17 enero, 2021

Jubilada violada y golpeada por el hijo de su amiga dio detalles del calvario que vivió

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Desde que cambió las cerraduras, Rosa está más tranquila en su casa de la localidad bonaerense de Guernica, donde un vecino la maniató, golpeó y violó, y al creerla muerta. intentó enterrarla en un pozo que él mismo cavó. (El agresor y sus hermanos) siempre estaban conmigo porque su mamá trabajaba. Me conocen desde chicos, no sé que le pasó, me parecía un buen muchacho”, afirmó conmocionada a Crónica HD.

Todo comenzó en la tarde del pasado jueves en la casa situada en las calles 118 y 137, en el partido de Presidente Perón, donde la mujer, de 65 años, abrió la puerta a  Brian Márquez (25), el hijo de “una amiga de toda la vida”, a quién le pagó para hacer trabajos de poda y jardinería.

El joven vivía a unas cuadras de la casa de la víctima. “Me parecía un buen muchacho”, contó Rosa a Crónica HD, porque él y sus hermanos iban desde chicos a la casa cuando “su mamá trabajaba”“No sé que le pasó o en qué anda”, indicó consternada.

Ese jueves, Márquez fue hasta la casa de Rosa con la excusa de buscar unas cosas que le dejaron unos vecinos. Ella lo dejó entrar en su casa: “Se sentó y al ver que no se iba, le convidé mate. Cuando voy a buscar algo a la pieza, me agarra de atrás y no entendí más nada. Me tapó la boca, me sacó la ropa, me ató las manos y los pies y me violó.

La jubilada detalló que el delincuente la ató con un pantalón en el cuello, con tanta fuerza que “apenas podía hablar”; y que la maniató de pies y manos con un cinturón y la remera que él había traído puestos, además de un cable que ella tenía en la habitación.

El abuso, rememoró la víctima, duró algunos minutos porque ella “forcejeaba” y logró “zafarse”“Me dejó atada como una hora, traté de calmarme hasta que él se vaya. Estaba toda tapada. Veía como bultos, de que él entraba y salía de mi cuarto, buscando cosas”, relató.

Mientras la mujer estaba inmóvil en la habitación, Márquez le pedía la tarjeta de la jubilación y buscaba plata. Entre las pertenencias que Rosa enumeró que faltan en su casa están sus llaves, una garrafa, el celular y un monedero, con mil pesos. 

“Le compré cosas, le di 1.400 pesos, no sé qué quería, buscaba cosas para vender. Yo podría ser la madre“, lamentó la jubilada y agregó: “Cuando escuché que el portón se cerró, me zafé de los pies. Corrí a lo de mi vecina, la llamé y ella vino desesperada. Me desató, llamó a su marido y a la policía”.

Al asomarse por una de las ventanas que daba al fondo de su casa, vio un enorme pozo de un metro de profundidad por un metro de largo: Él pensaba que me iban a encontrar muerta, que no iba a vivir, que no me iba a poder desatar. Por eso, la policía estaba de civil para poder agarrarlo porque yo les mostré donde vivía”.

Márquez fue detenido en la madrugada del domingo, en la misma zona donde atacó a Rosa horas antes, ya que los investigadores pensaban que iba a volver a la vivienda para terminar de esconder el cuerpo.

En cuanto a la madre del agresor, amiga de Rosa, “nunca vino a verla”, contó la mujer. “Cambié todas las cerraduras, así que ahora estoy tranquila. Cuando salgo al patio, hago que no lo veo (al pozo) porque si no, no puedo dormir, indicó. Los vecinos lo taparon horas después de que el joven fuera detenido pero aún así la mujer no quiere salir al terreno.