28 febrero, 2021

La nueva política económica tiene ejes contradictorios, según analistas

Una confusa política de control cambiaria para acotar la salida de capitales, ajuste fiscal y de las tasas de interés, una inflación que sigue negándose y otro intento para arreglar la deuda impaga con el Club de París después de diez años de default. Tras las elecciones del mes pasado, éstos son los grandes y contradictorios ejes de la política económica del Gobierno, que reflejan la preocupación por el progresivo agotamiento de los "colchones" que permitieron el fuerte crecimiento económico de los últimos años.
Economistas y ejecutivos del sistema financiero indicaron a LA NACION que esperan que en los próximos días se devele el misterio en torno del próximo ministro de Economía y del futuro del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Los candidatos para suceder a Amado Boudou en el Palacio de Hacienda van desde el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, hasta la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, pasando por el economista Mario Blejer, de buen diálogo con el Poder Ejecutivo.
Pero el interés de los analistas parece estar más focalizado en el futuro -y la influencia- de Moreno luego del 10 de diciembre; pese a la promesa del polémico funcionario de que se retirará "a su casa", su hiperactividad en las últimas semanas en los controles cambiarios informales parecen indicar lo contrario. La continuidad de Moreno en cualquier cargo importante, aclararon, reflejará que el Gobierno no va a cambiar. Heterodoxos u ortodoxos, cercanos o no al Gobierno, los especialistas señalaron que la economía de 2012 exhibirá un crecimiento bajo respecto de este año.
Más allá de los nombres y del estilo elegido, la otra señal importante será la estrategia financiera del Gobierno para pagar la deuda el año próximo. Fuentes diplomáticas indicaron a LA NACION que, la semana entrante, los acreedores reunidos en el Club de París invitarían con una carta al Gobierno a que haga una oferta formal para pagar esta deuda de US$ 8900 millones, acumulada desde 2001.
La última idea informal del Gobierno, en julio, fue saldarla en cinco años. La respuesta fue que ésa era una base razonable para negociar, y ahora tanto Estados Unidos como Alemania aceptarían un pago en cuatro años.
En cambio, hay pocas expectativas en torno del posible regreso del Gobierno al mercado voluntario de deuda en los próximos meses, según el comentario reciente de funcionarios de la Secretaría de Finanzas a inversores. "No están dispuestos a convalidar tasas altas", dijo una fuente de un banco de Wall Street, resignada a que la conexión con el mercado se mantendrá mediante la venta discrecional de bonos a través de la Anses y del pago de deuda con las reservas del Banco Central.
¿Qué necesitaría el Gobierno, según los analistas, para pagar una tasa de interés más baja y permitir que también baje el costo del dinero para las empresas?
Un nuevo ministro de Economía que brinde certezas.
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Rogar para que la situación europea no aumente el riesgo de una recesión mundial.
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Observar con atención la desaceleración en Brasil y en China y la evolución del tipo de cambio de los principales socios comerciales del país, que devaluaron sus monedas.
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Exhibir voluntad para reconocer y bajar la inflación, que el año próximo rondaría el 25%, según las provincias que publican datos diferentes al Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
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Mario Damill, del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), dijo: "El Gobierno debe explicitar un plan, que no es lo mismo que anunciar medidas aisladas, para mostrar cómo baja la inflación y recupera el esquema macro que se perdió a principios de 2007". Pese a estos problemas -aclaró-, "la economía está en condiciones bastante buenas, y los desequilibrios no son tan importantes".
En cambio, el director de la consultora Analytica, Ricardo Delgado, opinó: "No habrá un plan global anunciado el 11 de diciembre, sino varias medidas lógicas, como las de las últimas semanas, que apuntalen la inversión y el empleo". El Gobierno tiene "un grado de realismo al buscar más recursos fiscales en un mundo cada vez más complicado", opinó.
En cambio, Daniel Artana, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), sostuvo que la duda del mercado es cuál será la actitud del Gobierno si "hay un segundo round" cambiario. "Si optan por más controles, cuando comience la discusión salarial de 2012, se van a equivocar, porque la demanda de dólares se mantiene en forma solapada", dijo Artana.
¿Cómo podrían corregir ese error? "Con una suba del precio de la soja", respondió, escéptico, Artana.
Al respecto, un informe del Banco Ciudad señaló que las medidas recientes "se asemejan bastante a los típicos planes de ajuste destinados a reducir la inflación y a encauzar las cuentas fiscales y externas cuando los zapatos aprietan"..

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