7 marzo, 2021

Con "la Fuerza de Él" no alcanza para ordenar la economía

A solo tres días de las elecciones nacionales que consagrarán nuevamente a Cristina Fernández como Presidente por un importante margen sobre la oposición –de confirmarse las encuestas previas- la economía argentina que ha sido uno de los principales motivos por los cuales un 50 por ciento de la población votó al kirchnerismo, hoy muestras señales preocupantes desde distintos frentes. Ante esta situación tanto Cristina como Amado Boudou hasta ahora solo se han limitado a prometer que el país está ‘blindado’ contra la crisis económica mundial.
Este jueves, por caso, se registró una nueva y brusca caída en las reservas internacionales del Banco Central para sostener al dólar perforando el piso de los 48.000 millones de dólares, hasta los 47.821 millones.
La autoridad monetaria vendió unos 230 millones de dólares para abastecer la sostenida demanda de la divisa estadounidense. Desde el 30/09 las reservas caen en 801 millones de dólares.
Se trata del nivel de reservas más bajo desde el 23 de abril de 2010.
Al mismo tiempo, este jueves 20/10 se conoció un informe del IERAL, el instituto de la Fundación Mediterránea, que mostró que por primera vez en 21 meses los depósitos en dólares crecieron a un ritmo de 35,5 por ciento interanual en septiembre, por encima de la expansión del 30 por ciento de los denominados en pesos.
"En este contexto, el movimiento al alza de las tasas de interés comienza a preocupar, no sólo a los bancos -que desean retener los depósitos-, sino también a los tomadores de crédito que pueden verse enfrentados a un súbito encarecimiento del costo de capital", amplió el documento financiero y explica que "para contener este proceso de dolarización de carteras, los bancos se han visto en la necesidad de incrementar las tasas de interés que pagan por los depósitos".
El miércoles 19/10 un informe de la consultora Abeceb hizo un calculo desolador: “hoy se necesitan 81 salarios promedio para poder comprar un departamento en Capital Federal”.
El trabajo señala que “actualmente una familia necesita un ingreso mensual de $ 11.560 para poder acceder a un préstamo de $217.000 que le financie el 70% del valor del departamento de 60 m2 usado” y alerta: “En la Argentina la situación no sólo no es una excepción, sino que se ha vuelto más dramática en los últimos años”.
“Hoy en día, el crédito hipotecario es inaccesible para la clase media. Continuando con el ejemplo del departamento de 60 m2 en GBA, una familia necesitaría un ingreso total de $ 11.560 para poder acceder a un préstamo que le financie el 70% del valor del departamento (un préstamo por $ 217.000 sobre los $ 309.400 del valor total), y la cuota de casi $4.050 le cubriría el 35% del total de sus gastos. Estos requisitos plantean una fuerte barrera a la entrada para la gran mayoría de la clase media” y aquí entra también el problema de la inflación:
“Uno de los mayores problemas que generan este escenario es la elevada inflación, que junto a la inestabilidad económica que sufren todos los países en desarrollo, elevan los requisitos para obtener un préstamo a largo plazo y aumentan la tasa de interés de los mismos”
Por otro lado, días atrás el economista Martín Redrado anunció que "no hay reservas para financiar a la Argentina el año que viene".
"Las reservas se están usando para financiar el gasto público, y no para traer tranquilidad y estabilidad monetaria al país", puntualizó y agregó que el Gobierno “se está jugando, todo al 23 de octubre y esto trae aparejada una importante incertidumbre cambiaria hacia el futuro. Es una estrategia solamente electoralista, sin criterios profesionales. Termina habiendo más demanda en el mercado presente y nadie sabe que pasará el 24 de octubre".
“Ya no queda dinero en las cajas que ha tomado el gobierno", alertó.
Los subsidios también traen una preocupante señal de alarma para el 2012. El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) afirmó el 17/10 que el Poder Ejecutivo Nacional en el proyecto de Ley de Presupuesto para el año que viene estipuló que las compañías, muchas de ellas acusadas por corrupción, recibirán más dinero (en transferencias por subsidios) de lo que se les da por coparticipación a las 10 provincias del norte, la región “más pobre y postergada del país”.
“La centralización lleva asociada consecuencias sociales y económicas muy negativas, como inequidad regional, distribución regresiva del ingreso, condiciones para la corrupción e ineficiencias. Peor aún, contamina el sistema político. Con alta centralización, el principal atributo que puede mostrar un dirigente provincial es la subordinación al poder central”, argumentó Idesa.
Por otro lado, Ecolatina, la consultora fundada por Roberto Lavagna, indicó que la fuga de divisas alcanzaría este año los US$ 22.000 millones y auguró que en 2012, ése será uno de los mayores desafíos para el Gobierno ante un contexto internacional adverso por la contracción de la demanda y la baja de los precios.
El estudio Massot & Monteverde explicó que la otrora poderosa ANSeS estuvo retirando depósitos en dólares para venderlos y así contener la suba del billete y también depósitos en pesos para fondear al Nación, pero que ahora el organismo “le ha prometido a los bancos que, a partir de las elecciones, renovará sus plazos fijos”.
Por último, el 08/10 la consultora Economía & Regiones publicó lo siguiente con el título "Las actuales anclas anti-inflacionarias no son sustentables en el mediano plazo":
