7 marzo, 2021

Complicado horizonte para el consumo argentino

En el transcurso del año las condiciones monetarias sufrieron un deterioro debido a la aceleración de la fuga de capitales. Durante el tercer trimestre habría acumulado US$ 9.600 millones, US$ 3.500 más que el trimestre anterior. Producto de ello, el BCRA resultó vendedor neto en el mercado de cambios por US$ 2.664 millones entre julio y septiembre, lo que implicó la mayor venta de reservas desde la crisis de 2008-2009.
La mayor dolarización de portafolio de los agentes tiene su correlato en la demanda de activos en pesos. En este sentido, los plazos fijos en pesos, que habían crecido a una tasa promedio 3,5% mensual hasta mayo, lo hicieron al 1,8% a partir de junio. En tanto, en las dos primeras semanas de octubre, el incremento fue mínimo, de apenas 0,4%.
En este contexto, el crédito privado en pesos no mostró señales de desaceleración, incluso exhibiendo un dinamismo creciente mes a mes. La tasa de expansión promedio mensual hasta mayo de 3%, se aceleró a 4,2% en los meses siguientes.
De esta manera, en un marco de mayor salida de capitales, relativo estancamiento en los depósitos y fuerte dinamismo en el crédito, cayó la liquidez de los Bancos. Este proceso se fue agudizando conforme se acercaban las elecciones.
En consecuencia, las tasas comenzaron a mostrar incrementos en el margen. Hasta septiembre, la tasa Baldar de Bancos Privados (remunera las colocaciones a 30 días mayores a $ 1 millón) acumuló un aumento de 1,15 p.p. (punto porcentual) en relación a junio. También el BCRA debió convalidar incrementos en las tasas de Lebacs del orden de 2 p.p entre junio y septiembre.
A comienzos de octubre la situación monetaria ya presentaba signos de una situación más ajustada en términos de tasas. En este contexto, la decisión de la ANSeS de traspasar sus tenencias de plazos fijos de las entidades privadas a las públicas, redujo la liquidez de los Bancos Privados e impulsó el salto discreto observado en las tasas en octubre (de 14% a fin de septiembre a 20% en la actualidad).
La suba de tasas no sólo genera incentivos para desactivar la fuga de capitales por el lado de los ahorristas, sino que también podría provocar que las entidades privadas se deshagan de dólares para fortalecer su liquidez en pesos o bien directamente restrinjan el otorgamiento de crédito.
Asimismo, de la mano de la menor liquidez y del aumento en las tasas pasivas, las tasas activas han reaccionado en un mismo sentido. En efecto, la tasa de Adelantos de corto plazo superior a los $ 10 millones creció más de 7 p.p en el transcurso de octubre, ubicándose por encima del 20%.
En definitiva, un escenario de tasas más altas terminará por encarecer el crédito, elemento que afectará la dinámica del nivel de actividad. En este contexto, el fuerte incremento de los préstamos privados, que crecieron 52,1% i.a en septiembre, debiera perder algo de fuerza hacia fin de año.
Se endurecen las condiciones de crédito al consumo
El proceso inflacionario vigente y las crecientes expectativas tanto de subas de precios como de devaluación dieron lugar a un comportamiento de los hogares que combinó ahorro en dólares junto con consumo a crédito en pesos.
Tal como se mencionó en la sección anterior, la fuga de capitales generó un estancamiento en los depósitos a plazo fijo en pesos y, a través del reciente incremento de las tasas activas de interés, derivó en un endurecimiento en las condiciones de crédito.
Al analizar los efectos de la desaceleración de los préstamos sobre el nivel de actividad económica, debe considerarse el bajo nivel de intermediación financiera que registra Argentina tanto en relación con el promedio de la región –14% del PBI en el país vs. 43% del producto regional– como con respecto a su propio pasado –en 1999 representó 23% del PBI, la máxima participación de la Convertibilidad–.
Además, debe tenerse en cuenta el sesgo cortoplacista del sistema bancario en el país. En efecto, 70% de los depósitos bancarios está pactado a menos de 60 días. Como consecuencia, la capacidad prestable de los bancos se encuentra direccionada hacia las líneas de crédito de más corto plazo. En efecto, desde 2001 los préstamos hipotecarios sufrieron reducciones constantes con respecto al PBI. Pasaron de 6% del PBI en dicho año a sólo 1,3% en la actualidad.
A pesar de la baja profundidad del sistema financiero, desde fines de 2009 a la fecha el crédito privado se incrementó de manera importante; su participación en términos del PIB aumentó desde 12,4% en 2009 a 14% en la actualidad.
Este incremento se debió fundamentalmente al crecimiento de los préstamos al consumo. Incluso, desde 2003 presentaron una dinámica expansiva –a excepción del período de crisis financiera internacional– que apuntaló la demanda agregada.
Al primer semestre de 2011, la suma de créditos prendarios y personales representó 5,3% del PBI, casi el doble de la relación registrada durante la Convertibilidad y entre los niveles más altos de la última década.
En consecuencia, el endurecimiento de las condiciones crediticias indefectiblemente tendrá impacto sobre el nivel de actividad económica a través de su efecto sobre el consumo, tanto de bienes durables como de no durables.
Los productores de electrodomésticos (la llamada “línea blanca”) y la industria automotriz son sectores particularmente sensibles a este nuevo escenario. Con mayor énfasis desde 2009, las ventas de automóviles y electrodomésticos fueron impulsadas por los préstamos al consumo.
Entre enero y septiembre se patentaron cerca de 680.000 vehículos, lo que representa un incremento de 32% con respecto al mismo período de 2010.
Esta dinámica fue en parte impulsada por el fuerte incremento de los créditos prendarios. En septiembre del presente año, el stock de este tipo de préstamos creció 74% con respecto al mismo mes del año anterior.
Así, la participación del crédito en la adquisición de 0 km es cada vez mayor: por cada auto patentado se destinan casi $10.000 en créditos prendarios, 3 veces más que en 2010.
Dada esta fuerte relación entre la dinámica del stock de préstamos prendarios y la de cantidad de patentamientos, se debe atender el impacto que pueda tener la restricción del crédito sobre la actividad del sector automotriz, sobre todo al considerar que este representa 15% del total de la industria manufacturera. Esto cobra particular relevancia al considerar que las ventas externas de vehículos están perdiendo dinamismo debido al enfriamiento de la actividad económica en Brasil –los autos y las autopartes representan el 40% de las exportaciones argentinas a dicho país–.
En síntesis, el endurecimiento de las condiciones crediticias no resultará inocuo para la evolución de la demanda agregada, en particular sobre los sectores sensibles antes comentados. Este elemento comenzaría a sentirse hacia finales de este año. Este factor, junto a un contexto internacional menos favorable en términos de evolución del nivel de actividad, con especial foco en Brasil, es un indicio de que la actividad económica local moderará su crecimiento en 2012.

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