28 febrero, 2021

Kirchnerismo sin Kirchner

GERONIMO CASTRO
CIUDAD DE BUENOS AIRES ( Urgente24). El líder ha muerto. El hombre que durante casi una década mantuvo bajo su batuta el rumbo de la Argentina falleció abruptamente.
La sociedad argentina apenas está asimilando la noticia. Sin embargo, es imposible evitar enfocarse en el nuevo paradigma que se abre con la desaparición del ‘hombre fuerte’ del Gobierno Nacional.
¿Cómo será el kirchnerismo sin Kirchner? o lo que amerita una reflexión más profunda, ¿es posible el kirchnerismo sin Kirchner?
En los 60, una facción del peronismo sindical, encarnado en Augusto Timoteo Vandor, planteó un peronismo sin Perón. El caudillo justicialista estaba exiliado, y su partido prohibido en la Argentina.
Las comparaciones pueden resultar excesivas. Kirchner no es como Perón, y la Argentina actual no es aquella. Pero los sucesos de las últimas horas llevan al paralelismo: Kirchner era al día de hoy la figura más importante de la política nacional y su ausencia podría llevarse consigo al "kirchnerismo" con ese nombre.
¿Qué pasará ahora?
¿Mutará el "kirchnerismo" en "cristinismo"?
¿Se encolumnará el PJ fracturado detrás de la Presidente?
¿Habrá cambios radicales en el Gobierno? ¿No habrá ninguno?
"Será deficil imaginar este modelo sin él", señalaba en una entrevista un compungido Agustín Rossi. El jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados reconocía en Kirchner a su "jefe político". ¿Y ahora quién ocupará ese lugar? ¿Quién será ahora el "jefe político" de Rossi, Pichetto, De Vido, Aníbal y otros?
Las 1ras expresiones después de la noticia apuntaban a la Presidente. A Cristina. "Hay que acompañarla". "Hay que ayudarla". Como si se estuviera hablando de alguien que ha perdido todo su poder con la pérdida de su esposo.
Evidentemente, la repentina desaparición de Kirchner de la escena política se traduce en una desestabilización del Gobierno, por la pérdida su principal sostén.
Algunos analistas ya se atrevieron a especular con las "posibilidades" que tendrá la Presidente de cambiar cierto rumbo con la fuerte impronta de su esposo.
La Presidente podrá elegir entre aprovechar esas "posibilidades" para terminar de definir un gobierno con estilo propio (aunque sea en el último tramo) o mantener intacto el rumbo actual que mantuvo con el visto bueno de Kirchner.
Cristina deberá elegir entre construir el "cristinismo" o tratar de mantener vivo al kirchnerismo, pero sin Kirchner.

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