24 febrero, 2021

En secreto, Franco y Mauricio se volvieron a ver y se reconciliaron

La difícil relación entre Franco y Mauricio tuvo idas y vueltas. El espionaje los alejó. También, la preferencia del jefe del clan Macri por Kirchner. Por su lado, el líder de PRO quiere ser presidente en 2011, aunque no goza del apoyo de su padre. Volvieron a verse las caras en la casa de Franco. Hubo explicaciones, disculpas y el regreso de la relación padre-hijo.
Franco y Mauricio Macri se reconciliaron. Luego de no hablar durante tres meses y medio, se volvieron a ver las caras en secreto y limaron asperezas, aunque con un sabor agridulce para el líder de PRO.
La reunión se dio hace una semana, luego de que Franco regresara de China (donde pasa la mitad del año). Mauricio lo fue a ver a su casa en Barrio Parque, donde acostumbraban a jugar a las cartas, en especial, al bridge. Tranquilos, y con ánimo de no confrontar, hablaron durante poco más de una hora, según pudo reconstruir PERFIL. El padre, que volvió de Asia hace un mes, le expuso a su hijo mayor las razones que lo llevaron a decir que “pondría las manos en el fuego que el Gobierno no tiene nada que ver” con la causa por escuchas ilegales que tiene al jefe de Gobierno procesado y camino al juicio oral. El líder de PRO había denunciado que el caso de espionaje es una “operación montada por Kirchner”. En el cónclave con Mauricio, para justificar sus palabras en defensa del Gobierno, Franco le expresó que no fue su intención hacerle daño y le recordó que había aclarado en los medios que tampoco su propio hijo estaba involucrado. Sin embargo, también justificó su cercanía al Gobierno nacional, en especial en las relaciones comerciales con China.
Calmo, y sin levantar la voz, Mauricio lo disculpó por el exabrupto verbal, pero le contestó que no comprendía las razones. “Le dije que no entendí por qué lo hizo, pero mi padre tiene 80 años y tengo que mirar para adelante. No puedo tener una vida separada de él”, le dijo el líder de PRO a uno de sus habituales interlocutores. “Nunca le gustó que esté en política, a esta altura no lo voy a cambiar”, agregó. “Hubo una buena charla entre ellos. Es difícil saber qué va a hacer Franco mañana. Lo importante es que hoy están bien, Mauricio está mejor con él y trata de quedarse con los aspectos positivos”, explicó una fuente con acceso preferencial a la familia. De todas formas no hubo un acuerdo: Franco nunca se comprometió a no hablar más del Gobierno o la causa por escuchas.
Paralelamente, el jefe del clan Macri también recompuso su vínculo con su cuñado, Daniel Leonardo, y su hija, Sandra Macri. La intervención telefónica de Leonardo, por parte de Ciro James, fue uno de los detonantes del conflicto que incluyó al jefe de Gobierno. “Se confundió mucho, he protegido a mi familia con una empresa americana y ellos son los que han estado en todo esto”, señaló al respecto el padre de la familia, en julio.
Lo cierto es que desde la internación de Leonardo en un neuropsiquiátrico, hace dos semanas (tras haber mezclado alcohol con Rivotril), se comunicó dos veces con él. Se puso a disposición de la pareja y ofreció el servicio médico del Hospital Italiano. Al cumplir 80 años, el 15 de abril, ambos fueron invitados y, según cuentan en el entorno familiar, fue un punto de acercamiento, según publica Diario Perfil
Actualmente, Leonardo tiene un tratamiento ambulatorio por el que consume cinco pastillas diarias. Sus allegados dicen que “vive dopado” en el country que tiene Sandra. Desde que estalló el escándalo por escuchas, Leonardo culpó a Franco por amenazas e inclusive lo vinculó con un ataque a balazos en noviembre de 2009. Hoy esa etapa parece superada.
Testigos, a la comisión
La trama de la comisión investigadora tendrá un nuevo capítulo hoy 04/10 cuando comiencen a concurrir los testigos. A diferencia de hace dos meses, ahora la Justicia tendrá la facultad de “usar la fuerza pública” si es que deciden faltar, tal como ocurrió. Hasta ahora, de los treinta testigos citados, siete solicitaron que se les fije una nueva fecha de audiencia, cuatro ofrecieron dar su testimonio por escrito, y cinco no pudieron concurrir por estar fuera del país. De ellos, sólo tres eran funcionarios del Gobierno porteño. Esta semana debería declarar el fiscal Agustín Gamboa, funcionarios de la Universidad de La Matanza (donde trabajaba James y quienes lo recomendaron aEducación) y el secretario de DD.HH., Eduardo Luis Duhalde.

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