pero nunca millonario.
–¿Lo asustó la difícil situación a la que llegó?
–Yo no conozco el miedo. Además, tengo claro que uno se va muriendo todos los días.
–¿Tiene deudas?
–Estuve muy endeudado, por eso debí vender mis propiedades…

–Después de vivir con mucha comodidad, ¿su actualidad lo llevó a tener bajones?

–Tengo una altísima valoración sobre mí. Y lo que piense el resto, me importa un bledo.
–¿La vida fue justa con usted?
–La vida es cariñosa, hiriente y asesina. En lo particular, hice lo que se me cantó, siempre…
–¿Se siente solo?
–Soy un tipo solitario, que es otra cosa. Yo disfruto pensar, leer, trabajar, gozo del silencio.
–Las circunstancias de la vida, de su vida, le fueron coartando chances laborales.
–Tengo fama de ríspido, de pedante, porque no me junto con nadie. Simplemente no soy amigo del poder ni de los periodistas. El cholulismo no va conmigo. Ante todo, la seriedad. Tampoco me importa lo que digan, sé que muchos no me quieren.
–Dicen los especialistas que usted marcó un punto de inflexión en el medio radial. ¿Esto lo enorgullece?
–Mire, yo soy un loco de mierda que habla solo ante un micrófono. Fui y sigo siendo un mediocre que da examen todos los días.
Hugo Guerrero Marthineitz estaba internado desde el jueves 01/07 en un neuropsiquiátrico. Murió este sábado 22-08

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