26 febrero, 2021

Las bicisendas porteñas sólo suman protestas de los vecinos

"¿La bicisenda? ¡Por mí la pueden prender fuego!", sentencia la dueña de un comercio ubicado sobre la calle Alsina entre Pasco y Rincón, en el barrio porteño de Congreso. "Pensamos que iba a ser para bien pero al final lo único que trajo fueron complicaciones".
Ocurre que la zona aledaña al Congreso de la Nación, habitualmente minada por protestas y movilizaciones de todo tipo, es una de las más perjudicadas por la implementación de la red de ciclovías dispuesta por el Gobierno de la Ciudad en 2009.
"Ya me llevaron puesta dos veces, porque no hay señalización que indique la mano. Los ciclistas pueden circular también en sentido contrario al tránsito, es una locura" se enoja la comerciante, y añade: "los camiones no pueden estacionar ni descargar mercadería; los colectivos pasan por arriba de la bicisenda y las motos de la pizzería de la esquina se meten de contramano".
El proyecto, iniciado en 2009, apunta a construir una red de bicisendas que cubra los principales circuitos urbanos. Se plantearon dos etapas (ver mapa), y apenas se implementó la primera, empezaron las complicaciones.
El tramo que se extiende entre Plaza Miserere y Av. Entre Ríos, que abarca las bicisendas de Alsina, Rincón y Virrey Cevallos, se presenta como uno de los más críticos. Allí conviven camiones, varias líneas de colectivos y restaurantes con sus respectivas motos de delivery. Se suman un jardín de infantes y una entidad sanitaria de la cual entran y salen ambulancias.
Una vecina se quejó a través de facebook: "En la calle Rincón se construyó una bici senda en el mes de noviembre de 2009, que va desde Abad. Belgrano hasta avenida Garay, otra por la calle Virrey Cevallos, jamás avisaron comenzaron las obras, nunca existió ningún tipo de cartelera de aviso de obra, la calles estuvieron cortadas por casi dos meses, en horarios pico".
"Luego vinieron los inconvenientes: Rincón es el trayecto de escape para las marchas de Congreso, entonces el espacio de la bici senda, (en el cual entra otro auto), era la autopista de motos, deliveries, bicicletas (muy pocas) y taxis, por lo tanto era imposible cruzar esa calle. A esto se le suma que se ubica a la derecha, yo vivo de ese lado, por lo tanto mi hijo no puede tomar el micro para ir a la escuela, yo no puedo pedir un taxi un día de lluvia y que me pare allí".
Vecinos y comerciantes de la zona coinciden en un punto: si no hay educación y control vial para los conductores de vehículos, menos para los ciclistas. "No somos un país con cultura de bicicletas" afirman. "Tal vez funcionaría para Holanda o para China, pero no acá".

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