4 marzo, 2021

“No vas a ver a Rafi nunca más”: los mensajes del hombre acusado de secuestrar a su hijo y las últimas imágenes del pequeño

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). “Se robó a Rafi y sé que no lo va a devolver. Su idea es que mi hermana no lo vea nunca más. Está haciendo esto solamente para lastimarla a ella. Lo conozco a Mark desde hace 16 años y lo puedo asegurar: si Interpol o las fuerzas de seguridad de Argentina no buscan realmente, no vamos a volver a ver al nene”.

La que habla con el dolor de saber de lo que habla es Karina, una de las tías de Rafael (Rafi) Mills, un chico de cuatro años del que se perdió rastro el pasado 25 de agosto, cuando quedó a cuidado de su papá, Mark Edward Mills. La familia materna sospecha que lo secuestró y lo llevó a México, donde vivían antes de la separación de Lorena, su pareja y madre del niño.

“La llama a mi hermana por Skype y le dice de todo. Los videos son terribles. Todas las conversaciones son delante del nene además. La amenaza con no devolverle a Rafi. Desde que se lo llevó, dejó que hablaran casi todos los días pero solo 30 segundos o un minuto. Cuando mi hermana le pregunta a Rafi cómo está, el nene mira al padre y después contesta ’bien’. Tiene cara de terror en los videos, de desconcertado, que no entiende nada. Y lo que nos llama la atención es que cada día están en un lugar distinto. Un día se ve una cama y un respaldo, al otro día otra cama con otro respaldo, otra ventana, otra puerta, otra cortina. Por lo menos pasaron por nueve hoteles”.Rafi en una de las comunicaciones que su padre hizo por Skype. Lorena solo pudo hablar 30 segundo con su hijo (Foto: gentileza familia de Rafael Mills)Rafi en una de las comunicaciones que su padre hizo por Skype. Lorena solo pudo hablar 30 segundo con su hijo (Foto: gentileza familia de Rafael Mills)

Karina cuenta la historia porque su hermana Lorena no puede. Está en shock. A veces le dicen cosas y no contesta. Un cuerpo presente, aun estando muy lejos. Posiblemente, encerrada en miedos inmensos. Miedos nuevos y también con olor a naftalina, que la acosan desde hace demasiado.

“Mi hermana está en un completo estado de shock. Está flaca, ojerosa, come mal. Vive angustiada desde hace años. Cuando se volvió a la Argentina tenía mucho miedo. Después supimos que nos ocultó cosas. Él, por ejemplo, la amenazaba con que nos iba a matar a todos nosotros. Le decía que si se escapaba, iba a contratar sicarios para matar a mi mamá, a mí y a nuestra otra hermana. Lorena se bancó muchísimos momentos de sufrimiento. Imaginate lo que debió haber pasado. Un horror. No daba más”.

El príncipe azul destiñe

Lorena y Mark Edward Mills se conocieron en 2003, a los veintis, en una salida entre amigos. Lorena cayó rendida. Mark es australiano, grandote, un actor de cine de a pie. “Mi hermana estaba embelesada con Mark. Es que de joven era súper lindo, una mezcla de Brad Pitt y Leonardo Di Caprio. Muy llamativo, mega simpático. La gente queda embobada cuando se pone a hablar. Durante muchos años fue como un hermano para mí también. El mejor cuñado del mundo”, recuerda Karina.

Pero no todo lo que brilla es oro, ni siquiera la mixtura de rasgos hollywoodenses, y Mark no fue la excepción: empezó de a poco a construir el sendero hacia el infierno.Mark Mills es australiano, según denuncia la madre del pequeño Rafael, el hombre lo secuestró y lo sacó del país ilegalmenteMark Mills es australiano, según denuncia la madre del pequeño Rafael, el hombre lo secuestró y lo sacó del país ilegalmente

“Lorena cursaba el Traductorado Literario y Técnico-Científico de Inglés en el Joaquín V. González y le iba bien. Estudió un año entero para poder entrar. Pero al año y pico conoció a Mark, se pusieron de novios y abandonó. Él es una persona que no se queda quieta y quería viajar, pero ella tenía los parciales. Para no perderlo, dejó la carrera y se fue con Mark. Vivieron en Taiwán, en Australia, México, Colombia. Se casaron en Las Vegas y en Bariloche. Viajaron por todo el mundo porque él no quiere quedarse fijo. Durante 16 años ella lo siguió sin decir nada”.

Una vida itinerante, sin tiempos para el aburrimiento y las rutinas insulsas. Pero tampoco para tejer redes, amistades, para generar espacios de contención a los cuales acudir, pedir ayuda, donde sentirse menos sola: “Mi hermana tiene una única amiga que le quedó de la secundaria, y a nadie más”.

Camino del infierno

En 2014 Mark fue diagnosticado con un trastorno bipolar que terminó de desmadrarlo todo. Según cuenta Karina se pasaba los días a los gritos en una montaña rusa anímica, consumiendo alcohol y cocaína sin control.

