15 enero, 2021

El misterio del coronavirus que llegó hasta el medio de la nada en Argentina

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Don Pedro Troncoso tenía 96 años y se dedicaba a la cría de animales, principalmente de ovejas, en el inhóspito Paraje Yahuincolo, que ni siquiera figura en el mapa y tampoco puede ser rastreado por el Google Map. Está ubicado a 70 kilómetros de la ciudad de Las Coloradas, al sudoeste de la provincia de Neuquén, y la única forma de acceder a este sitio es gracias a las coordenadas de algún lugareño.

En Yahuincolo las casas están hechas con paredes de adobe y techos de chapa. No hay señal de celular y mucho menos conexión a Internet. La posta sanitaria más cercana está a dos horas a pie y allí apenas viven tres familias. Don Pedro era el más longevo y el más querido de esa comunidad rural. Y a pesar de su avanzada edad, trabajó hasta el último día que fue internado de urgencia, el 7 de octubre.

En ese punto del mapa satelital está ubicado el paraje donde vivía Don Pedro, al sudoeste de la ciudad de NeuquénEn ese punto del mapa satelital está ubicado el paraje donde vivía Don Pedro, al sudoeste de la ciudad de Neuquén

“Ese día, Esteban llamó al hospital de Las Coloradas para informarnos que su papá presentaba problemas respiratorios. Imaginate que para concretar esa comunicación tuvo que caminar hasta una lomita para captar la señal y poder hablar”, contó a Infobae el médico Diego Riquelme, que fue quien lo asistió en el paraje.

Don Pedro se dedicaba a la cría de ganado y vivía con su hijo, su nuera y sus nietosDon Pedro se dedicaba a la cría de ganado y vivía con su hijo, su nuera y sus nietos

Fuimos hasta allá. Por suerte, el chofer conocía la zona y cuando escuchó que el apellido del paciente era Troncoso nos llevó directamente hasta la casa de Don Pedro”, relató el médico.

Al llegar a Yahuincolo se encontraron con que el anciano estaba postrado en su cama, agitado y sin poder respirar. “Estaba en un cuarto chiquito, sin ventanas, todo oscuro, era un lugar cerradísimo y con poca ventilación; típico de vivienda de campo”, describió el profesional de la salud. “Al examinarlo, noté que tenía sus pulmones comprometidos y que estaba oxigenando bajo. Me imaginaba una gripe común, pero no que podía tener coronavirus”, se sorprendió el médico al observar el resultado del test rápido de COVID-19 que le practicó en esa habitación ante la atenta mirada de su hijo, su mujer y sus nietos.

La primera pregunta que se hizo fue: “¿Cómo va a llegar el virus hasta este lugar tan inhóspito donde las familias casi no tienen contacto con gente de afuera?”. Y hasta el día de hoy es un misterio. “Quedé asombrado porque se trata de un virus que se gestó del otro lado del mundo y terminó acá, en el medio de la nada. El recorrido fue inmenso. Era ver el resultado del test y no poder creerlo”, admitió el doctor Riquelme.

Una de las últimas fotos de Don Pedro, con sus nietasUna de las últimas fotos de Don Pedro, con sus nietas

“Todo esto fue posible gracias a la ayuda de los residentes de medicina general y las enfermeras que me hicieron de nexo con Don Pedro y quienes le mostraban las fotos y videos que les enviaba su familia”, remarcó el médico, quien contó que el anciano festejó sus 96 años en el hospital, el 16 de octubre, rodeado por sus cuidadores.

Don Pedro tenía diabetes y padecía EPOCDon Pedro tenía diabetes y padecía EPOC

Tal fue su asombro que hasta se animó a compartir en las redes su inédita experiencia, que lo marcará para siempre en su carrera profesional. “Tuve que recorrer 70 km campo adentro para buscar a un abuelo. Lo retiré de su lugar, de su gente. Lo saqué así, disfrazado de astronauta, y me pregunté cómo un virus que se gestó a millones de kilómetros terminó en este rincón del planeta”, posteó en su Facebook.