Señales de alerta
El Gobierno y Bonafini recibieron advertencias que desoyeron. Entorno oficial preocupado.
El funcionario, perteneciente al excluyente círculo de la Presidenta, se sinceró sin vueltas ante un grupo de empresarios que lo escuchaban con atención: “Cristina está destruida. Todo le está costando mucho más de lo esperado. No creemos que se vaya a recuperar del duelo en el corto plazo”. Sus interlocutores quedaron mudos, y fue después de unos segundos de silencio incómodo que se animaron a preguntar si la jefa de Estado se presentará o no a la reelección. “Que lo anuncie cuando lo tenga decidido o cuando quiera, porque, a ciencia cierta, no se sabe bien lo que hará”, fue la respuesta de alguien de trato diario con Cristina Fernández de Kirchner.
En paralelo a esta anécdota, la reducida comitiva de funcionarios que la acompañó en su periplo por México e Italia vivió atentísima a los vaivenes de la meteorología. La eventualidad de algún malestar físico de la Presidenta, debido a los efectos del calor, los tuvo a todos ellos con el corazón en la boca. La salud de la jefa de Estado es un asunto preocupante; el centralismo y el hermetismo de su conducción, también. Una muestra de ello fue la dura reprimenda que sufrió el diputado Carlos Kunkel, un verdadero kirchnerista de la primera hora, por haber divulgado que el 23 de junio la Presidenta haría pública su candidatura a la reelección. La manera brutal como lo desmintieron y criticaron tanto el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, desde Roma, como Aníbal Fernández desde aquí, indica que Kunkel ha quedado fuera del círculo áu lico del poder del que fue parte en vida de Néstor Kirchner.
Sin embargo, a pesar de la incertidumbre causada por su indefinición, en el Gobierno todos siguen trabajando por la candidatura de la Presidenta. En el Gobierno, el caso Schoklender ha caído como una bomba. Desde la Presidencia se le habían hecho llegar advertencias a Hebe de Bonafini sobre sospechas generadas por las conductas de Sergio concernientes al delicado asunto del manejo de los fondos públicos que se les giraban a las Madres de Plaza de Mayo, destinados a la construcción de viviendas. La lucha de las Madres de Plaza de Mayo constituye un hito en la defensa de los derechos humanos. Es una lucha nacida en los años más terribles de la última dictadura militar. Por ello es que se impone un esclarecimiento pronto e indubitable sobre la manera en que se administraron los dineros públicos que sustentan el proyecto “Sueños Compartidos”. Dicen los que conocen el interior de la organización que Alejandra, la hija de Bonafini, le venía advirtiendo sobre actitudes de Schoklender que no compartía.
Una de las circunstancias que más impactó en el Gobierno y en las Madres fue la decisión de Sergio Schoklender de hacer público su descargo a través de una nota en Clarín, a cuya redacción acudió. De su florida declaración, quedaron expuestas aseveraciones de dudosa consistencia que comienzan a desmoronarse velozmente. Como consecuencia, en el Gobierno se encendieron luces de alarma que dieron pie a movimientos presurosos orientados a despegarse de los efectos colaterales que comienza a producir este escándalo. Así hay que entender más allá de las explicaciones técnicas que se dieron la publicación en el Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires de la composición del directorio de la empresa Meldorek, encargada de la construcción de las viviendas en cuestión. Allí apareció Sergio Schoklender como director, algo que él había negado. Es curioso que desde el Ministerio de Planificación a nadie le haya llamado la atención el cúmulo de denuncias que venían realizándose sobre los manejos de los fondos destinados a las obras. Desde las oficinas de Julio De Vido a quien Hebe de Bonafini llamó alguna vez “ese ministro maravilloso” partió un comunicado defendiendo la transparencia de todo lo actuado y atribuyendo las denuncias, cuando no, a una campaña de los diarios Clarín y La Nación. Se ve que en el ministerio nadie escuchó a Emerenciano Sena, el líder del Movimiento de Trabajadores Desocupados del Chaco, en su muy contundente exposición y en su disposición a refrendar ante la Justicia sus denuncias de irregularidades cometidas en la construcción de las viviendas de “Sueños Compartidos”, asignadas a esa provincia. Mejor apreciación hizo, en cambio, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien ante la evidencia de los hechos reconoció que hay que investigar a Schoklender. El tema es que ello obligará también a investigar a la Fundación, como lo sostiene la doctora Alicia López, ex titular de la Unidad de Información Financiera (UIF).
Hebe de Bonafini también está convencida de que todo este episodio no es más que una operación mediática en su contra. Ante ello, sería bueno que, en algún momento de serenidad, releyera la carta de despedida que Vicente Zito Lema colega de innegable compromiso con la defensa de los derechos humanos y la lucha de las Madres de Plaza de Mayo escribió al renunciar a su cargo en la Universidad de las Madres, en febrero de 2003 ( publicada por PERFIL el pasado domingo 29 en la columna de Alfredo Leuco) que, a la luz de estos hechos, adquiere un notable valor premonitorio.
* ESPECIAL PARA DIARIO PERFIL