16 enero, 2021

Un empleado dijo que los dueños temían la chance de derrumbe

Tras haber declarado en la comisaría 25º, Gonzalo, uno de los empleados del local Beara, cuyo entrepiso se derrumbó en la madrugada de hoy provocando la muerte de dos jóvenes, reveló que los encargados del boliche solían pedir que no se sacaran las mesas del centro del entrepiso para evitar la acumulación de gente parada en la zona de menor resistencia.
Gonzalo señaló que, por expresa orden de los encargados, en el local no se corrían las mesas del centro del entrepiso "para que no se juntara la gente" en el punto de menor resistencia de la estructura.
Al ser consultado sobre si alguna vez se consideró que la estructura corría peligro de derrumbe, el empleado, quien admitió trabajar en negro, reconoció que "siempre" se tuvo en cuenta esa posibilidad.
Estas declaraciones refrendan lo que más temprano había indicado el abogado de la familia de Ariana Lizarraga, una de las dos jóvenes muertas en el lugar, quien había indicado: "En el boliche se sabía que había riesgo de derrumbe y eso puede ser un crimen".
El dueño del local, Juan Carlos María Yun, se presentó de manera voluntaria a declarar en la comisaría 25º, donde quedó demorado.
El empleado señaló que el derrumbe se produjo "una hora después de que tocara la banda Ráfaga" cuando en el local se hallaban unas "400 personas" y en el entrepiso "alrededor de 80".
Además, Gonzalo desminitió algunas versiones que habían circulado en las últimas horas. Por un lado, señaló que el entrepiso del local estaba hecho de "fibra de cemento" y no de madera, como se había indicado en un principio.
Por el otro, remarcó que, al momento del derrumbe, las personas que se encontraban en el entrepiso "no estaban saltando", debido a que el recital "había terminado hacía una hora".

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