Luli Salazar, Moreno y las Barbies
El Gobierno acaba de imponer limitaciones a las importaciones. Se trata de la aplicación de licencias no automáticas para el ingreso de un listado relativamente amplio de bienes. Entre aquellos alcanzados se encuentran los textiles, los celulares, ciertos electrodomésticos y los autos de más alta gama, todos productos de consumo final. Pero la lista también incluye algunos bienes de capital e insumos intermedios para la fabricación local. En un detalle de color, casi simultáneamente se decidió la suspensión de la licencia para traer al país las famosas muñecas Barbie y otros juguetes de la firma Mattel.
Recuerdo que cuando era niño a mediados de la década de los 70 -y era difícil o imposible importar- se lanzó la versión local del GI Joe , un exitoso muñeco de acción estadounidense. Se llamaba Temerario y las diferencias con el original saltaban a la vista: su pelo era pintado, no podía doblar ni rodillas ni codos, sus accesorios eran de peor calidad y a sus manos les costaba bastante sostener las armas.
Por aquel tiempo existió asimismo una alternativa argentina para la Barbie . Naturalmente, también emergía perdedora en la comparación. Para peor, en este caso su carácter de copia era puesto en evidencia por su nombre extranjero: Cindy. Ahora que es probable que debamos reemplazar otra vez la Barbie, espero que la industria nacional logre hacerlo significativamente mejor. Y que no sólo su apodo sea argentino sino que se inspire además en conspicuas figuras de nuestro país.
Al proponer el desafío en Twitter ( @GugaLusto ) surgieron propuestas que deberían ser consideradas por los emprendedores interesados. Luli Salazar y Martín Redrado resultó la combinación más votada. Otra muy aceptada fue la de Cristina y Néstor, aunque él ya está siendo usado para reencarnar a El Eternauta. La pareja de modelos compuesta por Dolores Barreiro y Matías Camisani fue superada por la de los actores Florencia Peña y Pablo Echarri. Y con respecto a Ricardo Fort, los seguidores no pudieron ponerse de acuerdo respecto de su compañía.
Quizás ésta sea una discusión más seria y profunda que la que el Gobierno propone acerca de la economía. Las importaciones están siendo limitadas no como instrumento de un plan industrial de largo plazo (que sería imposible en este contexto de incertidumbre) sino porque el superávit comercial se redujo de US$ 17.000 millones en 2009 a los US$ 7500 proyectados para este año, debido a que las compras al exterior crecen al doble de ritmo que nuestras ventas al mundo.
El motivo es evidente: aumento de precios locales con un dólar prácticamente congelado. Si en enero hacer un producto en Argentina costaba $ 400, a fin de año esa cifra será superior a $ 500. Y si el dólar se mantiene, habrá pasado de costar US$ 100 a US$ 125. Así, los productos que importamos se tornan más baratos en relación a los locales, a la vez que exportar se vuelve más difícil. Se trata de una consecuencia más de la inflación, palabra ausente en el vocabulario y el pensamiento del oficialismo.
Hace unos años se discutía si se debía "enfriar la economía". La expresión suena ciertamente antipática cuando se viene del freezer de 2001-2002. Y es cierto que en la convertibilidad se aplicaban dolorosos ajustes, a contramano de la recomendación de cualquier libro de economía. Pero el contexto actual es diametralmente opuesto a aquel y esa medida hubiera dotado a la economía de mayor fortaleza y sustentabilidad. Es el camino que eligieron y siguen eligiendo tantos países de nuestra región. Por no arreglar ciertas cosas a tiempo, este año padeceremos una inflación del 25% y déficit fiscal. Y esos elementos terminarán haciendo que la economía se ajuste sola y más dolorosamente.
Hay varios funcionarios en el Gobierno que siguen intentando reescribir la economía, tal como hacía Pierre Menard con "El Quijote". Lamentablemente les sale un libro de autoayuda sin que siquiera noten la diferencia. Es que su comprensión de esta disciplina está al mismo nivel que la de mi viejo Temerario de los años 70. Y su ductilidad de movimientos también se parece bastante.
* ESPECIAL PARA LA NACION