El nacimiento de Rafael el 10 de noviembre de 2015 no enderezó las cosas, al contrario. Aunque Mark presionó a Lorena con ese embarazo. “Fue un deseo de él. Nosotras no entendíamos por qué ella no quería tener hijos. Pero él le rogaba siempre. Entonces, finalmente, se hizo una inseminación. Pero cuando lo tuvo, Mark jamás se ocupó. Siente al nene como una molestia”.Lorena y su hijo Rafael (Foto: gentileza familia de Rafael Mills)Lorena y su hijo Rafael (Foto: gentileza familia de Rafael Mills)

Con un bebé de meses recorrieron más de 20 países. El niño hoy, con cuatro años, acumula dos pasaportes estallados de sellos.

“Mark trabajaba alquilando propiedades y lo que ganaba lo seguía gastando en viajes, en hoteles. Mi hermana le pidió muchas veces parar, asentarse en algún lugar, armar un hogar definitivo ya para los tres. Pero él nunca quiso”.

En 2018 vivieron unos meses en Melbourne, Australia, y después siguieron viajando por México. Fue precisamente en el DF que Lorena plantó bandera y le dijo a Mark que quería separarse.La imagen del nene en una de las comunicaciones que pudo tener (Foto: gentileza familia de Rafael Mills)La imagen del nene en una de las comunicaciones que pudo tener (Foto: gentileza familia de Rafael Mills)

“Él aceptó y se alquiló una habitación en otro lado, pero se aparecía en la casa de repente, drogado o con sus dealers. Mi hermana no pudo sostener más la situación, armó una valija con lo que tenía a mano y se vino para Buenos Aires. Mark no estuvo de acuerdo con su vuelta pero igual le firmó la autorización de salida de Rafael”.

El 30 de mayo de 2020, en un mundo atrincherado por la pandemia, Lorena y su hijo Rafael pudieron colarse por la ventana en un vuelo sanitario que repatriaba argentinos y argentinas varadas: “Desde México hizo la denuncia por violencia de género en Buenos Aires y por eso les reservaron dos lugares y un botón anti-pánico. Entre los familiares les compramos los pasajes. Lorena no tenía plata”.

V de venganza, V de violento

Pero la pesadilla no acabaría en las mangas de Ezeiza. Lorena sabía que su ex no es de los que esperan invitación y sin embargo nunca quiso tensar los aires por demás.

“Mi hermana le dijo que iban a estar en Buenos Aires, que Rafi pasaría ratos con sus tías, con la abuela. Ella es demasiado buena, es muy inocente. Hasta le mandaba fotos y videos del nene, siempre sostuvo el contacto. Jamás le negó nada”.

El 25 de agosto Mark se contactó con Lorena y le pidió que se acercara a un departamento en venta por Airbnb porque había un cliente interesado que, de concretarse, le dejaría comisión. Lorena llegó con Rafael a la calle Nicaragua al 4600, en el barrio de Palermo, convencida de que mostrar el inmueble le tomaría unos minutos. Pero era su ex marido quien la esperaba dentro.infobae-image

Mi hermana no tenía encima el botón anti-pánico, no estaba preparada para encontrarlo. Cuando lo vio quedó paralizada. Es un tipo grandote, de más de 1.90 metros. Ella no podía hacer nada. Mark le dijo que se quedaría una semana en el país y que quería pasar el día con el nene. Que lo buscara a la mañana siguiente por ese departamento. Y mi hermana le creyó. Cualquier cosa que le dice, ella se lo cree”.

En su clásica obra “Contra-pedagogías de la crueldad”, la antropóloga feminista Rita Segato machaca fuerte y claro que la violencia repetida produce un efecto de normalización de un paisaje de crueldad. Lorena no es ingenua ni entregó a su hijo. Lorena no pudo anticipar la estocada, el golpe que más duele, porque es la primera víctima en esta historia de violencia machista.

Las cámaras de seguridad de los comercios cercanos a la calle Nicaragua grabaron a Mark Mills subiendo a un taxi con su hijo a los cinco minutos de retirarse Lorena. Las imágenes no permitieron precisar marca ni modelo del vehículo.

“El 26 de agosto a la mañana Mark llamó para avisar que había cambiado de planes y que llevaría a Rafi a comer un asado a la casa de su amigo Agustín. Se volvió a contactar al mediodía para confirmar que todo seguía bien. Obviamente no había ningún asado. Su amigo declaró después que no tiene vínculo con Mark desde hace años. Fue todo un verso para ganar tiempo. Hasta las 18 horas de ese miércoles no tuvimos novedades. Apagó el celular. Pero de pronto volvió a escribir y le pidió a mi hermana que abriera Skype: ’Te quería decir que estoy fuera del país y me llevé a Rafael. Fue muy difícil sacarlo, porque entré y salí de manera ilegal. No vas a encontrar ningún registro mío en ninguna Aduana de ningún lugar. Y no vas a ver a Rafi nunca más’”.

La jueza Paula González del Juzgado en lo Criminal y Correccional N° 47, en conjunto con la Secretaría N° 136 de Juan Pablo Strifezza, están a cargo de la causa contra Mark Edward Mills. Una causa que se ocupa de la desaparición de una criatura de cuatro años. Pero una causa que no nace de un repollo, porque carga con la densidad histórica de otra historia de violencia