26 febrero, 2021

El velatorio de Néstor Kirchner, 1 reflexión y 2 videos

La muerte provoca, por lo menos, un respeto considerable, pero quienes permanecen vivos no deberían incurrir en falsas concesiones a la magnitud de esa realidad.
La muerte de Néstor Carlos Kirchner no provoca una modificación en lo que significó él ni en sus enfoques y estilos porque, muy probablemente, tampoco a Kirchner le hubiese interesado la ‘visión angelical’ que, por estas horas, se encuentra en algunos políticos, periodistas y medios.
Kirchner fue un político que, en base a sus convicciones, a veces acertadas y en otras ocasiones desacertadas, protagonizó profundas polémicas más que debates con quienes consideró que eran sus adversarios, aún cuando esa calificación no siempre fue oportuna ni justa.
Pero así fue Kirchner y por eso tuvo muchos simpatizantes y muchos que lo criticaban.
La enormidad de la muerte no puede, ni debiera, modificar la esencia de las personas.
Y ante la pregunta ¿cómo hubiese querido Kirchner que lo recuerden?, la respuesta es, con seguridad, "como un luchador de la política" antes que como el personaje que algunos pretenden por estas horas.
Hasta el final, Kirchner encontró habitual o normal el choque y por eso se habló de "la crispación", por la que él y sus adversarios se culpaban mutuamente. Los 3 años recientes de Kirchner fueron de enormes conflictos.
En 2008, el choque con los productores agropecuarios y el distanciamiento de Julio Cobos, a quien él había elegido como vicepresidente de la Nación para acompañar a Cristina de Kirchner, una decisión que se comprobó resultó un error garrafal del propio Kirchner.
En 2009, la campaña electoral, la presión a los intendentes municipales bonaerenses para que aceptaran participar de ‘las listas testimoniales’ y la derrota, enorme, en los comicios de renovación legislativa.
Además, la formalización de la ‘madre de todas las batallas’ contra su ex aliado Héctor Magnetto, vicepresidente de Grupo Clarín. No fue una casualidad que el miércoles 27/10, con la noticia de la muerte de Kirchner, las acciones de Grupo Clarín aumentaran 41% en su cotización.
En 2010, la continuación de la batalla con Clarín, y otros conflictos que se le sumaron.
Es obvio que el Kirchner a rescatar es el de las batallas antes que los consensos. Los días finales de Kirchner lo encontraron disputando en demasiados frentes en forma simultánea:
> Con la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por Grupo Clarín, por la orden de reposición del procurador santacruceño Eduardo Sosa, por los fallos a favor de los jubilados y por los fallos a favor de la libertad sindical.
> Con los dirigentes del gremialismo empresario, muchos de ellos ex aliados de Kirchner, por el apoyo de éste a Hugo Moyano y la adhesión gubernamental al proyecto de Héctor Recalde de cogestión empresaria con la excusa de la distribución entre los empleados del 10% de las utilidades.
> Con el clero católico, por el interés de dirigentes kirchneristas de sumarle, a la Ley de Matrimonio Igualitario una flexibilidad en la legislación sobre el aborto y sobre la eutanasia.
> Con la nueva conducción de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que le exigía definiciones sobre la libertad sindical y ya iniciaba el reclamo de actualización en los salarios.
> Con una cantidad creciente de líderes de opinión que le cuestionaban la ambición de hegemonía planteada en el proyecto 2011.
> Con una cantidad creciente de líderes peronistas bonaerenses que no aceptan a Hugo Moyano como jefe partidario y que cuestionan las posibilidades de cualquiera de los Kirchner para obtener el triunfo electoral 2011.
> Con el Poder Judicial en su conjunto, por la complicación inminente de aliados de Kirchner en investigaciones penales de probable final adverso. Cabe interrogarse acerca de la oportunidad de la contienda simultánea. Pero es imposible ahora modificar la historia tan reciente e ignorar cómo fueron los acontecimientos.

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