4 marzo, 2021

Roussef, la candidata de Lula, ganó pero no le alcanzó y habrá segunda vuelta en Brasil

La candidata oficialista a la Presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, quien obtuvo en las elecciones celebradas hoy un 46,7% de los votos, afirmó que encarará "con mucha garra y energía" la segunda vuelta ante el opositor José Serra, que logró un 32,6%.
"Considero esta etapa un momento muy especial en mi vida", dijo la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT), ungida candidata por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien le dedicó un "agradecimiento muy especial" por el apoyo que le ofreció en la campaña para la primera vuelta electoral.
Rousseff, una economista criticada por su falta de experiencia y carisma, se colocó hoy a las puertas de la Presidencia de Brasil y, aunque no logró conquistar la cima del poder en primera vuelta, demostró a su padrino, Luiz Inácio Lula da Silva, que no se equivocó al escogerla como su heredera política.
Rousseff obtuvo hoy el 46,56% de los votos y se enfrentará en segunda vuelta, el próximo día 31, al principal candidato opositor, el abanderado del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra.
De vencer a su rival, la aspirante oficialista, quien hoy dio un importante paso al frente en su camino por conquistar el sillón presidencial, podría convertirse en la primera mujer en llegar a la jefatura del Estado del país más grande de América Latina.
Lejanas parecen ahora las críticas vertidas por sus detractores, que destacaban de ella su falta de experiencia electoral, su notoria fama de poseer un carácter adusto y maneras rudas, así como su escaso brillo y capacidad de respuesta rápida en los debates electorales.
Hija de un emigrante búlgaro comunista, Rousseff, de 62 años y miembro del Partido de los Trabajadores (PT), pasó más de dos años encarcelada durante su juventud y fue torturada por su militancia en movimientos clandestinos que luchaban contra la dictadura militar en Brasil (1964-1985).
Ese pasado "guerrillero" ha sido objeto de duras críticas por parte de sectores de la oposición que sugieren que, más allá del papel de militante en movimientos clandestinos, Rousseff pudo haber participado en acciones violentas y delitos de sangre.
Sin embargo, la biografía de su página oficial de campaña señala que a los 16 años Rousseff formaba parte de la organización clandestina Política Operaria (Polop), y luego pasó al Comando de Liberación Nacional (Colina) y a la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR-Palmares), pero "como jamás participó en cualquier acción armada, la Justicia Militar la condena solo por subversión".
Nacida en la ciudad de Belo Horizonte, Dilma Vana Rousseff Linhares desempeñó varios cargos administrativos, ya como economista, en el estado meridional de Río Grande do Sul antes de que llegara a oídos del presidente Lula su fama de administradora rigurosa y competente.
Lula, quien la escogió personalmente como candidata a la Presidencia después de que algunos de los nombres mejor posicionados del PT para la sucesión se vieran implicados en varios escándalos de corrupción, ha explicado en varias ocasiones lo impresionado que quedó nada más conocerla.
El presidente, que será recordado como el artífice del buen desempeño electoral de Rousseff, le ofreció el ministerio de Minas y Energía en 2003 y, dos años después, la trasladó a la cartera de Presidencia, la más importante del gabinete, desde donde se encargó de dirigir los principales programas de desarrollo que han marcado el Gobierno de Lula.
En su último mitin electoral, Dilma destacó que "el proyecto de cambio" del PT, formación en la que milita desde 1999, ha logrado sacar a Brasil "de la situación subalterna" que tenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ha declarado que el país ha dejado de "estar de rodillas" frente al organismo multilateral.
Los asesores de campaña de Rousseff no han dudado en redoblar los esfuerzos por dulcificar el discurso de la candidata y aportar a su aspecto personal una dosis de coquetería y mayor feminidad en su carrera hacia la Presidencia, con la intención de movilizar el voto de las mujeres.
Sin embargo, la nueva Rousseff, bajo esa imagen que busca transmitir elegancia y jovialidad al mismo tiempo, topa con la Rousseff de siempre que no parece encontrar en su apariencia una fuente de preocupación y que, a pesar de presentar una cara más amable, sigue haciendo alarde de una puesta en escena mate y desgarbada.
Divorciada y madre de una hija, Rousseff se convirtió en abuela durante la campaña, motivo por el que suspendió durante unos días sus actividades electorales y distribuyó una foto a la prensa en la que se la ve con el recién nacido, a cuyo bautismo acudió el pasado viernes para mostrar que es una mujer de fe, en momentos en que se le criticaba por ser una supuesta partidaria del aborto.
La abanderada del PT se ha presentado a estas elecciones junto a Michel Temer, un experimentado y hábil político, dirigente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que a sus 70 años ha presidido tres veces la Cámara de los Diputados y ahora está llamado a ocupar la vicepresidencia de Brasil.

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