15 mayo, 2021

Los vecinos del derrumbe van a reclamar hasta US$ 10 millones

Los abogados de los damnificados por el derrumbe de la calle Mitre anticipan una demanda millonaria que incluirá a todos los responsables de la obra lindera y al Gobierno porteño. Si se tienen en cuenta sólo las pérdidas sufridas por los propietarios de los treinta departamentos afectados, los letrados estiman una demanda de hasta US$ 6 millones. Pero si se consideran también las pérdidas de los locales comerciales de las manzanas afectadas y los otros inmuebles perjudicados, la cifra podría ascender a los US$ 10 millones.
Desde el punto de vista penal, las responsabilidades incluirían al arquitecto de la obra, Ezequiel Mariano Rivarola; a la responsable de la constructora, Susana Verónica Lauría y a los directivos de las empresas involucradas (Le Marche SRL y Taclet SA), y podrían escalar hasta los funcionarios encargados de los controles. Si las pericias revelan que hubo negligencia, el delito sería “estrago doloso”, agravado por haber causado la muerte de Isidoro Madueña –el anciano de 74 años que fue encontrado el jueves pasado entre los escombros–, con penas que podrían llegar a los 25 años de prisión.
Los abogados pedirán un resarcimiento estimado de US$ 200 mil en promedio por cada departamento derrumbado que incluye su valor de mercado, el costo aproximado de todo su equipamiento, una indemnización por daños psicológicos y lucro cesante, y honorarios. Mónica Nizzardo, por ejemplo, había comprado el 9º B hace menos de un mes por U$S 68 mil. “En el caso de las unidades que dan al frente y son más grandes, el precio puede ascender a los U$S 100 mil”, explica Mariano Bergés, abogado de Nizzardo y otros cinco damnificados. El cálculo de bienes dentro de cada inmueble podría oscilar entre $ 130 mil y $ 150 mil, pero hay que tener en cuenta que el primer cuerpo se mantuvo en pie, por lo que sus habitantes pudieron recuperar sus pertenencias, que no fueron consideradas en la suma final.
El edificio de Libertad 70 recibió parte del impacto de la caída de los escombros. Sufrió importantes roturas y fue apuntalado. “No es claro que pueda seguir en pie y si se demuele, habría que agregarlo al costo de la demanda”, alerta Javier Miglino, otro abogado de las víctimas. Más conservador, Bergés considera que el inmueble podrá volver a ser habitado, pero luego de los arreglos que llevarían cerca de un año.
El Banco Ciudad terminó de tasar el costo de cada unidad que se desplomó, información que será utilizada por los abogados del Gobierno para avanzar con la querella por el resarcimiento económico que presentarán en la Justicia contra los responsables de la construcción, los dueños del terreno y los proyectistas.
El dato no es menor porque en el caso de que la empresa se declare insolvente, sólo el precio del lote se estima en unos U$S 2 millones. Hacia allí se podría apuntar la demanda.
El próximo jueves se trarán en la Legislatura porteña tres proyectos para evaluar cómo se indemnizará a los damnificados. Posiblemente, se acuerde una ley única que buscará realizar una “expropiación de derechos” a litigar, además del pago de $ 50 mil en subsidios a las familias, sean propietarios o inquilinos. Los abogados de Macri quieren que la Ciudad absorba el derecho de litigio contra los responsables de la obra de construcción en nombre de los vecinos, y antes de que avance el proceso judicial que podría durar años, se indemnice a los propietarios con una suma equivalente al valor de la propiedad. En este escenario, los perjudicados deberán iniciar sus propias demandas por los demás daños personales y morales: lucro cesante, daño psicológico, etc.
Además, el Gobierno terminará esta semana de avanzar con los pedidos en la Justicia para el embargo preventivo y la inhibición general de bienes de los responsables de la obra que habría desencadenado la tragedia.
Doble alerta en San Telmo
El fantasma del derrumbe volvió a aparecer, esta vez en San Telmo: en la tarde de ayer, en un bar en Bethlem al 400, se vino abajo parte del techo sobre un entrepiso y causó un herido. Los bomberos asistieron a los clientes y trabajaron para evitar desmoronamientos.
Horas antes, una casa en el mismo barrio sufrió una grieta en su medianera luego de que una excavadora de una obra lindera afectara sus cimientos. La tragedia fue evitada porque un vecino alertó al Gobierno, que apuntaló el edificio y frenó la construcción.
Según fuentes oficiales, la casa no presentaba ningún riesgo, por lo que sus habitantes no fueron evacuados. Luego de frenar la obra ubicada en la Avenida Juan de Garay 263, el director de la Agencia gubernamental de Control, Javier Ibáñez, explicó que la excavadora utilizada era inadecuada para el trabajo. “Es una máquina enorme para ese terreno, no tenía radio de giro, estaba removiendo todo, y golpeó la medianera, lo que provocó una rajadura importante”, sostuvo. “Por suerte no hubo derrumbe, pero podría haber sucedido”, agregó.
Por otro lado, el funcionario apuntó contra el arquitecto responsable por no estar presente para dirigir la obra al maquinista, que se encontraba sólo en el lugar. El hombre manifestó que fue llevado al terreno para realizar un pozo de cinco metros. “El responsable de la obra deberá ahora rellenar el terreno y después deberá acercarse al Gobierno para que sea sancionado, tanto en su registro como las multas que le corresponden”, informó Ibáñez.

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