3 marzo, 2021

Moyano amenaza con irse de la CGT y salir a la calle

Con gestos desafiantes al Gobierno y amenazas de salir a protestar a la calle si no prosperan los pedidos gremiales, Hugo Moyano endureció su política de reclamos y avivó así las versiones de una posible ruptura entre la CGT y la Casa Rosada.
El enfrentamiento retórico entre el líder sindical y la presidenta Cristina Kirchner podría estallar el 15 de diciembre, cuando Moyano confía en reunir a una multitud en el estadio de Huracán por el Día del Camionero.
Desafiante, Pablo Moyano advirtió ayer que el discurso que prevé dar su padre será duro y cargado de reclamos. Abrió, además, una puerta para un hipotético adiós de la conducción de la central obrera. "Si [Oscar] Lescano y [Armando] Cavalieri, que traicionaron a los trabajadores durante el menemismo, siguen siendo los voceros gremiales del Gobierno, nosotros no tenemos nada más que hacer en la CGT", sorprendió el secretario adjunto de camioneros en diálogo con la agencia DyN.
El spot televisivo por el Día del Camionero es un reflejo del grado de tensión. Más delgado y con algunas canas menos, Hugo Moyano se planta como en pie de guerra frente a un policía. Forcejea, grita y vuela un manotazo. Los puños se cierran disconformes y desafiantes. La tensión guía la protesta callejera en tiempos de privatizaciones e índices sociales alarmantes. Corre el año 1996. Rodeado de militantes, el referente camionero se ensaña con el uniformado que le impide avanzar y montar una olla popular en el corazón de la Plaza del Congreso.
A 15 años de este episodio, Moyano apela ahora a la fuerza de las imágenes del pasado para convocar a los afiliados de su gremio al acto del Día del Camionero, dentro de nueve días, en el estadio de Huracán.
"El mensaje está dado: será el regreso de los reclamos callejeros", comentó a LA NACION un dirigente moyanista que conoce entretelones de la movilización camionera, que tendrá a Moyano como único orador.
En el rosario de exigencias, el sindicalista insistirá con elevar el tope del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias; con un pedido para que el Congreso considere el proyecto de ley de reparto de las utilidades entre los trabajadores; la universalidad de las asignaciones familiares, y el reclamo por la deuda millonaria, que, según los gremialistas, el Estado mantiene con las obras sociales sindicales.
El mensaje de Pablo Moyano minó de interrogantes el futuro de su padre al frente de la CGT. Alimentó así las sospechas de que Moyano podría anunciar su retiro de la central obrera antes del recambio de autoridades, previsto para julio de 2012.
Críticas al Gobierno
Desafiante, el secretario adjunto de los camioneros le apuntó sus críticas a la Casa Rosada. "Que después se hagan cargo porque los camioneros no van a volver para arreglarles los conflictos", advirtió. La amenaza alude al respaldo que el movimiento obrero le brindó al Gobierno durante los meses que duró el enfrentamiento con los sectores agropecuarios. También a los pedidos de algún funcionario para que Moyano intercediera para pacificar algún conflicto laboral.
Una sensación extraña invade por estos días a la familia Moyano. Mientras que Hugo y Pablo endurecieron su política de reclamos , Facundo jurará hoy como diputado nacional por el Frente para la Victoria. El joven dirigente de los peajes hace equilibrio entre la obediencia kirchnerista y la ardiente disputa político-sindical.
En medio de dos fuegos, Pablo opinó sobre el futuro rol de su hermano en el Congreso. "Facundo tendrá que convencerlos [al resto de los diputados] para que apoyen las leyes para los trabajadores", dijo, hace un mes, en una aparición pública en la que fustigó a los dirigentes de La Cámpora y exigió modificaciones en el impuesto a las ganancias.
El camino a la ruptura entre los sectores moyanistas y el Gobierno parece inevitable. Moyano echó una nostálgica mirada atrás para evocar sus luchas al frente del Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA). Pero también lo hizo para intentar formar una alianza de gremios que reviva el espíritu de aquella agrupación que creó junto con el colectivero Juan Manuel Palacios para combatir las políticas menemistas.
Los adherentes a esta iniciativa, hasta el momento, son todos gremios alineados al liderazgo del camionero en la CGT. Entre ellos, sobresale una mayoría de sindicatos ligados al transporte. Todos suscribieron un borrador en el que piden al Gobierno por una reforma tributaria y por la precarización laboral, entre otras exigencias que ya habían sido planteadas a través de la CGT.
Se esperaba para hoy un acto para escenificar la unidad, pero finalmente se suspendió porque Moyano optó por callar sus reclamos hasta el acto del jueves de la próxima semana. Dos días antes hablará solamente de compromiso y de manera breve por la inauguración de un sanatorio de su gremio en la ciudad cordobesa de Villa María.
"Antes de reclamar, hay que conocer los nombres del nuevo gabinete. Todos los cañones están apuntados al 15. Ese será el día clave", anticipó un dirigente portuario que se mantendrá fiel junto con Moyano si se recrudece la pelea con el Gobierno.
Qué pide la CGT
La deuda a las obras sociales. Le reclama al Estado una millonaria deuda. Hubo amenazas de activar una demanda judicial. Según los sindicatos, la deuda sería de 12.000 millones de pesos.
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Reparto de las ganancias. Insiste en que al menos se considere en el Congreso y se trate el proyecto de ley de reparto de las ganancias entre los trabajadores.
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Impuesto a las ganancias. Elevar el tope del mínimo no imponible a las ganancias. La CGT anhela aumentar a $ 12.800 el umbral a partir del cual se paga el tributo.
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Asignaciones familiares. Eliminar o, en su defecto, elevar el tope de los salarios para el pago de las asignaciones familiares por hijo.
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Paritarias sin piso ni techo. Pide que no se fije un porcentaje a las subas salariales de 2012.
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