18 enero, 2021

Xi Jinping les prohibió a los médicos de Wuhan hablar sobre el inicio del coronavirus: la ley que contempla penas de muerte

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Xi Jinping pretende -una vez más- amordazar a los médicos que estuvieron en los inicios del brote de coronavirus en Wuhan, hacia finales de 2019. No quiere que colaboren con la misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que intentará determinar cómo fue que nació el Sars-CoV-2. Es por eso que les prohibió a los profesionales de la salud que informen sobre el manejo primario que las autoridades sanitarias ordenaron en torno al nuevo virus que derivó en la muerte de -hasta el momento- 1.434.509 víctimas en todo el mundo.

De acuerdo la agencia japonesa Kyodo, “las autoridades de China emitieron una orden de mordaza sobre el virus a los médicos en Wuhan”. Es decir tendrán prohibido, como en un inicio, hablar sobre qué fue lo que vieron y qué los obligaron a callar cuando el brote ya estaba fuera de control. La medida recuerda el drama atravesado por Li Wenliang, aquel médico que fuera silenciado por el aparato del régimen de Beijing por haber alertado -en diciembre pasado- a otros colegas sobre un nuevo virus que estaba llevándose las vidas de decenas de pacientes en el Hospital Central de Wuhan, la ciudad donde se cree que nació el Sars-CoV-2.

Li Wenliang usa un respirador, después del brote de coronavirus, en Wuhan, China. El médico murió seis días después de descubrir que tenía COVID-19. Fue uno de los profesionales de la salud censurados por el régimen (Reuters)Li Wenliang usa un respirador, después del brote de coronavirus, en Wuhan, China. El médico murió seis días después de descubrir que tenía COVID-19. Fue uno de los profesionales de la salud censurados por el régimen (Reuters)

El fantasma de Li Wenliang sobrevuela en Wuhan como símbolo de la opresión y falta de libertades con las que presiona el régimen, luego de que éste finalmente se contagiara de coronavirus y muriera a los pocos días. Al conocerse la historia sobre su silenciamiento, la furia se hizo sentir por unas horas en las redes sociales chinas. Pero esa ira también fue silenciada por Beijing. Nadie podía hablar en China de un síndrome respiratorio agudo que dañara la imagen de la nación. Al parecer, Xi Jinping pretende lo mismo ante cualquier avance investigativo.

Un médico en Wuhan dijo que las autoridades de salud le dijeron que sería castigado por la ley si revelaba su experiencia, y si se le acusaba de espionaje, se le podría imponer la pena de muerte. Las instituciones académicas de la ciudad intentaron mantener registros del virus y el tratamiento de la infección, pero las autoridades obligaron a cancelar el plan”, agregó Kyodo.

Desde hace algunos meses, el régimen chino lanzó un plan: quiere borrar a Wuhan como epicentro del coronavirus. Para ello comenzó a señalar a otros países como posibles emisores del virus. Desde el primer brote de una extraña neumonía causada por un coronavirus similar al SARS, las autoridades de Wuhan ocultaron al mundo lo que ocurría. Afirmaban que los contagios estaban bajo control y no había nada que temer. Sin embargo, los contagios y las muertes comenzaron a aumentar, hasta que finalmente Beijing tuvo que reconocer la gravedad del asunto: tarde, el Sars-CoV-2 ya se había expandido por todo el mundo.

Febrero de 2020. Médicos de Wuhan atienden a pacientes enfermos de COVID-19 en una unidad de cuidados intensivos en un hospital de aquella ciudad originaria del coronavirus (Reuters)Febrero de 2020. Médicos de Wuhan atienden a pacientes enfermos de COVID-19 en una unidad de cuidados intensivos en un hospital de aquella ciudad originaria del coronavirus (Reuters)

El 15 de junio pasado, una noticia recorría el mundo. Las autoridades sanitarias del país recomendaban no comer salmón importado luego de que supuestamente detectaran una cepa de coronavirus en uno de los envíos. En aquella oportunidad se lo vinculó con un rebrote que se inició en uno de sus mercados más grandes del mundo, el de Xinfadi, emplazado en la capital china. Los paquetes identificados provenían de DinamarcaNoruega. Australia y Chile.

Otros casos divulgados por Beijing comenzaron a salir a la luz, pese a las aseveraciones científicas que lo contrariaban. El recorrido de los congelados permitió al régimen intentar algo inesperado: salvar la imagen de Wuhan. Por medio del órgano propagandístico Global Times, el PCC intenta instalar que pudieron ser productos congelados los que llevaron el virus a aquella ciudad capital de Hubei, contrariamente a lo que se creía. ¿Está Beijing intentando reescribir la historia? “La infección a través de la industria de la cadena de frío genera especulaciones sobre las fuentes del brote de Wuhan”, es el título que pudo leerse con fecha del miércoles 28 de octubre.

En las últimas horas se conoció que además, el régimen prohibió a los médicos de Wuhan hablar con expertos internacionales sobre cómo se trataron los primeros casos en la ciudad núcleo. No hay registro de que haya hecho lo mismo con trabajadores de los mercados húmedos donde se habría originado el primero de los brotes.