Se abrió pandora
En el sector valet parking del casino flotante, el hecho es recordado hoy diez años después con lujo de detalles. Sergio Schoklender era asiduo concurrente nocturno; jugaba póquer y black jack con fruición. Una noche, Prefectura y la autoridades del casino entraron en alerta roja. Por primera vez, se había denunciado el robo de un automotor en la playa exclusiva del flotante. La denuncia recayó en una comisaría de La Boca. Y hasta allí se tuvo que correr Hebe de Bonafini, titular del dominio robado a Schoklender; en ese momento, un casi ignoto cuarentón de barba y permanente polera negra.