La teoría cuantitativa del dinero es una identidad económica que relaciona la cantidad de dinero de una economía, con el nivel de precios y el número de transacciones (o nivel de actividad). Dicho de otra forma, la contracara de la creación del dinero es la variación del PBI nominal (que se compone por la variación del producto real y la inflación); un aumento de los precios y/o del nivel de actividad, se condice con un incremento en la cantidad de dinero y viceversa.
Sin embargo, hoy por hoy, la economía argentina enfrenta una situación peculiar en donde la expansión de dinero supera ampliamente a la tasa de inflación y al nivel de actividad.
Concretamente, desde abril hasta Agosto, la creación de dinero alcanzó aproximadamente un 40% anual en todos los meses, mientras que la tasa de inflación se encuentra clavada en torno al 20% anual y la variación del nivel de actividad se ubica próxima al 6% a/a (año a año).
Para peor, esto sucede en un marco de plena utilización de los factores productivos, con una tasa de desocupación (7,3%) y un nivel de utilización de capacidad instalada de la industria (78%) cercanos al pleno empleo. En otras palabras, como indica el gráfico siguiente, resulta llamativo que la expansión de la base monetaria no espiralice el aumento de los precios en una economía saturada.
El diferencial entre el crecimiento nominal de la economía y la expansión de la base monetaria (BM) se profundizó entre Abril y Agosto de 2011; Meses en los que el aumento de la BM se utilizó para financiar del Tesoro Nacional (33%), para cancelar la deuda del BCRA en efectivo -devolución de LEBACs- (28%), para prestarle a los bancos privados (21%), y para intervenir el mercado cambiario (18%).
De todos modos, detrás de esta política monetaria tan expansiva, interactúan otros mecanismos que evitan la espiralización de los precios: Tanto la política de subsidios económicos -que contiene el costo de los servicios públicos, de la energía, del trasporte y de algunos alimentos básicos-; como la actual fuga de capitales funcionan como herramientas anti-inflacionarias, contrarrestando los efectos de la actual expansión monetaria.
> Subsidios Económicos:
A partir de 2005 y hasta 2008, los subsidios destinados a mantener congelado el precio de los servicios públicos, se duplicaron año a año en valores nominales, llegando a alcanzar un 3% del PIB y un 12% del Gasto Primario (en 2008). En 2009, el desplome de los precios externos moderó la trayectoria de los subsidios, que crecieron sólo 7,7%.
La reducción de 39% en los subsidios al sector agropecuario y 1,6% al sector energético fue compensada por incrementos de 32,4% en transporte (estatización de Aerolíneas mediante y de 64,3% en las transferencias a empresas públicas (principalmente AySA).
En 2010, el aumento ascendió al 50%, llegando a totalizar una masa de transferencias a empresas equivalente a $48.000 millones.
En los primeros seis meses de 2011, estas transferencias volvieron a aumentar 63%, con incrementos de 76% en energía, 69% en transporte y una caída de 53% en la industria agroalimentaria. Estos últimos habrían estado frenados por el cambio en la estructura del organismo que los otorgaba, hasta entonces la ONCA dependiente del Ministerio de Agricultura.
En resumen, el Gobierno Nacional destina una parte importante de su ingreso para abaratar la energía (electricidad y gas), el transporte (colectivos, subtes y trenes) y algunos alimentos básicos (la leche, el trigo, la carne, etc.).
No obstante, la pregunta que surge de inmediato es si es posible contener el aumento de los precios subsidiando una parte de la canasta de consumo en el mediano plazo.
Y el problema que emerge, es que el gasto en subsidios compromete al frente fiscal en forma creciente; es decir, con la dinámica de precios actual, el costo a subsidiar se incrementa sucesivamente, haciendo que el Gobierno tenga que usar todo tipo de recursos extraordinarios (como Anses, BCRA-emisión monetaria, etc.).
A su vez, una parte relevante de la energía (gas y electricidad) debe ser importada, lo que complica la balanza comercial y le resta divisas a la economía.
> Fuga de Capitales:
La fuga de capitales volvió a ubicarse en el centro de la escena macroeconómica: Se estima que la formación de activos externos del sector privado alcanzaría los US$ 26.100 millones en 2011. Esta huida de divisas tiene costos muy altos en materia de pérdida reservas, desmonetización y nivel de actividad.
Pero -paradójicamente- le es funcional al modelo en lo que respecta al aumento de los precios, al menos en el corto plazo; o dicho más llanamente, la fuga de capitales descomprime la presión de la demanda en el mercado de bienes y servicios; el público demanda dólares en detrimento del consumo y la inversión.
Ahora bien, este mecanismo anti-inflacionario no es sostenible en el largo o mediano plazo, dado que si la fuga se profundiza impacta negativamente sobre el tipo de cambio y el nivel de actividad; Puede generara una devaluación y llevar a la economía a la recesión; lo que implicaría una situación de estanflación (recesión con inflación), al estilo de la crisis de 2008-2009.
En síntesis, el elevado nivel de expansión monetaria no se traduce inmediatamente en un aumento de precios gracias a la política de subsidios y a la fuga de capitales. Ambas funcionan como ancla-antiinflacionaria pero no son sostenibles en el mediano plazo.
Los subsidios comprometen el frente fiscal y el externo, y hacen que el Gobierno deba recurrir a fuentes de financiamiento heterodoxas (Anses, emisión monetaria, uso de reservas).
Por su parte, la fuga de capitales impacta negativamente sobre el nivel de actividad y puede llevar a la economía a una situación de estanflación."

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