28 enero, 2021

La ONU estima que unos 16 millones de latinoamericanos sufrirán de inseguridad alimentaria a fines de 2020

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Hasta 16 millones de personas en América Latina podrían encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda -la etapa previa al hambre- a finales de este año, casi doce millones más con respecto a lo que se estimaba antes de la pandemia.

Este calculo excluye a Venezuela, donde antes de la crisis sanitaria 9,3 millones de personas sufrían de una grave inseguridad alimentaria dentro del país, además de 1,2 millones de migrantes venezolanos en Colombia y Ecuador, según datos publicados el martes por el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El organismo, que actúa como el mayor brazo humanitario de Naciones Unidas, proyecta en un nuevo estudio que 270 millones de personas en el mundo tienen un acceso difícil y restringido a los alimentos básicos a nivel global, frente a 149 millones a principios de este año.

“Las restricciones sin precedentes a la movilidad, el comercio y la actividad económica (como consecuencia de las medidas para frenar la pandemia) están causando una recesión global y haciendo estallar el hambre”, dijo en Ginebra el portavoz del PMA, Tomson Phiri.

Los avances que podían haberse conseguido en países específicos han sido borrados por el COVID-19, confirmó Phiri.

Walter Ferreira, a la izquierda, y Laura Dure preparan estofado en un comedor social que alimenta a unas 300 personas cada día en Luque, Paraguay, el lunes 11 de mayo de 2020 (AP Foto/Jorge Sáenz)Walter Ferreira, a la izquierda, y Laura Dure preparan estofado en un comedor social que alimenta a unas 300 personas cada día en Luque, Paraguay, el lunes 11 de mayo de 2020 (AP Foto/Jorge Sáenz)

El aumento de la inseguridad alimentaria en América Latina tendrá como causas principales la pérdida de ingresos para millones de familias y la caída en las remesas que recibían de parientes que trabajaban en el exterior.

La situación de los migrantes queda ilustrada por el siguiente dato: aquellos que había comido solo una vez el día anterior a ser entrevistados para el estudio subió de un 12% antes de la pandemia al 30% el pasado agosto.

Las restricciones de movimiento y la casi desaparición del turismo han tenido un fuerte impacto en Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador, donde cientos de miles de familias han sufrido la reducción de las remesas que recibían.

La disminución de los envíos de dinero ya es una realidad, pero se cree que esta situación empeorará a finales de 2020, aunque todo indica que lo más difícil se vivirá en 2021, cuando las remesas podrían reducirse en un 8,1 %, según cálculos citados en el estudio.

Con información de EFE