2 marzo, 2021

La crisis de Pro no se detiene ni por el casamiento de Macri

Oportunos viajes al exterior, compromisos de trabajo ineludibles y hasta "falta de tiempo para preparar el vestido" son algunas de las excusas que esgrimieron en estos días importantes dirigentes de Pro para explicar por qué no estarán el sábado próximo en la estancia La Carlota, de Tandil, en la que Mauricio Macri celebrará su tercer matrimonio, esta vez con la empresaria textil Juliana Awada, en un momento difícil para su carrera y su fuerza política.
De común acuerdo con su futura esposa, Macri redujo la cantidad de invitados políticos a los ministros de su gabinete; los diputados nacionales Gabriela Michetti y Federico Pinedo, y dirigentes que son, a la vez, miembros de su familia, como Jorge Macri y Fernando De Andreis. Sólo Francisco de Narváez, distanciado de él, pero amigo de la familia de su esposa, será parte de la cena y el brindis en la intimidad. La música de Queen y la cercanía de otros invitados de la farándula, como Susana Giménez y Mirtha Legrand le servirán a Macri para olvidar las serias desavenencias surgidas entre diputados de su bloque durante el debate del presupuesto 2011.
Aunque por lo bajo es acusado de amarrete por varios legisladores que se quedaron afuera, Macri tuvo, de hecho, una intuición acertada al no invitar a legisladores porteños, que hasta ahora lo defienden de manera monolítica en la comisión que analiza las escuchas ilegales. También le sirvió el olfato político al alcanzar la tarjeta de invitación a muy pocos representantes del bloque de diputados Pro, que durante esta semana protagonizaron un escándalo a la hora de apoyar o no el proyecto enviado por el Gobierno.
En un contexto de crisis y convulsión interna, algunas ausencias serán notables. El jefe de campaña de Macri, Humberto Schiavoni, volverá sólo el martes 23 de un oportuno viaje por Estados Unidos; el titular de la Legislatura, Oscar Moscariello, deberá suplir al propio Macri en la jefatura de gobierno durante los festejos y la luna de miel, que comenzará el lunes 22 en paradero hasta ahora desconocido. El titular del bloque de diputados, Cristian Ritondo, podrá hacerse otra de sus tradicionales escapadas a Pinamar sin compromisos a la vista. "Habla muy bien de Mauricio que haga un casamiento en el que sólo estén sus íntimos y su familia", respondió con una sonrisa la diputada Paula Bertol, otra de las macristas de la primera hora que se queda fuera del festejo mayor.
Premio consuelo
Para conformar a los dolidos que ya se probaban el traje, Macri invitó a todos los referentes partidarios a su casamiento con fiesta incluida, que se desarrollará el martes al mediodía en el complejo Costa Salguero. Allí, seguramente, la interna desatada la semana pasada en la Cámara baja será tema de debate.
Y allí será el centro de todas las miradas, si es que llega de un viaje por los Estados Unidos, Daniel Angelici ("Tano"), el dirigente radical que se sumó a Pro y a quien responden varios diputados que el miércoles abandonaron el recinto sin avisar antes de la votación del presupuesto. Son críticos del jefe del bloque, Federico Pinedo. Eso sí: Angelici integra la selecta lista de 200 invitados que llegarán a la boda del jefe de gobierno.
Angelici, tesorero de Boca Juniors, empresario del juego y amigo personal de Macri, también es clave porque agrupa a los legisladores porteños Martín Ocampo, Carlos Zago y Raquel Herrero, que también criticaron la posición de Pinedo, pero dejaron a salvo su continuidad en el espacio. "Nuestro compromiso excede la coyuntura. No nos fuimos de la UCR para abandonar ante la primera dificultad", afirmó ayer Ocampo a La Nacion. Pinedo también se cruzará, en el festejo masivo, con los diputados que en privado y en público le exigen un pedido de disculpas por haber dicho que no podía explicar sus ausencias en el recinto cuando se votaba el presupuesto.
Ajeno a estos avatares, Macri repite: "Estoy en mi mejor momento", antes de una semana que promete ser inolvidable, también, en lo político.

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