28 febrero, 2021

Murió un niño por trabajo esclavo

Ezequiel Ferreyra tenía seis años. Hacía dos meses que agonizaba, luego de que, a raíz de un desmayo, le diagnosticaran un tumor cancerígeno en el cerebro, una enfermedad que, se presume, fue consecuencia de manipular veneno en una granja avícola donde trabajaba desde hacía tres años con su familia.
En la madrugada de ayer, el niño murió en la sala de terapia intensiva del Centro Gallego, ubicado en el barrio porteño de Balvanera. Fue el desenlace fatal de un caso que hace dos años había sido denunciado por la ONG La Alameda por sus connotaciones de trabajo esclavo, luego de que el niño contara ante una cámara cómo manipulaba veneno para matar moscas (ver video adjunto).
La noticia de la muerte de Ezequiel se conoció ayer tarde. Por la mañana, La Alameda había denunciado un "escandaloso allanamiento" a la granja "Mimosa III", en el partido bonaerense de Exaltación de la Cruz, donde trabajaba y vivía Ezequiel junto a su familia. Por orden del Juzgado Federal 2 de Zárate-Campana, el allanamiento se había concretado el viernes pasado para buscar pruebas del uso de los agrotóxicos, tras la denuncia de la ONG.
"El allanamiento estaba cantado, el martes anterior l os responsables de la empresa habían sido advertidos del operativo y se encargaron de limpiar las pruebas", dijo a Perfil.com Gustavo Vera, de La Alameda. Y denunció: "Fue un procedimiento plagado de irregularidades".
Según la denuncia de la ONG, el niño y su familia (tiene dos hermanitos más chicos y su mamá está embarazada) llegaron a Buenos Aires en 2007, traídos por la misma empresa, Nuestra Huella SA, que tiene granjas en Zárate, Pilar y Capilla del Señor. "Fueron reclutados en Misiones a fines de 2007. Estaban en situación de pobreza extrema y para traerlos se les prometió trabajo estable, casa, comida y traslado. Cuando llegaron a la granja La Fernández, de Pilar, se dieron con que había siete galpones, con 20.000 gallinas en cada uno. Aparte de recolectar los huevos tenían que limpiar la sangre y el guano de las gallinas manipulando venenos. El padre de Ezequiel tenía una deuda con la empresa a cambio del trabajo y la casa, para eso tenía que hacer todo el trabajo de un galpón él solo, una tarea que tendrían que atender 5 o 6 personas. La única forma de cumplir era trabajando toda la familia", relató Vera a este medio.
La denuncia de La Alameda se realizó en 2008, tras filmar un video en el que Ezequiel, que por entonces tenía 4 años, contaba cómo trabajaba y cómo manipulaba veneno para matar las moscas de los huevos. Inmediatamente el papá de Ezequiel fue blanqueado en el trabajo, y trasladado a otra granja de la empresa, la misma que fue allanada el viernes último. "Los padres están en situación extorsiva, la empresa los amenazó", aseguró Vera a Perfil.com.
Según un comunicado de la ONG, "el allanamiento estuvo ‘avisado’ a los encargados de la empresa con varios días de anticipación. El martes 9 de noviembre hubo un singular operativo de la delegación del Ministerio de Trabajo de Campana acompañados por policías de la provincia, en donde los trabajadores fueron testigos de que se le avisó a los encargados que de un momento a otro habría un allanamiento en esa granja". Pero además, gracias a esta advertencia, "el capataz de la empresa, Ceferino Veiro, se encargó de retirar parte de los venenos más mórtiferos de la granja (Nuvan, Furadan, Cipermetina) en su camioneta, a la vez que cortó el pasto, colocó carteles por medidas de higiene y seguridad, entregó flamante ropa de trabajo (botas, pantalones, camisas) a los trabajadores y los instruyó a no llevar esos días a los niños a trabajar en los galpones". Se trata de información otorgada por empleados de la granja que también puede verse en el video adjunto.
Entre otras irregularidades que denuncia La Alameda, también destacaron que el capataz tuvo la libertad, durante el allanamiento, de entrar y salir de la granja, al igual que el abogado de la empresa. Sin embargo, aseguran, "prohibieron terminantemente que el abogado de los denunciantes (Pablo Sernani) pudiera siquiera hablar con los trabajadores que patrocina, que a los gritos denunciaban las irregularidades del procedimiento".
