1 marzo, 2021

Cada día hay 295 empleados públicos más

Desde el 25 de mayo de 2003, cuando Néstor Kirchner llegó al poder, hasta el 30 de noviembre pasado, entraron en el Estado 295 empleados por día. O lo que es lo mismo, desde entonces, por cada hora que transcurrió, incluidas las de sábados y domingos, 12 personas empezaban a tener un sueldo de algún sector del Estado, sea municipal, provincial, estatal, o de alguna empresa o ente público.
La expansión del empleo estatal fue tal que durante estos poco más de ocho años se crearon 919.544 puestos públicos de trabajo.
En 2003, los recibos de sueldo que salían de las ventanillas oficiales ascendían a 2,21 millones y ahora esa cifra pasó a 3,13 millones. Es decir, la expansión de la plantilla fue de un 44 por ciento.
Los datos surgen de un trabajo realizado por la economista Nuria Susmel para la Fundación de Investigaciones Económicas de Latinoamérica (FIEL) en el que hace un raconto de la plantilla de empleados públicos en los períodos presidenciales de Néstor y Cristina Kirchner.
"Esa tendencia de crecimiento del empleo público por sobre el privado viene verificándose desde 2003. Para todo el período se registra que el empleo privado creció un 21 por ciento, en tanto que el empleo público lo hizo en un 43 por ciento", explicó Susmel.
Bien podría argumentarse desde cualquier cuartel de propaganda kirchnerista que esto obedeció a una política de asistencia social para salir de la crisis en la que se sumió la Argentina a inicios de la década. Pero con los números en mano, por lo menos, se podría discutir esa teoría.
En 2011, con la economía argentina creciendo a tasas chinas, como le gusta decir al Gobierno, el sector público creó 169.000 puestos de trabajo, lo que representa la mitad de los empleos urbanos generados por la economía (320.000), un porcentaje muy superior a la participación del empleo público en el total, que sólo alcanza al 20 por ciento.
En 2010, los recursos humanos del Estado no habían crecido tanto. La plantilla se movió para incorporar a 66.143 dependientes. Claro que no se trataba de un año electoral. Casualmente, un año antes, en 2009, cuando Néstor Kirchner perdió en las elecciones legislativas, los nuevos trabajadores estatales llegaron a 114.463.
Claro que el empleador no fue el Estado nacional solamente. Más aún, la plantilla de los empleados públicos dependientes de la administración central es la que menos crece. Por caso, de 2010 a 2011 se incorporaron 24.410 empleados y desde que hay un Kirchner en la Casa Rosada el número aumentó un 29 por ciento (124.430 empleados).
Pero de la administración central dependen otros organismos como las empresas públicas o los entes descentralizados. Allí la expansión fue grande: de 28.417 empleados en 2003 se pasó a 78.948.
Gran parte de la explicación, de todos modos, está más allá de la General Paz. Los Estados provinciales, grandes motores de la creación de empleo en el interior, explican 512.893 de los 919.000 creados desde 2003. Y los municipios no se han quedado atrás. Según los datos de FIEL, estas jurisdicciones contrataron a 231.656 trabajadores nuevos.
Cómo medir la eficiencia
"Claramente, la evolución del empleo público ha sido un factor de gran ayuda en la reducción del desempleo. Entre 2003 y 2011, el número de desempleados se redujo en casi dos millones, de los cuales un 45 por ciento es explicado por la creación de empleo en el sector público", agregó Susmel.
Ahora bien, ¿es necesaria la contratación de tanta cantidad de empleados públicos? La eficiencia estatal es difícil de medir. En FIEL están haciendo una simulación sobre el asunto.
"Tomamos como referencia la relación entre el empleo público y la población en Santa Fe [que es la que menor relación tiene] y aplicamos ese ratio al resto de las provincias. Entonces, si todas ellas tuvieran la performance de Santa Fe, el empleo público de las provincias se podría reducir en un 25 por ciento. Esto representaría un ahorro del 31 por ciento del total de recursos propios de las provincias y del 13 por ciento de los ingresos totales [recursos propios más transferencias del Estado nacional a las provincias]", dice el trabajo.
Claro que el ajuste no sería gratis, pronosticó Susmel. "Para algunas provincias con empleo público intensivo -como Tierra del Fuego-, el ajuste implicaría una tasa de desocupación casi 20 puntos superior a la actual", detalló.
San Luis es una de las provincias en las que la cantidad de empleo público se ha mantenido en números similares. En 1995 había 18.400 empleados con sueldo estatal provincial; en 2009, último dato disponible, el número era de 17.963. En el otro extremo está Buenos Aires, que pasó, en el mismo período, de 319.000 a 583.000 empleados.
Así está la Argentina hoy. De una población económicamente activa de 16,9 millones de personas, 3,13 millones tienen un recibo de sueldo con membrete estatal. Será el desafío de los próximos años lograr que el sector privado vuelva a tener la fuerza de otra época y vuelva a ser el gran creador de puestos de trabajo..

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