4 abril, 2025

Pese a que el día a día los encuentra con atuendos más relajados, no hubo un solo refunfuño por la obligación de mantener la corbata al cuello entre los 200 empresarios bonaerenses que colmaron el Espacio Darwin San Isidro. “Mejor tener esto en el cuello y no la soga”, decía uno de los presentes, contento con la marcha del país –y con su holgura económica–, que mostraba su corbata celeste recién comprada. Fue en el agasajo que Daniel Scioli les realizó –no desinteresadamente, pues esperaba a cambio aportes para la campaña–, donde en el ingreso cada invitado dejaba el cheque y obtenía el pasaporte para arrasar con todo lo comestible, aprovechando la ausencia de sus siempre frugales esposas. Scioli hablaba de su satisfacción por la concreción de la megaobra del Estadio Unico de La Plata mientras en la mesa principal, poblada de ministros provinciales, el lomo con papas causaba sensación. Camuflado entre las mesas se vio a Martín Lousteau, ex titular del Bapro, escuchar atentamente los anuncios del gobernador, que deslizó la posibilidad de que varios hoteles de lujo de cadenas internacionales puedan instalarse en la capital bonaerense. Entre continuos aplausos y con una suma recaudada que rondaba los 500 mil dólares –10 mil pesos por cabeza–, Scioli culminó un discurso que dejó contentos a los presentes –y empalagó a unos pocos ajenos a la cuestión–. Junto con el helado y el champán llegaron las conclusiones de los empresarios que, en su gran mayoría, ven a Scioli como un hombre contemplativo y con una gran visión del territorio, al parecer por mirar todo desde su helicóptero, según bromeó un contertulio.

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