25 febrero, 2021

Investiga la AFIP a miles de pequeños ahorristas

Martín Kanenguiser
LA NACION
La semana pasada, en pleno microcentro, una señora jubilada se acercó enojada al cajero de su banco y le empezó a reprochar por qué querían controlarla sobre el origen de los US$ 500 dólares que había comprado en esa entidad.
Sin entender demasiado lo que estaba ocurriendo, el empleado llamó a sus supervisores y trató de tranquilizarla: se trataba, le explicaron, de una de las más de 320.000 cartas que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) había enviado en las últimas semanas a personas que compraron dólares por pequeños montos, a raíz de supuestas inconsistencias fiscales que podrían delatar casos de evasión.
Así, el control del organismo que conduce Ricardo Echegaray contribuyó en los últimos días a recalentar el valor del dólar informal por la decisión de muchos de estos contribuyentes de usar el mercado paralelo para hacer sus operaciones, según afirmaron bancos que operan en la plaza local.
La carta indica que la AFIP debe cruzar "datos provenientes de distintas fuentes" para determinar si las compras de moneda extranjera realizadas por los destinatarios "se corresponden con los montos de ingresos y/o bienes patrimoniales emergentes de las respectivas declaraciones juradas". Por lo tanto, sin otra explicación, intimó a los contribuyentes a "regularizar la situación de períodos fiscales vencidos" y tener en cuenta las operaciones en moneda extranjera que realizaron para los vencimientos impositivos de este año, tanto del régimen general como del monotributo.
Los controles fiscales en la compra de dólares son habituales en los últimos años, pero los expertos tributarios y fuentes del mercado financiero consultados por La Nacion expresaron su sorpresa porque la AFIP está apuntando sus cañones a operaciones pequeñas y grandes, sin demasiada precisión.
El organismo recaudador no respondió ante una consulta de La Nacion por esta campaña masiva, aunque, tiempo atrás, el subdirector de fiscalización del organismo, Horacio Curien, había indicado que desarrollarían estos controles al haber hallado "inconsistencias" entre las compras de divisas y las declaraciones juradas de los contribuyentes que recibieron -o recibirán- estos categóricos mensajes.
"Existe la posibilidad de que no nos cierren las compras por algún hecho que no conocemos, como, por ejemplo, si alguien recibió una donación y no llegó a declararla. Aunque también estamos viendo que hay compras en el mercado formal que se hacen con ingresos en negro", expresó entonces el funcionario.
Tan minucioso es el control, que la AFIP controla, entre otros grupos, a jubilados que cobran pensiones del exterior y a personas que viajan por trabajo a otros países. "Están viendo a ver si pescan algo grande con una red de tipo mediomundo, pero en el medio están dejando atrapados a peces demasiado pequeños", dijo un experimentado contador, que aclaró que, más allá de las molestias, el organismo puede ejercer legalmente estos controles.
A las cuevas
Lo que no puede controlar la AFIP es que, en un contexto de intranquilidad externa por la fuerte crisis europea, su misión termine contribuyendo a aumentar el valor del dólar "blue" (como se conoce en el mercado a las compras informales de la divisa), que esta semana llegó a cotizar a $ 4,09, contra $ 3,98 del billete oficial, una brecha que no se había observado en mucho tiempo.
"Está claro: la gente siente que la están apretando y se va a las cuevas para no tener que justificarse", admitió un resignado banquero acostumbrado a tratar con clientes minoristas.
El efecto indeseado de esta campaña de la AFIP es que la mayor demanda en el circuito informal implica un perjuicio para la bancarización que, con toda lógica, promueven el Gobierno en general y el Banco Central en particular, para blanquear la economía y evitar los casos de inseguridad bancaria, según los expertos.
Otro factor que podría estar contribuyendo a esta mayor informalidad, aunque para ahorristas de mayor envergadura, es la reciente norma de control conjunto de la AFIP, el Banco Central y la UIF, que exige que las compras mayores de US$ 20.000 mensuales se hagan con fondos en pesos de una cuenta bancaria del cliente para combatir casos de lavado y evasión fiscal.
Pero cuando este dinero está depositado en sucursales de la provincia de Buenos Aires, al costo propio de la operación hay que sumarle hasta un 5% adicional, correspondiente a la tasa de ingresos brutos, lo que disuade a muchos clientes de dejar el dinero depositado en los bancos.
Días atrás, la Asociación de Bancos (ABA), que agrupa a las entidades financieras extranjeras radicadas en el país, advirtió que la proliferación de tasas municipales y provinciales para clientes del sistema financiero también podía conspirar, junto con el impuesto al cheque, contra el objetivo del gobierno nacional de lograr que la gente utilice más sus cuentas bancarias y menos el dinero en efectivo.

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