4 marzo, 2021

Tres fantasmas rondan

Nadie sabe hasta dónde llegará la saga de las revelaciones de WikiLeaks. El mundo asiste al descorrimiento de un velo que tapaba un verdadero cambalache. Y como en todo cambalache, en el que conviven la Biblia y el calefón, es necesario separar lo superficial, que tiene mucho de chisme, de lo importante. De esto último, lo atinente a la Argentina que corresponde señalar son los siguientes puntos:
◆ El ofrecimiento del Gobierno argentino a trabajar con la administración de Washington a fin de modificar algunas de las posiciones adversas a esta última por parte del presidente de Bolivia, Evo Morales.
◆ La sospecha de que el gobierno de los Kirchner emprendiera alguna acción de tipo bélica en las islas Malvinas.
◆ Las preocupaciones de Bernardino León, un asesor clave del presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre pedidos de coimas a empresas de ese país que operan en la Argentina.
◆ Las quejas por la falta de voluntad política para establecer un control más estricto sobre las operaciones de lavado de dinero.
◆ Las tareas de espionaje interno que ya habían sido denunciadas por empresarios, periodistas y políticos de la oposición y del mismísimo oficialismo. “Fui a ver Néstor a quejarme porque me espiaban y me indigné cuando me reconoció que lo hacían por orden suya”, supo contar alguien que formó parte del gobierno K.
El tema de la presión sobre las empresas españolas a fin de que pagaran “peajes” en distintas formas para seguir operando en nuestro medio viene potenciado por el caso del ex florido secretario de Transporte, Ricardo Jaime, que acaba de ser procesado por la recepción de dádivas por el juez federal Norberto Oyarbide. Cada día que pasa, la situación de Jaime y de su asesor, Manuel Vázquez, se hace más difícil. La de los empresarios que con sus “aportes” también recibieron beneficios. “Cuando Jaime llegó a Buenos Aires para incorporarse al gobierno de Néstor Kirchner, vino casi con lo puesto; paraba en un hotel gremial”, recuerda Jorge Molina, ex integrante del directorio de Aerolíneas Argentinas. Molina, quien conoce a Jaime desde cuando vivía en su provincia natal, Córdoba, agrega: “En su apogeo se la pasaba pidiendo pasajes para él y sus hijas y las veces que vino a verme siempre se ufanaba de que uno de sus teléfonos celulares –usaba tres– era para comunicarse directamente con Néstor Kirchner, con quien llegó a hablar delante mío”. Molina es quien denunció el pedido de 1,5 millón de dólares de aporte para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner que, por orden del ex presidente, se le hizo al grupo Marsans, el que se negó a pagarlos.
Quienes siguen de cerca la actividad aeronáutica aseguran que la iniciativa de la compra de veinte aviones a la empresa brasileña Embraer surgió en la época de Jaime. La idea fue rechazada por los antiguos dueños de Aerolíneas Argentinas por dos razones: la primera es que juzgaron que el pequeño tamaño de las aeronaves hacía no rentable su operación en la Argentina; la segunda fue que cuando averiguaron los valores en los que se pretendía llevar adelante la operación de compra, se descubrió un sobreprecio de dos a tres millones de dólares por avión. Teniendo en cuenta que los aviones eran veinte, la suma total da ochenta millones.
El otro ítem delicado para el Gobierno argentino es el concerniente a la falta de controles estrictos para prevenir las maniobras de lavado de dinero. Un hecho llamativo es que los cables se basan en información suministrada por Mariano Federici, un funcionario del Fondo Monetario Internacional que forma parte del área de Integridad Financiera. En ese cable de diciembre de 2009 se hace mención a la reticencia del matrimonio presidencial a suministrar información referida a los movimientos de sus cuentas en Suiza, Lichtenstein y Luxemburgo a la Unidad de Información Financiera (UIF) a cargo, entonces, de Rosa Falduto. Al respecto, cobran significación las declaraciones de la Dra. Alicia López, especialista en el tema de lavado de dinero de indiscutible honestidad, quien estuvo a cargo de la UIF hasta 2005. “Me fui porque no tuve apoyo para mi gestión y fui reemplazada por alguien que no tenía el conocimiento técnico para acometer esa tarea.” Nadie sabe si hay algún cable de la Embajada de los Estados Unidos que haga mención al asunto, pero para los especialistas en el tema una de las decisiones del Gobierno argentino que más sospechas generó –y aún hoy genera– fue la ley de blanqueo de capitales dispuesto en el año 2008.
WikiLeaks fue motivo de discusión y controversias en la Cumbre Iberoamericana que sesionó en Mar del Plata y que culminó ayer. Algunas ausencias resonantes tuvieron que ver con eso. De WikiLeaks también hablaron los hombres de negocios que participaron de la cumbre empresarial paralela a la reunión de los mandatarios. Allí quedó expuesta una diferencia fuerte con el Gobierno con respecto al problema de la inflación. “Si el pacto al que nos llama el Gobierno es sólo para congelar precios y no para discutir en profundidad las causas de la inflación, no iremos”, señaló José Ignacio de Mendiguren, secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA).
También en Mar del Plata habló Hugo Moyano. Su decisión de acceder al firmamento del poder político sigue firme aun cuando a su alrededor se vive un clima de creciente inquietud a raíz de la determinación del juez Oyarbide de procesar a Marcos Hendler, el principal proveedor de medicamentos de la Obra Social de Choferes de Camiones (Oschoca).
En donde aumenta la inquina hacia el secretario general de la CGT es entre varios intendentes K del Gran Buenos Aires. En vida de Néstor Kirchner, se urdieron acuerdos referidos a la recolección de la basura que le dejaron al gremio de Camioneros muy buenas ganancias y un verdadero agujero negro a varios municipios. En ese entonces, eso se compensaba con giros que llegaban con una rapidez que hoy está ausente, lo que les complica la gestión a distintos barones del Conurbano.
A pesar de todas estas circunstancias, el Gobierno sigue viviendo la euforia que, en el medio del luto, se origina en las encuestas que muestran una clara mejoría de la imagen de la Presidenta. A ello coadyuva la confusión y el desconcierto que reina en diferentes sectores de la oposición. “El peronismo va hacia la reunificación”, dijo el jueves por la noche Francisco de Narváez, dejando a más de uno con la boca abierta.
En la Unión Cívica Radical el panorama de enfrentamiento no cesa. “Cobos no se baja”, fue la respuesta desde la cercanía del vicepresidente ante el lanzamiento de Ricardo Alfonsín. En el resto de los partidos también abunda el desconcierto. Lo patético es que casi todos reconocen esta realidad y casi nadie sabe cómo remediarla.

Producción periodística: Guido Baistrocchi con la contribución de Santiago Serra.

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