Ezequiel había sido internado a fines de septiembre en la Clínica de Pilar, luego de un desmayo. De allí fue derivado a la Clínica del Centro de La Plata, donde le detectaron el tumor, pero nuevamente fue derivado a otro centro de asistencia ubicado en la localidad bonaerense de Laferrére, donde los médicos lo operaron. Luego, por decisión de la empresa avícola, fue llevado al Centro Gallego donde murió ayer a las 1.35 de la madrugada.
Según la denuncia de La Alameda, el Centro Gallego tiene entre sus directivos vínculos estrechos con los dueños de la empresa avícola, por lo que sospechan que el niño fue derivado allí para esconder información sobre su salud. "El padre de Ezequiel cuenta con la cobertura de la obra social de UATRE, que tiene una clínica con servicios oncólogicos muy cercana a la Mimosa III. Entonces no se se entiende qué hacía Ezequiel en el Centro Gallego, cuya única relación con la empresa es que su histórico dueño, Carlos Luace siempre se atendió allí y era amigo de los directivos y que el abogado de la firma, Jaime Seoane, tiene estrechos vínculos con ese nosocomio privado", denunciaron en un comunicado. Ahora piden a la Justicia que se investiguen las causas del tumor que mató a Ezequiel.
"Cientos de familias más son esclavizadas del mismo modo que la familia de Ezequiel en unas 70 granjas dispersas por Pilar, Zarate, Campana, Exaltación de la Cruz y Córdoba donde muchísimos chicos están expuestos a correr la misma suerte que Ezequiel. Esas granjas son propiedad de «Nuestra Huella», una empresa que gozaba de prestigio y liderazgo en el mercado avícola y que tenía clientes poderosos como Wall Mart y Carrefour, hasta que comenzó a conocerse su costado más oscuro: trabajo esclavo e infantil, alambrados electrificados, trata y tráfico de personas", aseguran desde la ONG.
Se podría haber evitado
La diputada provincial de Unión PRO, Nancy Monzón, anunció que se presentará en el Juzgado para que se esclarezca el supuesto caso de trabajo infantil en la granja avícola “La Fernández”, en Capilla del Señor, que podría haber evitado la muerte de un niño de 6 años con cáncer debido al aparente manejo de agroquímicos en ese lugar.
Además la legisladora dijo que hay una demora prolongada en la resolución de la causa que se inició hace dos años y medio contra la empresa Nuestra Huella SA, a partir de una denuncia realizada por la Asociación Civil “La Alameda” y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) por “trata y captación de personas”.
“Donde estaban las autoridades del Ministerio de Trabajo cuando se denunció este caso”, se preguntó y dijo que “no se puede entender que no hayan actuado, sobretodo cuando estaba en juego la vida de un menor de edad”.
“Voy a pedir desde mi banca que se investigue a fondo hasta esclarecer el caso. Hemos llamado a la fiscalía y nos prestaron muy poca colaboración. Nunca el fiscal atendió mis llamados ni respondió a los mismos, si bien comprendo el secreto del sumario percibimos cierta displicencia y desdén con el caso y lamentablemente nada de colaboración de su parte, señaló.
Además Monzón indicó que “nada tiene que ver la denuncia de trata con la enfermedad del menor, debido a que es un delito ordinario y no tiene por qué estar en un Juzgado Federal”.
“El niño trabajaba en la granja en la remoción del guano de gallinas y manipulaba un agroquímico proveído por la empresa avícola, que distribuye huevos en cadenas de hipermercados.
“No podemos permitir que una empresa que factura 400 millones de pesos por año contrate a familias para ahorrar el pago de sueldos. Cada una de sus granjas funciona en medio de cuatro galpones, con unas 20.000 gallinas cada uno, ponen a padres y a sus hijos menores de corta edad a cargo de todo eso”, expresó Monzón.
Además comentó que según denuncias de organismos que luchan contra el trabajo infantil, las empresas suelen prometerle a personas que viven en otras provincias, trabajo con casa y comida, y cuando llegan a Buenos Aires se dan cuenta que para eso tiene que trabajar toda la familia”.

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