La guerra por el reparto de culpas
El Gobierno había instalado la idea de que los subsidios desaparecerían a partir del primer día del presente año y, por tanto, las facturas con el aumento completo, llegarían paulatinamente y sólo alcanzarían por completo a todos los afectados en marzo próximo. Pero como también aumentó los cargos tarifarios para financiar la importación de fluido carísimo de Trinidad y Tobago y Qatar, las cuentas con sumas que triplican los valores anteriores para iguales consumos empezaron a llegar en la semana última. Algunos afectados corresponden a zonas que no habían sido señaladas como objetivo. Y todavía faltan más incrementos, cuando efectivamente se reduzcan los subsidios.
Todo será mucho peor que lo que el Gobierno y sus medios de propaganda anticipaban y alcanzará a más familias que a las que se anunciaba. Pero el más afectado, por ahora, y el que más conflicto enfrenta por este tema es el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. En el kirchnerismo tienen motivos para festejar.
"Macri se equivocó", dicen en las empresas del sector de transporte. "Tendría que haber subido el valor del viaje en subte a dos pesos y en marzo, cuando los gremios lo iban a apretar para arrancarle un 30%, tenía que decir: «Por culpa de estos tipos que ganan 6000 pesos y ahora se van a llevar 8000 tenemos que aumentar el viaje a 2,50», ¿ahora qué va a hacer, llevarlo a tres pesos en marzo?"
Cualquier traspié de Macri es motivo de celebración para el kirchnerismo, aunque parece que eso no es lo que sucedió con la goleada que sufrió el equipo macrista a manos del de Daniel Scioli en Mar del Plata. A los K no les gustan esas muestras de camaradería. Rumiaron más bronca y desconfianza hacia el gobernador bonaerense. Y el legislador porteño Juan Cabandié se encargó de dejarlo claro en su cuenta en Twitter. "El tenía razón, en la política no se puede ser Roberto Carlos y tener un millón de amigos", escribió cerca del mediodía del viernes . Y agregó enseguida: "Prefiero jugar al fútbol con compañeros y amigos ¿Se entiende?"
Pocos minutos antes había mostrado la estrategia con la que el kirchnerismo pretende hacer de Macri el pato de la boda de la suba de subsidios. Según él, una cosa es aumentar las tarifas a todos los sectores sociales, que es lo que dice que se hizo con el subte, y otra quitárselos a los sectores sociales más pudientes. Cabandié es un integrante de La Cámpora, con creciente influencia en la segunda presidencia de Cristina Kirchner.
La argumentación es poco feliz. El Gobierno debería aclarar primero por qué subsidió durante años a los más pudientes. Luego, recordar que como vienen los incrementos, serán muchos más que los más pudientes quienes paguen. Y que, finalmente, el Gobierno no tendrá más remedio que subir valores de trenes y colectivos. Y afectará sobre todo a los sectores menos pudientes.
El sistema tarifario impuesto por el kirchnerismo no sólo está muy atrasado. Es un desquicio que ha creado múltiples asimetrías y distorsiones muy difíciles de corregir. Pero en el sector tampoco alientan demasiadas esperanzas de que se diseñe una inteligente estrategia para salir del esquema que genera efectos perversos. El viernes en el Boletín Oficial apareció la designación de José Antonio Tristán Rossi como subinterventor de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Los ejecutivos y dueños de las empresas controladas dicen no conocerlo, más allá de que lo reconocen como "miembro de La Cámpora". Tampoco parece tener estudios sistemáticos en la materia, ya que la norma que lo designó lo trata solamente de "señor".
No fue la única designación que hizo que La Cámpora gane cada vez más influencia y manejo de monumentales presupuestos. Como director de AR-Sat, la empresa de emprendimientos satelitales que además se ocupa de la infraestructura de la TV digital terrestre, fue designado el camporista Guillermo Jorge Rus. AR-Sat recibió en 2011 subsidios del presupuesto por 2090 millones de pesos, es decir, unos 5,7 millones por día.
De los cuatro primeros decretos que firmó el vicepresidente en ejercicio de la Presidencia, Amado Boudou, uno fue para subir los impuestos a los automotores y motos importados y los otros tres para colocar a camporistas en puestos directivos. Así también llegó Juan José Carbajales al directorio de la energética estatal Enarsa. No es un dato menor. Esa compañía manejó en 2011 más de 10.000 millones de pesos de subsidios presupuestarios. Esa suma supera el total del gasto que ejecutó el año último el Ministerio de Salud. Y, por supuesto, Enarsa maneja todavía más dinero de su propia operación.
Además, las designaciones camporistas en AR-Sat, la CNRT y Enarsa son la entrada de la agrupación al terreno que hasta ahora manejaba sin interferencia Julio De Vido.
Los operadores de trenes y colectivos creen que hasta marzo no habrá novedades con las tarifas. Habrá que pagar aumentos salariales, imposibles, dicen, sin actualizaciones. Hasta entonces, el Gobierno dejará a Macri en la línea de fuego y tratará de hacerlo blanco de todas las críticas. Pero las subas dispuestas por la Nación deberán llegar. En los ramales ferroviarios, la recaudación por boletería aporta apenas el 15% del gasto en operación. Si despidieran a los boleteros, se eliminaran las máquinas y molinetes y todo el sistema de controles de recaudación, el servicio podría ser gratuito y no habría que aumentar los subsidios, dicen los concesionarios.
* Especial para La Nacion